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Agroindustria

Extremadura presume de músculo tomatero en la liga mundial de la innovación

CTAEX lleva al Congreso Mundial del Tomate de Industria varios proyectos sobre energía solar, calidad en campo y fertilización sostenible en una región que concentra casi el 80% de la producción nacional

Remolques cargados de tomate listos para la industria.

Remolques cargados de tomate listos para la industria. / El Periódico

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Lola Luceño Barrantes

Lola Luceño Barrantes

Cáceres

Extremadura no solo cultiva tomate. Lo transforma, lo investiga y empieza también a marcar parte del camino tecnológico de un sector estratégico. La región es una potencia en tomate de industria a escala mundial: sus campos aportan en torno al 5% de la producción global, concentran casi el 80% del tomate español y sitúan a la comunidad como la segunda gran zona productora de la Unión Europea, solo por detrás de Italia. Sobre esa base productiva, el Centro Tecnológico Nacional Agroalimentario CTAEX ha llevado ahora a California la aportación científica extremeña a un cultivo que forma parte de la identidad económica de las Vegas del Guadiana y de las comarcas cacereñas del Alagón y el Árrago.

CTAEX ha presentado en el 16º Congreso Mundial del Tomate de Industria y el 18º Simposio Internacional sobre Tomate de Transformación, celebrados en Monterrey entre el 7 y el 10 de junio, una serie de trabajos orientados a mejorar la sostenibilidad, la eficiencia y la competitividad del tomate de industria. El centro tecnológico ha situado en este foro internacional investigaciones vinculadas a la energía solar térmica, la reducción de emisiones, la fertilización, la toma de decisiones en campo y el control de calidad del producto.

La presencia extremeña en este encuentro tiene un peso que va más allá de la representación institucional o científica. Según los datos manejados por CTAEX, la previsión para 2026 en Extremadura se sitúa en torno a 1.981 millones de kilos de tomate producido y 21.486 hectáreas cultivadas. En la comunidad operan además 14 industrias transformadoras, que convierten el cultivo en una cadena de valor que une a agricultores, cooperativas, organizaciones de productores, empresas auxiliares, centros tecnológicos y administraciones.

Un laboratorio real

CTAEX ha defendido que Extremadura aporta al sector algo más que volumen. Aporta conocimiento aplicado, ensayos en condiciones reales, conexión directa con la industria y una cultura de colaboración público-privada que ha convertido al territorio en un laboratorio vivo para la innovación en tomate de transformación.

Uno de los ejes principales de los trabajos presentados ha sido la descarbonización del proceso de concentración de tomate mediante energía solar térmica. A través del proyecto STomSun, CTAEX ha trabajado en la integración de colectores solares Fresnel en una planta piloto de concentrado de tomate, con el objetivo de generar vapor solar en condiciones reales de proceso.

Esta línea tiene especial sentido en Extremadura por una coincidencia clave: la campaña industrial del tomate se desarrolla en los meses de mayor recurso solar. Es decir, cuando las fábricas necesitan más energía térmica para transformar el producto, la región dispone también de una de sus principales ventajas naturales.

Energía, campo y calidad

Junto a la generación directa de vapor solar, CTAEX ha presentado avances en almacenamiento térmico mediante materiales de cambio de fase. Esta tecnología permite gestionar mejor la intermitencia del sol y avanzar hacia una integración más estable de las renovables en procesos industriales que necesitan calor continuo, como la elaboración de concentrado de tomate.

En el campo, el centro ha mostrado el potencial de la espectroscopía NIR portátil, una herramienta que permite analizar el fruto de forma rápida y no destructiva para conocer parámetros como los grados Brix, el licopeno o la firmeza. Su aplicación puede ayudar a decidir con más precisión el momento óptimo de cosecha, mejorar la calidad de la materia prima y reducir pérdidas.

CTAEX también ha llevado al congreso una metodología de diagnóstico de fertilización dirigida a las organizaciones de productores de frutas y hortalizas. El sistema cruza datos de suelo, planta y fruto para convertir la información agronómica en recomendaciones más ajustadas, con menos insumos y una gestión más sostenible del cultivo.

Extremadura mira al futuro

La participación extremeña se completa con un trabajo sobre la medición instrumental del color del tomate triturado, un aspecto clave para evaluar la calidad del producto transformado. Los resultados apuntan a que la forma de preparar la muestra influye en los parámetros de color, por lo que CTAEX defiende metodologías que reproduzcan mejor las condiciones industriales reales.

Con estos proyectos, el tomate extremeño ha llegado al principal escaparate mundial del sector no solo como materia prima, sino como ejemplo de innovación aplicada. En un mercado liderado por China y Estados Unidos y cada vez más exigente en costes, sostenibilidad y calidad, Extremadura busca reforzar su posición desde lo que ya es: una de las grandes regiones tomateras de Europa y un territorio donde el cultivo ha dejado de ser solo campo para convertirse también en industria, tecnología y conocimiento.

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