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Reacciones al acuerdo para la investidura de María Guardiola

Carlos Cuerpo, sobre el pacto PP-Vox en Extremadura: "Me da pena; va a hacer que la región esté más aislada"

El vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía lamenta el "retroceso económico y social" del acuerdo mientras PP y Vox lo defienden como la fórmula para garantizar estabilidad y desbloquear la legislatura

El vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo

El vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo / Ricardo Rubio - Europa Press

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

El vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, ha asegurado este sábado en Barcelona que el pacto sellado por PP y Vox para gobernar en Extremadura le da "pena" y ha advertido de que "va a hacer que Extremadura esté más aislada". En declaraciones a los medios tras participar en una mesa redonda de la Global Progressive Mobilisation, el ministro, natural de Badajoz, ha lamentado el "retroceso económico y social" que, a su juicio, supone el acuerdo alcanzado por ambas formaciones.

Cuerpo ha contrapuesto ese entendimiento político con la tendencia que, a su juicio, sigue hoy el contexto internacional, basada en "reducir barreras" y avanzar en la cooperación y el diálogo. "Por mi tierra tengo que decir que me da pena", ha añadido el ministro al valorar un pacto que permitirá investir a María Guardiola y poner fin a casi cuatro meses de bloqueo político en la comunidad.

El acuerdo entre populares y Vox llega después de una negociación larga, marcada por una investidura fallida y por varios episodios de tensión pública entre los dos socios. En los días previos al cierre del pacto, la propia María Guardiola había rebajado el tono y aseguró que ya no existía "ningún escollo" en la negociación, al tiempo que defendía la necesidad de alcanzar "el mejor acuerdo posible para el futuro de todos los extremeños".

El PP defendía un cierre inminente

Desde el PP, la dirección nacional también venía presionando para acelerar el desenlace. El presidente del partido, Alberto Núñez Feijóo, afirmó en marzo que en Extremadura había un acuerdo programático "prácticamente cerrado" y urgió a Vox a rubricarlo cuanto antes, al entender que no se podía llegar a mayo sin una solución para la gobernabilidad de la región.

En la misma línea, el consejero de Presidencia en funciones, Abel Bautista, llegó a dar por hecho en la Asamblea de Extremadura el acuerdo entre PP y Vox para formar gobierno durante los próximos cuatro años. Su intervención fue una de las señales más claras de que el entendimiento estaba ya muy avanzado, pese a que todavía quedaban flecos por cerrar.

Vox hablaba de un acuerdo "muy bueno"

Por parte de Vox, el tono también había virado en las últimas semanas hacia el optimismo. El líder parlamentario de la formación en Extremadura, Óscar Fernández Calle, sostuvo en marzo que existía "predisposición" para alcanzar un acuerdo y defendió que podría ser "muy bueno" para la comunidad. Días después, su partido se mostró "satisfecho" con el desarrollo de las reuniones con el PP y llegó a afirmar que había motivos para ser optimistas.

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Ese cambio de clima contrastó con la dureza de fases anteriores de la negociación, cuando Vox llegó a levantarse de la mesa y a tensar al máximo la investidura de Guardiola. Finalmente, el reparto de poder ha situado a la formación de Santiago Abascal en áreas de peso político, entre ellas Agricultura, una de las competencias más sensibles en una comunidad como Extremadura.

La izquierda denunció el bloqueo y el giro del PP

En la oposición, las críticas no han llegado solo desde el Gobierno central. La portavoz de Unidas por Extremadura, Irene de Miguel, había denunciado en las semanas previas el "sainete" entre PP y Vox y calificó el proceso como una "tomadura de pelo" para la ciudadanía, al considerar que la región llevaba meses paralizada por una negociación convertida en espectáculo.

También desde el PSOE extremeño se venía sosteniendo que el pacto estaba encarrilado desde hacía tiempo. Distintos dirigentes socialistas hablaron de un entendimiento soterrado entre ambas fuerzas y alertaron de que el acuerdo acabaría confirmando el rumbo político del PP extremeño hacia las posiciones marcadas por Vox.

Una nueva etapa política en Extremadura

Las palabras de Carlos Cuerpo añaden ahora una voz de peso del Gobierno de España al rechazo socialista del acuerdo. Frente a esa visión, PP y Vox insisten en que el pacto servirá para dar estabilidad institucional a Extremadura, aprobar presupuestos y poner en marcha una legislatura completa tras meses de incertidumbre. Lo que está por ver es si ese entendimiento se traducirá en una acción de gobierno sólida o si las diferencias entre ambos reaparecerán una vez superada la investidura.

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