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Una problemática para los apicultores

Viaje al interior de la colmena: ¿Por qué peligra la apicultura en Extremadura?

La organización UPA-UCE ha reclamado al Ministerio de Agricultura una ayuda asociada a este sector en la nueva Política Agraria Comunitaria (PAC)

Un apicultor manipula unas colmenas.

Un apicultor manipula unas colmenas. / Efe

Mérida

La apicultura extremeña atraviesa uno de sus momentos más delicados. La combinación de caída de la producción, importaciones a bajo precio, problemas sanitarios en las colmenas y los efectos del cambio climático está colocando al sector en una situación "insostenible". Extremadura es la comunidad que más miel produce, situándose por delante de Andalucía, la Comunidad Valenciana y Castilla y León. Al año se obtienen unas 5.000 toneladas, sin embargo, desde 2018 la reducción podría situarse entre 800 y 1.000 toneladas.

El secretario general de UPA-UCE Extremadura, Óscar Llanos, ha alertado este jueves, en una rueda de prensa celebrada en Mérida, de que la bajada de la producción derivada del cambio climático, así como la entrada de miel procedente de terceros países a precios muy bajos están provocando que muchos apicultores no cubran siquiera los costes de producción. "La actividad apícola es motor de empleo y riqueza y es esencial para el desarrollo de la actividad agrícola y ganadera", ha destacado.

Juan José González, Óscar Llanos, Jamaica Risco y Primitivo Pino, este jueves.

Juan José González, Óscar Llanos, Jamaica Risco y Primitivo Pino, este jueves. / C. H.

Ante este escenario, la organización ha solicitado al Ministerio de Agricultura la creación de una ayuda acoplada específica para la apicultura dentro de la Política Agraria Común (PAC), destinada a sectores en crisis y de especial importancia para la Unión Europea. También propone la creación de una interprofesional apícola para reforzar la promoción de la miel nacional. “El campo extremeño y español no podría sobrevivir sin la actividad apícola porque contribuye al mantenimiento del ecosistema”, ha manifestado.

A este problema se suman los derivados de los temporales de lluvia y viento registrados en los últimos meses. Llanos ha criticado que las ayudas directas aprobadas por el Gobierno central se basaron solo en datos de Agroseguro, lo que ha dejado fuera a comarcas completas. “La provincia de Cáceres se quedó fuera y también muchas zonas de Badajoz”, ha denunciado. Por ello, desde la organización agraria reclaman que las nuevas ayudas procedentes de fondos europeos incluyan a todos los territorios afectados.

Un sector estratégico

La secretaria de ganadería de UPA-UCE Extremadura y apicultora en el municipio pacense de Fuenlabrada de los Montes, Jamaica Risco, ha recordado que la apicultura es un sector estratégico para la región. En concreto, Extremadura concentra alrededor de 1.200 apicultores profesionales que gestionan unas 660.000 colmenas, lo que convierte a la comunidad en una referencia en este ámbito.

Más allá de la producción de miel, Risco ha subrayado el papel fundamental de las abejas como polinizadoras y su contribución a la biodiversidad, así como a la producción de alimentos. “Somos un sector esencial para la agricultura y la ganadería, pero en estos momentos estamos viviendo una crisis existencial”, ha lamentado.

Entre los principales problemas ha puesto el foco en la entrada masiva de miel de terceros países, que llega al mercado a precios muy inferiores a los que reciben los productores locales. “A veces hablamos de diferencias de más de un euro y medio por kilo”, ha indicado. A ello se suma, según ha denunciado, el incumplimiento de la ley de la cadena alimentaria, ya que en muchas ocasiones el precio que reciben los apicultores se sitúa por debajo de los costes de producción.

Profesionalización

El secretario de ganadería de UPA, José Ramón González, ha contextualizado la situación con datos del conjunto del país. España cuenta con 36.500 apicultores y 2,8 millones de colmenas, lo que representa alrededor del 16% del censo de la Unión Europea y convierte al país en el principal productor comunitario de miel. Cada año se producen unas 33.000 toneladas, con un valor aproximado de 62 millones de euros entre miel y otros productos derivados.

Uno de los rasgos que diferencia a Extremadura es el alto grado de profesionalización. Mientras que en España solo el 17% de los apicultores supera las 150 colmenas, que es límite a partir del cual se considera profesional, en la región este porcentaje alcanza el 50%. La comunidad cuenta además con 1.657 explotaciones trashumantes, 254 estantes y alrededor de 1.100 explotaciones profesionales, distribuidas prácticamente a partes iguales entre Cáceres y Badajoz.

Pese a esta importancia, González ha advertido de que el sector se encuentra ante un panorama desolador. “Ahora mismo los apicultores no cubren los costes de producción”, ha señalado. En este sentido, ha puesto como ejemplo que producir un kilo de miel cuesta entre 3,5 y 4 euros, mientras que el precio que perciben los productores está por debajo de esa cifra, lo que supondría un incumplimiento de la ley de la cadena alimentaria.

Sobre el terreno

Las dificultades del sector se perciben con especial intensidad en el terreno. Primitivo Pino, apicultor de Ladrillar (Las Hurdes) y presidente de la cooperativa Sierra Miel, ha descrito en primera persona cómo están llevando esta situación quienes viven de esta actividad agropecuaria y ganadera. Según ha explicado, las colmenas sufren actualmente tasas de mortalidad de entre el 50% y el 60%, en gran parte por enfermedades como la varroa.

Por este motivo, Pino ha reclamado más inversión en investigación para desarrollar nuevos tratamientos, ya que los actuales llevan décadas utilizándose y los parásitos han desarrollado resistencia. El cambio climático también está afectando de forma directa a la producción. En este punto, ha recordado que hace 25 o 30 años, con unas 500 colmenas, podía obtener miles de kilos de polen y varias toneladas de miel en cada campaña. “Eso hoy es imposible”, ha asegurado.

La primavera lluviosa de 2025, seguida de un brusco aumento de temperaturas, provocó una floración rápida que las abejas no pudieron aprovechar, lo que redujo la producción hasta en un 50 o 60%. A ello se suman los daños causados por los temporales recientes. En algunos de sus colmenares, situados en la zona de Alcántara, los fuertes vientos llegaron a destruir centenares de colmenas. “Tengo bajas de más de 300 colmenas”, ha trasladado.

Pino ha denunciado además la competencia de miel importada que, en algunos casos, se comercializa con mezclas donde apenas hay producto nacional. “Hay tarros en los que el 95% es jarabe de glucosa y solo un 5% miel española”, ha criticado. Por ello, ha pedido a las administraciones que refuercen los controles y apoyen al sector con ayudas suficientes. “No es una cuestión de capricho, es una cuestión de supervivencia”, ha concluido.

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