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Trata y explotación sexual

Migrantes de 19 a 35 años, engañadas y ocultas en pisos o clubes: el perfil de la prostitución en Extremadura

Según Apramp, la movilidad constante de las mujeres explotadas, que se trasladan dentro y fuera de Extremadura, debido a la proximidad de Portugal, dificulta la denuncia y el acceso a recursos

Representantes de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituta atienden a los medios tras reunirse con el delegado del Gobierno en Extremadura.

Representantes de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituta atienden a los medios tras reunirse con el delegado del Gobierno en Extremadura. / EUROPA PRESS

L. L.

Cáceres

Las mujeres que terminan atrapadas en redes de prostitución en Extremadura comparten un perfil cada vez más definido: migrantes, jóvenes y captadas mediante engaños. Tienen entre 19 y 35 años, llegan buscando una oportunidad laboral y acaban ocultas en pisos o clubes, en muchos casos tras responder a ofertas de empleo falsas difundidas a través de internet.

Es la radiografía que ha trazado este lunes la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (Apramp) tras reunirse con el delegado del Gobierno en Extremadura, José Luis Quintana, para trasladarle la situación que detectan en la región y el trabajo que realizan con mujeres y niñas víctimas de trata y explotación sexual.

Desde la entidad han insistido en que la realidad sigue siendo difícil de dimensionar, pero advierten de que la explotación no ha disminuido. Al contrario: se ha adaptado a los nuevos canales de captación y a formas cada vez más invisibles.

Captación a través de internet

La trabajadora social de Apramp Sara Fernández ha advertido de que las redes de explotación han incorporado internet como una de sus principales herramientas de captación. Según explica, las mafias utilizan redes sociales o aplicaciones online para difundir falsas ofertas de empleo dirigidas a mujeres de países con menos oportunidades económicas. Muchas de ellas responden a esas propuestas creyendo que encontrarán trabajo en España.

"Tenemos que estar muy coordinados, muy formados y sensibilizados, porque las nuevas formas de captación van cambiando y con ellas tenemos que ir nosotros al mismo paso", ha señalado. Aunque la captación se produzca ahora en entornos digitales, los riesgos y consecuencias son los mismos que cuando se realizan a través de contactos personales: vulneración de derechos, explotación y dependencia de quienes las controlan.

Un perfil repetido: jóvenes migrantes

La coordinadora de Apramp en Extremadura, Luciana Pinheiro, ha explicado que el perfil mayoritario de las mujeres con las que trabajan es el de migrantes procedentes de países de América Latina o de otras regiones en vías de desarrollo. Según ha indicado, muchas proceden de Paraguay o Colombia y llegan a España con la esperanza de mejorar su situación económica.

"Vienen a buscar un mejor futuro y muchas terminan siendo captadas o engañadas con falsas promesas de empleo", ha señalado.También hay mujeres españolas, aunque son una minoría dentro de los casos detectados por la entidad.

Pisos y clubes: una realidad difícil de cuantificar

Uno de los grandes problemas para dimensionar el fenómeno es la falta de cifras concretas. La movilidad constante a la que están sometidas muchas de estas mujeres dificulta seguir su rastro o establecer un número aproximado de víctimas. A ello se suma la extensión territorial de Extremadura y su condición de región fronteriza con Portugal, lo que facilita desplazamientos continuos entre territorios.

Las mujeres, ha destacado Pinheiro, no solo son trasladadas dentro de la comunidad autónoma, sino también a otras zonas de España o incluso fuera del país. "Esa movilidad continua hace muy difícil que puedan denunciar o acceder a recursos".

Más invisibilidad tras la pandemia

En cuanto a los lugares donde se ejerce la prostitución, desde Apramp han señalado que la actividad se reparte entre clubes y pisos, aunque estos últimos han ganado protagonismo en los últimos años. La coordinadora de la entidad recuerda que estudios realizados hace años ya señalaban la presencia de numerosos puntos de explotación en la región, y consideran que la situación se mantiene en cifras similares.

Además, advierten de que la pandemia provocó un aumento del número de pisos, lo que ha contribuido a invisibilizar todavía más esta realidad. "En los pisos esta situación se oculta mucho más".

La necesidad de alternativas reales

Durante el encuentro con el delegado del Gobierno, Apramp ha expuesto el trabajo que desarrolla en Extremadura a través de su unidad móvil, el centro de acogida y los programas de formación dirigidos a mujeres víctimas de trata y explotación.

La entidad ha defendido que la detección de los casos es solo el primer paso y que el verdadero reto está en ofrecer alternativas reales para que las mujeres puedan abandonar esa situación. "Una vez detectadas, hay que darles una alternativa real para que puedan salir", ha señalado Fernández, quien ha subrayado la importancia de que conozcan sus derechos, accedan a recursos sociales y puedan iniciar itinerarios de inserción laboral.

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