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Biodiversidad rural

Extremadura moviliza 5 millones para conservar especies protegidas en explotaciones agrarias y ganaderas

La resolución publicada en el DOE permite actuar sobre más de 129.000 hectáreas, muchas de ellas en espacios de máxima protección

Un ejemplar de cigüeña negra.

Un ejemplar de cigüeña negra. / Cedida

El Periódico Extremadura

El Periódico Extremadura

Cáceres

La Junta de Extremadura ha concedido subvenciones por valor de 4.988.426 euros para desarrollar proyectos dirigidos a proteger especies protegidas y hábitats de interés en explotaciones agrarias y ganaderas de la región, según la resolución publicada este martes en el Diario Oficial de Extremadura (DOE).El objetivo es la conservación de la biodiversidad, tan importante en Extremadura, donde tienen su refugio algunas de las especies más amenazadas.

La convocatoria ha alcanzado a 311 beneficiarios, que podrán ejecutar actuaciones en fincas repartidas por enclaves especialmente sensibles desde el punto de vista ambiental. La superficie total incluida en estas ayudas ha superado las 129.000 hectáreas y, de ese conjunto, el 70% se ha localizado en zonas con las máximas categorías de protección fijadas por sus planes de gestión.

Un cernícalo primilla posado en la rama de un árbol.

Un cernícalo primilla posado en la rama de un árbol. / Jose-Elias Rodriguez

Campo y naturaleza

La línea de ayudas busca reforzar una idea decisiva en una comunidad como Extremadura: que la actividad agraria y ganadera no solo puede convivir con la conservación del medio natural, sino que en muchos casos resulta clave para sostenerla. El peso de la dehesa, la amplitud del territorio rural y la presencia de grandes espacios protegidos convierten a la región en uno de los principales refugios de biodiversidad de la península.

No se trata de una cuestión menor. Extremadura alberga algunas de las zonas de mayor valor ecológico del suroeste europeo, con amplias superficies integradas en la Red Natura 2000 y áreas ZEPA donde encuentran refugio aves esteparias, rapaces y fauna ligada a la dehesa. Mantener ese equilibrio entre producción y conservación se ha convertido desde hace años en uno de los grandes desafíos del mundo rural extremeño.

Actuaciones en las fincas

Entre las intervenciones subvencionadas han figurado la sustitución de alambradas, la mejora de pastos, la siembra sin cultivo para favorecer a las aves, los desbroces de matorral para la mejora de la dehesa y la creación de puntos de agua. Son medidas que, más allá de su apariencia técnica, tienen una traducción directa sobre el terreno: facilitan la conectividad ecológica, mejoran el hábitat de numerosas especies y ayudan a hacer compatible la rentabilidad de las explotaciones con la protección del entorno.

El lince, cuya conservación es un éxito que puede aplicarse a otras especies.

El lince, cuya conservación es un éxito que puede aplicarse a otras especies. / Cedida

La concentración de estas ayudas en zonas con presencia de especies protegidas y en áreas ZEPA ha reforzado además la dimensión estratégica de la convocatoria. No solo se ha apoyado a los propietarios y titulares de explotaciones, sino que se ha intervenido en espacios donde cualquier mejora del manejo o de la infraestructura puede tener un impacto notable sobre la fauna y los ecosistemas.

Una comunidad ligada a su riqueza natural

La biodiversidad no es en Extremadura un elemento accesorio ni un argumento ornamental. Forma parte de su identidad territorial, de su paisaje y también de buena parte de su economía. La dehesa, los pastizales, las llanuras cerealistas o las charcas ganaderas han sostenido durante décadas una relación compleja pero fértil entre la actividad humana y el medio natural.

Por eso, resoluciones como esta vuelven a poner el foco en una realidad a menudo silenciosa: buena parte de la conservación de las especies protegidas depende de lo que ocurra cada día en las explotaciones agrarias y ganaderas. Allí, en el manejo cotidiano del campo, se decide también el futuro de muchos hábitats que distinguen a Extremadura dentro del mapa ambiental español.

Con esta nueva concesión de ayudas, la Junta ha reiterado su apuesta por la sostenibilidad rural y por una fórmula que en Extremadura resulta especialmente sensible: proteger la biodiversidad sin desligarla de quienes viven y trabajan sobre el territorio.

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