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Informe de EAE Business School

Extremadura, entre las comunidades más castigadas por la subida del 40% en la cesta de la compra

Este dato nacional de los últimos cinco años impacta en una región donde tres de cada diez hogares están en riesgo de pobreza, y destinan más del 20% a alimentos

Una ciudadana mira los precios ante las estanterías de un supermercado.

Una ciudadana mira los precios ante las estanterías de un supermercado. / EL PERIÓDICO

Lola Luceño Barrantes

Lola Luceño Barrantes

Cáceres

El coste de la cesta de la compra ha subido un 40 % desde 2021, y este aumento ha tenido un impacto mucho más grave en las familias con menos recursos, como ocurre en Extremadura, una de las comunidades que presentan tasas de riesgo de pobreza superiores al 30% de los hogares, y que destinan hasta el 20% de su sueldo a la alimentación. Este incremento desmesurado ha convertido la inflación alimentaria en un verdadero «impuesto regresivo», que afecta tres veces más a las familias con ingresos más bajos, ya que deben dedicar una parte considerable de sus recursos a llenar la despensa, mientras que las familias de rentas altas solo destinan un 5% de su renta a alimentos.

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El informe elaborado por EAE Business School señala que, debido a este encarecimiento de los productos alimentarios, muchas familias han tenido que modificar sus hábitos, reduciendo el consumo de proteínas de alta calidad, como el pescado fresco y la carne de ternera, cuyas compras han disminuido casi un 12%. En lugar de ello, se han refugiado en alimentos más baratos y procesados, con un repunte en el consumo de carbohidratos, que ha subido un 8%. De este modo, la llamada ‘cesta saludable’ se ha encarecido un 40% más que la «cesta de supervivencia», lo que está llevando a muchos hogares de bajos ingresos a adoptar una dieta obesogénica por cuestiones económicas, dejando de lado opciones más nutritivas.

Mayor avance en veinte años

Este panorama se agrava en Extremadura, que se mantiene por encima de la media nacional en pobreza, con una tasa de riesgo de exclusión social (AROPE) del 30,4% en 2025, muy por encima del 25,7% de la media nacional. Es cierto que Extremadura registró en 2025 su nivel más bajo en esta tasa y el segundo mayor avance del país. De hecho, arrojó los mejores resultados desde que existen datos comparables hace dos décadas. Pero a pesar de esa mejora, las familias extremeñas siguen destinando más del 20% de su renta a alimentos, un porcentaje muy superior al 12% en regiones como Navarra o el País Vasco. Y claro, el aumento de los precios impacta mucho más.

Ayudas necesarias

En este contexto, las ayudas públicas son imprescindibles para mitigar el impacto del aumento del coste de la vida. Según el estudio, de no existir estas ayudas, el precio de la cesta de la compra podría subir entre 350 y 501 euros adicionales por hogar al año, lo que representaría una carga aún mayor para los hogares con menos recursos.

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PI Studio

El informe también destaca que, a pesar de que el IPC ha moderado su ritmo en 2025 (2,9%), los precios de los alimentos no han descendido, sino que se han consolidado en niveles más altos debido al ‘efecto escalón’. Esto significa que los precios alcanzados en 2023 y 2024 no volverán a los niveles anteriores, y los hogares más vulnerables seguirán sufriendo las consecuencias de esta nueva estructura de precios.

Retrato de los hogares

Y ello tiene especial repercusión en comunidades con menor renta. En términos de capacidad económica, los datos del INE revelan que el 34% de los extremeños no pueden permitirse vacaciones al menos una semana al año, y un 37% no tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos. Además, un 4,7% de la población no puede permitirse una comida de carne, pollo o pescado al menos cada dos días, lo que pone de manifiesto las serias dificultades para acceder a una alimentación saludable y variada.

Cabe recordar, además, que Extremadura es la segunda región con los salarios más bajos del país, con 1.908 euros brutos, solo superada por Canarias (1.891,3 euros), según datos del INE. También presenta las pensiones más reducidas. Por ello, la subida de los alimentos se agrava por la propia estructura económica de la región.

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