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Turismo sostenible

Ordeñar, hacer queso y vivir el campo: así es Las Lucías, la experiencia extremeña elegida por ecologistas

La guía nacional de Ecologistas en Acción destaca esta finca de Navatrasierra como ejemplo de ganadería con futuro, basada en biodiversidad, producción artesanal y conexión directa con la tierra

Cabras y ovejas conviven con los viajeros en esta casa rural.

Cabras y ovejas conviven con los viajeros en esta casa rural. / LAS LUCÍAS

Lola Luceño Barrantes

Lola Luceño Barrantes

Cáceres

En el mapa de las 30 experiencias seleccionadas por Ecologistas en Acción para explicar hacia dónde puede caminar la ganadería en España hay una parada en la sierra cacereña. Allí, en Navatrasierra, Las Lucías aparece no solo como un modelo productivo sostenible, sino como algo más difícil de explicar en cifras: una forma de volver a entender el campo desde dentro.

La guía la sitúa como ejemplo de ganadería respetuosa con el entorno y las personas, pero lo que la hace singular no está solo en cómo produce, sino en cómo se abre. Porque aquí el visitante no mira: participa.

Las Lucías, casa enclavada en el Geoparque Mundial Unesco Villuercas-Ibores-Jara.

Las Lucías, casa enclavada en el Geoparque Mundial Unesco Villuercas-Ibores-Jara. / LAS LUCÍAS

Cuando el campo se toca con las manos

La experiencia empieza pronto, cuando aún pesa el silencio de la sierra. No hay distancia entre quien llega y lo que ocurre. Se puede ordeñar cabras con las propias manos, sentir el pulso del animal, la torpeza inicial y la sorpresa de que, en pocos minutos, el gesto se vuelve natural. Es un aprendizaje sencillo, casi instintivo, pero que cambia la forma de mirar después cualquier vaso de leche.

De ahí se pasa al siguiente paso lógico: entender qué se hace con ella. En el taller de queso, el proceso deja de ser invisible. La leche recién ordeñada se transforma delante de quien participa, sin atajos ni artificios. Es un tiempo lento, casi pedagógico, que obliga a detenerse y a asumir que detrás de algo cotidiano hay oficio, paciencia y conocimiento.

Y luego llega la comida de pastor, que no es tanto un menú como una continuidad. Lo que se prueba tiene sentido porque se ha visto antes. Los sabores no sorprenden por sofisticación, sino por coherencia.

Un modelo que cuida el paisaje

Detrás de esa experiencia hay un sistema. En Las Lucías conviven ovejas, cabras, vacas y aves de corral en libertad, en un manejo que no busca exprimir el terreno, sino acompañarlo. Ecologistas en Acción destaca precisamente ese enfoque: una ganadería que favorece la biodiversidad y entiende el campo como un equilibrio, no como un recurso a agotar.

Masajes mirando a la naturaleza en Las Lucías.

Masajes mirando a la naturaleza en Las Lucías. / LAS LUCÍAS

No hay grandes discursos en el día a día, pero sí una lógica clara: producir sin romper. Mantener lo que hay mientras se vive de ello. Y hacerlo, además, de una forma que se puede enseñar.

Más que turismo rural

Por eso, la inclusión en la guía no responde solo a criterios técnicos. Tiene que ver con algo más amplio. Con la idea de que el campo puede ser también un espacio de encuentro, de aprendizaje y de vínculo.

En Las Lucías, quien llega no se queda en la superficie. Pasa de observar a implicarse, de consumir a comprender. Y en ese tránsito, casi sin darse cuenta, entiende por qué proyectos así aparecen señalados como parte del futuro: porque hacen visible, con gestos pequeños, una forma distinta de estar en el territorio.

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