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Salud pública

Presidente de la Sociedad Española de Virología: "Tenemos una movilidad enorme que facilita los brotes de enfermedades emergentes"

Juan Emilio Echevarría interviene en Cáceres en una cita científica con unos 300 especialistas y defiende la confianza en la sanidad pública, la vigilancia epidemiológica y la información frente a los bulos

Juan Emilio Echevarría, en Cáceres.

Juan Emilio Echevarría, en Cáceres. / R.M.

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Rocío Muñoz

Rocío Muñoz

Cáceres

Cáceres ha inaugurado este martes el XVIII Congreso Nacional de Virología, el principal encuentro científico dedicado al estudio de los virus, que reúne a unos 300 investigadores para abordar los últimos avances sobre virus, en un momento de creciente atención hacia las enfermedades infecciosas. En Extremadura, los casos de lengua azul, el virus del Nilo y la preocupación por otras patologías emergentes han vuelto a situar estos asuntos en el debate público. El presidente de la Sociedad Española de Virología, Juan Emilio Echevarría, defiende que el mensaje para la población debe ser tranquilizador, aunque sin caer en la complacencia. "Tenemos que valorar lo que tenemos, pero hay que seguir invirtiendo y mejorando", sostiene.

¿Qué se va a tratar en el Congreso Nacional de Virología?

Vamos a tratar todo lo que tiene que ver con los virus. Todo el mundo conoce la parte relacionada con la salud humana y la salud veterinaria, pero también está la salud vegetal, porque hay virus vegetales que tienen una importancia enorme y enfermedades con un impacto económico muy grande. Sin embargo, los virus también se emplean como agentes terapéuticos, como plataformas para hacer vacunas o en líneas de investigación como la terapia fágica, que utiliza fagos, virus que infectan bacterias para combatir enfermedades bacterianas. Es algo todavía incipiente, pero se espera que pueda complementar a los antibióticos. Los virus también forman parte de la naturaleza, de la biodiversidad y de los ecosistemas. De hecho, las últimas investigaciones apuntan a que también están en la base de la aparición de vida en el planeta y forman parte de nuestro genoma.

En Extremadura hemos tenido en los últimos meses casos de lengua azul, virus del Nilo y preocupación por la peste porcina africana. ¿Estamos más expuestos que antes a este tipo de enfermedades?

En realidad, no. Siempre estamos igualmente expuestos a este tipo de enfermedades. Una cosa es que en este momento pueda haber casos y otra cosa es la posibilidad de que los podamos tener. Las enfermedades están ahí: algunas sí que las tenemos en el territorio, otras son importadas, pero las fuentes de importación están ahí y siempre existe la posibilidad de que podamos tener casos.

El verano pasado la region registró cifras sin precedentes de virus del Nilo. ¿La comunidad, por su clima, es más propicia a estas enfermedades?

Las poblaciones de mosquitos aumentan más o menos dependiendo de la climatología. En un año muy lluvioso y con mucha agua, habrá que esperar que haya más mosquitos y, por tanto, en los que tengamos más incidencia de enfermedades transmitidas por vector. Lo que está claro es que es un virus que está aquí, y también en otros sitios de España, y lo vamos a tener con mayor o menor incidencia dependiendo de esas condiciones climatológicas. Con el calentamiento térmico podemos anticipar más incidencia de estas enfermedades. También enfermedades de zonas más cálidas, porque las áreas de distribución de los mosquitos van a subir hacia el norte con el cambio climático. Desafortunadamente, eso no va a nuestro favor.

Juan Emilio Echevarría, en el XVIII Congreso Nacional de Virología.

Juan Emilio Echevarría, en el XVIII Congreso Nacional de Virología. / Cedida

¿Estamos entrando en una etapa en la que estas enfermedades serán más frecuentes o simplemente las detectamos mejor?

Es un poco las dos cosas. Por una parte, las estamos detectando mejor. Y luego, por otra parte, a nivel global se están dando una serie de circunstancias que hacen que sea más fácil que puedan producirse casos de este tipo de enfermedades. Hay una pérdida de biodiversidad, una deforestación y una invasión de hábitats salvajes, sobre todo en determinadas zonas del mundo; eso propicia que puedan saltar patógenos nuevos de animales silvestres a humanos. Además, tenemos una movilidad enorme. Hoy día la gente viaja de un sitio a otro del mundo con una velocidad enorme. Se dan circunstancias que pueden hacer más probable que se produzcan brotes de enfermedades emergentes. Pero, como también tenemos más capacidad para detectarlos, tenemos más capacidad para combatirlos o prevenirlos mejor.

¿Qué medidas de prevención podemos tomar como sociedad?

La principal es prevenir el efecto invernadero, reduciendo nuestras emisiones de CO2, que es la base del problema. Pero es verdad que son procesos que tienen mucha inercia y los resultados se verían a largo plazo. Ahora hay que usar las medidas que tenemos que mantener durante mucho tiempo. Muchas ya están instauradas. Tiene que haber una buena vigilancia de las enfermedades y tendremos que hacer una monitorización epidemiológica cada vez más intensa. En el caso de las enfermedades vectoriales, hay que educar también a la población para que no cree reservorios de agua cercanos. Por ejemplo, para el mosquito tigre es crítico que la gente no tenga en sus casas o chalés pequeños reservorios de agua que puedan servir para criar mosquitos.

¿Qué mensaje habría que trasladar a la población para que esté prevenida?

El primer mensaje es que siga confiando en el sistema sanitario. Una de las grandes fortalezas que tiene la sociedad española es que tiene un sistema sanitario público y una población que confía mucho en ese sistema. Generalmente es muy receptiva a los mensajes que le dan las autoridades y, más concretamente, los médicos que la atienden. La población debe continuar adoptando los consejos que se le dan y seguir vacunándose. Tenemos unas coberturas vacunales bastante buenas en el contexto del mundo. El mensaje tiene que ser tranquilizador. Simplemente hay que atender a informaciones que provengan del propio sistema sanitario o de medios de comunicación que se alimentan de fuentes fidedignas, y huir de bulos y de fuentes no fiables.

¿Hay suficiente información para la población sobre los virus?

Creo que se ha mejorado mucho, sobre todo después de la pandemia. Mi percepción, ya con perspectiva, es que la calidad de la información sobre ciencia en los medios de comunicación ha mejorado mucho. También han aparecido bastantes periodistas especializados en divulgación científica, y eso es muy bueno. Quizás habría que incidir algo más en meter la ciencia en el sistema educativo e incorporarla un poco más a la cultura y al conocimiento general de la sociedad. Hoy no solo los virus o las enfermedades emergentes nos afectan mucho. Casi todo lo que pasa en el mundo es muy difícil de entender si no es desde la ciencia: el cambio climático, la transición energética y muchas otras cuestiones que están determinando totalmente la marcha del mundo.

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