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Las consecuencias de la guerra

La patronal extremeña de las gasolineras: “Lo único que sabemos es que no va a haber desabastecimiento de combustible”

Desde Aresex se lanza un mensaje de tranquilidad sobre las existencias de carburantes a pesar del conflicto en Irán. El impacto ya se ha dejado notar en un aumento de la afluencia de clientes a los surtidores y en un repunte de los precios

Repostaje en una gasolinera, este miércoles.

Repostaje en una gasolinera, este miércoles. / Eduardo Parra - Europa Press

Cáceres

La guerra iniciada el pasado sábado por EEUU e Israel contra Irán ha provocado fuertes turbulencias en los mercados energéticos mundiales. El posterior cierre del estrecho de Ormuz y la interrupción del tráfico marítimo han intensificado unas sacudidas que ya han empezado a traducirse en repuntes de los costes de los combustibles de automoción. Por lo pronto, según las estimaciones de la Asociación Regional de Empresarios de Estaciones de Servicio de Extremadura (Aresex), respecto a hace una semana el precio del gasóleo en los surtidores de la región se ha incrementado en el entorno de los diez céntimos de media por litro. El encarecimiento de la gasolina ha sido algo menor, de “entre siete y ocho céntimos”, precisa Fernando Mena del Pueyo, presidente de esta asociación, que agrupa a 84 estaciones de servicio en la comunidad autónoma.

Sobre cómo pueda evolucionar la situación a partir de ahora, “lo único que sabemos es que no va a haber desabastecimiento”, asegura Mena del Pueyo. No obstante, sí que recuerda que el 80% del petróleo que se consume no llega de esta zona “y que los demás países están aumentando la producción para estabilizar los precios”.

Llenar el depósito

Cada vez que una crisis geopolítica provoca el temor de que se dispare el precio del litro de carburante, muchos conductores piensan en llenar el depósito para tratar de ahorrar aunque sea unos pocos euros. Esta vez, además, aún está reciente el recuerdo del litro de gasolina o de gasóleo a dos euros tras la invasión rusa de Ucrania. Este repunte de clientes buscando adelantarse a una eventual mayor carestía ya ha empezado a notarse en las gasolineras extremeñas.

“Efectivamente, va habiendo más gente en las estaciones. También quizás por el miedo a que no haya producto, y por eso estamos asegurando categóricamente que, si es por ese motivo, que no vengan, porque petróleo habrá; gasóleo también. Y que, si no necesitan repostar, que aguanten, que creemos que esto tenderá a estabilizarse”, asevera el presidente de Aresex. En cualquier caso, puntualiza que lo que se observa es una afluencia algo más intensa de clientes para echar gasolina, pero no que se estén formando “colas”.

Poco margen para actuar

Igualmente, señala que las gasolineras “somos el último eslabón de la cadena, controlamos muy poco del precio final del combustible, un 5% o un 10%. Con este porcentaje es con lo único podemos hacer algo”. Y es con ese margen con el que asumen parte del impacto del encarecimiento cuando se produce un proceso inflacionista como el que puede producirse ahora, al menos en un primer momento. “Nosotros compramos a lo que dice el mercado e intentamos luego, en la medida de lo posible, ofrecer el mejor precio”, arguye.

Sea como fuere, confía en que el mercado acabe por normalizarse a no mucho tardar. De hecho, el barril de Brent, que llegó a rozar los 85 dólares a lo largo de la sesión del martes (niveles no vistos desde julio de 2024), ha acumulado en algunos momentos de la de hoy ligeros retrocesos. “El año pasado Israel atacó Irán también y subieron los precios terriblemente y luego enseguida se tranquilizaron”, aduce.

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