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Informe de la Fundación Adecco

Extremadura envejece a ritmo de récord y se queda sin relevo: "Con más de 45 años parece que ya no sirves"

El índice de envejecimiento alcanza el 172,6%, 24,6 puntos por encima de la media nacional, por lo que ya hay casi 173 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16

Dos ancianas pasean por un parque.

Dos ancianas pasean por un parque. / EL PERIÓDICO

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Mérida

Extremadura se hace mayor a toda velocidad. Según el informe ‘Envejecimiento y edadismo laboral’ del Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco (con datos del INE), en 2025 la región notificó el mayor crecimiento desde 1996 y elevó su índice hasta el 172,6%, lo que significa que ya hay casi 173 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16. El dato sitúa a la comunidad 24,6 puntos por encima del conjunto del país, donde el indicador alcanza el 148% tras subir 5,7 puntos con respecto a 2024.

La evolución del índice en Extremadura mantiene una tendencia al alza que año tras año marca un nuevo máximo histórico. Y, además, se está acelerando: solo en el último ejercicio el indicador ha aumentado un 4,7% (7,7 puntos porcentuales), el mayor crecimiento de toda la serie, en un escenario que combina natalidad persistentemente baja, esperanza de vida en aumento y la salida de población joven hacia otras regiones en busca de oportunidades.

Extremadura se considera una región envejecida desde el año 2000, cuando su índice superó por primera vez el 100%. Desde entonces, el desequilibrio no ha dejado de ampliarse por la falta de relevo generacional, el aumento de la longevidad y el goteo constante de jóvenes que se marchan. De hecho, en el último lustro el índice se ha disparado un 18,8%, un dato que, según el informe, anticipa consecuencias directas para el mercado laboral: menos población activa disponible y más presión sobre la captación de talento.

Por comunidades autónomas, Asturias vuelve a encabezar el ranking, con un índice del 265,3%, seguida de Galicia (231,6%), Castilla y León (230,7%), Cantabria (197,6%), Euskadi (183,8%) y Extremadura (172,6%). En el extremo contrario, Ceuta (74,5%) y Melilla (60,4%) son las únicas que aún se mantienen por debajo del 100%. El informe también detalla el contraste dentro de la región. Cáceres alcanza un índice del 208,8%, frente al 154,3% de Badajoz. La diferencia responde, apunta el análisis, a factores estructurales: mayor despoblación rural, menor renovación generacional y una salida más intensa de jóvenes en la provincia cacereña.

Mayores de 45

Con este panorama demográfico, el documento pone el foco en una paradoja: mientras la fuerza laboral es cada vez más sénior, el mercado de trabajo sigue desaprovechando a los mayores de 45 años y mantiene barreras que limitan su empleabilidad. En la actualidad, se contabilizan 98.269 personas de entre 6 y 15 años que alcanzarán la edad legal para incorporarse al mercado laboral en la próxima década en Extremadura. Si se aplica la tasa de actividad del 33,9% registrada en la EPA para los menores de 25 años en la región, la estimación es que solo 33.313 pasarán a formar parte de la población activa en los próximos diez años.

La cifra contrasta con las 120.900 personas de 55 años o más que abandonarán la actividad laboral en ese mismo periodo. Esto se traduce en que por cada 3,6 personas que se jubilan en Extremadura, solo una se incorpora al mercado laboral, lo que deja una brecha de relevo generacional de 87.587 personas. «Extremadura se adentra en una nueva realidad demográfica que desafía la competitividad empresarial y la sostenibilidad del Estado del Bienestar», advierte Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco y director de sostenibilidad de The Adecco Group.

En este contexto, añade, el edadismo es «un profundo contrasentido». «No podemos permitirnos prescindir» de la experiencia de los profesionales sénior, advierte. En esta línea, Mesonero señala que si todas las personas mayores de 45 años que están en desempleo en Extremadura (35.600) empezaran a trabajar, la brecha de talento por falta de relevo generacional podría reducirse en un 33%.

Las opiniones

El trabajador Francisco Javier Llano defiende que la edad no debería ser un factor excluyente. «Todo el mundo es válido para trabajar siempre y cuando esté en sus condiciones normales», afirma, y reivindica que quienes superan los 45 acumulan «experiencia y conocimiento de muchas cosas», por lo que «no tiene por qué ser una persona menos válida» por tener más años. Enmarca esa discriminación en el «edadismo», un prejuicio se ha ido normalizando.

Por su parte, la jubilada Isabel Pinto asegura que, a partir de los 45 años, el mercado laboral «te echa a un lado», como si ya no fueras útil. Reivindica que muchas personas de esa edad aportan más experiencia que otros perfiles y lamenta que se les pongan trabas: «Parece que ya con esa edad no vamos a ser capaces de hacer el trabajo y claro que sí podemos».

Cristóbal Antonio García, también jubilado insiste en la misma idea y apunta a una falta de decisión colectiva. Cree que incorporar a quienes superan los 45 años puede ser parte de la solución: «Con eso se podría paliar el problema», afirma, sin embargo, subraya que hace falta voluntad y coordinación. «Para eso tiene alguien que poner: o bien la administración, o bien los sindicatos, o bien la patronal llegar a un acuerdo», resume.

Por último, el trabajador Juan María Cano defiende que los mayores de 45 aportan «más experiencia», aunque reconoce que «la juventud viene con fuerza y necesita oportunidades». Plantea adelantar la salida del mercado laboral en determinados casos: «Una vez que hayas cumplido... 35 o 37 años trabajando, creo que ya puedes también jubilarte», aunque no se haya alcanzado la edad legal.

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