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Medioambiente

Voluntarios al rescate del aguilucho cenizo en Extremadura

Coincidiendo con su época de cría, que es la de la cosecha del cereal, la organización ecologista Adenex desarrolla desde los años ochenta campañas de conservación y salvamento de esta especie

Video | Un agricultor se aparta para proteger un nido de aguilucho cenizo

Adenex

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Cáceres

Los primeros ejemplares de aguilucho cenizo (Circus pygargus) comienzan a verse en los cielos extremeños en marzo. A menudo son ejemplares que solo están de paso, de camino hacia zonas más al norte en las que hay mayores poblaciones de esta especie. Poco más tarde, en abril, es cuando llegan los vuelos de cortejo y con ellos arrancan también los trabajos de campo que los voluntarios de Adenex realizan cada año en el marco de su campaña de conservación y salvamento de esta especie.

Parejas reproductoras

El objetivo inicial es detectar parejas reproductoras, algo que se hace observando el comportamiento de las aves en los posaderos, la entrada de adultos al suelo, el transporte de material para construir el nido o sus reacciones ante la aparición de potenciales depredadores. También se buscan las entregas de presa en pleno vuelo, cuando “un macho caza y llama a la hembra que, si se está haciendo un nido, sale de él” para que le dé la captura en el aire, precisa Elvira del Viejo, voluntaria de esta organización conservacionista extremeña.

Un pollo de aguilucho cenizo junto a tres huevos en un nido.

Un pollo de aguilucho cenizo junto a tres huevos en un nido. / Adenex

El equipo de Adenex se hace cargo de un extenso territorio en la provincia de Badajoz, que engloba las comarcas de Mérida, Vegas Bajas y parte del sur extremeño, superficie en la que actualmente tienen controlados 13 nidos. Otras organizaciones conservacionistas desarrollan iniciativas similares en distintas zonas de la región.

El invierno, en el África subsahariana

El aguilucho cenizo es un ave rapaz migratoria estival, que pasa el invierno en el África subsahariana. Adaptada a los ecosistemas agrarios, de los que depende para sobrevivir, nidifica en el suelo, habitualmente en grandes cultivos de cereal o plantas forrajeras. La especie está catalogada como vulnerable en el Libro Rojo de las Aves de España y se encuentra incluida en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de Extremadura con la figura de ‘sensible a la alteración de su hábitat’, figura que avala su protección en el territorio regional. “No obstante, desde diferentes ámbitos se considera urgente revisar la situación actual de catalogación de la especie y clasificarla en una categoría de mayor protección”, se asegura desde Adenex.

Causas del declive

Los factores que pueden explicar este progresivo declive son de diferente índole. Uno de ellos es el adelantamiento de las cosechas, ya sea por el uso de variedades más tempranas o porque se siegue en verde para heno. Este adelanto hace que a los ejemplares no les “dé tiempo ni siquiera de emparejarse y hacer nido”, aclara Del Viejo, que toma parte en esta campaña desde hace siete años. “Antiguamente se cosechaba en julio casi todo”, cuando la gran mayoría de los pollos de aguilucho ya podían volar, “pero ahora a finales de junio no queda prácticamente nada” por recoger del campo, apostilla.

Colocación de un cercón para proteger el nido de depredadores.

Colocación de un cercón para proteger el nido de depredadores. / ADENEX

La intensificación de cultivos o el empleo de fitosanitarios y plaguicidas, productos que acaban con insectos, pequeños vertebrados y otros animales de los que se alimenta, tampoco ayuda a la conservación de esta ave, también amenazada frecuentemente por predadores naturales.

En algunas zonas, “entre la instalación de plantas fotovoltaicas, el olivar intensivo y la viña en espaldera, el cereal está desapareciendo”, y con él, el aguilucho cenizo. En otras, como en torno a Mirandilla, que sí que tiene “muchísimo cereal”, ya no hay nidos, y “no sabemos exactamente por qué”, señala.

Señalizar el lugar

Una vez localizada de manera aproximada la ubicación del nido, empleando referencias en el terreno, se confirma el lugar exacto mediante el uso del dron, cuando es factible, y se procede a señalizar con banderolas y plásticos de color a su alrededor, que eviten que las máquinas se lo lleven por delante a la hora de recolectar.

A continuación, se determina el número de polígono, parcela y otros datos, a través de SIGPAC y Catastro, y se averigua los datos del propietario o gestor de la parcela, para comunicarle el hallazgo y pedir su colaboración en el salvamento del nido. “Tienes que estar en contacto con él para saber cuándo va a ser el momento de la cosecha. Eso si te lo pueden definir, porque muchas veces depende de la disponibilidad de la cosechadora, de si una máquina se avería…”

Protección de un nido en pleno campo de cereal.

Protección de un nido en pleno campo de cereal. / Adenex

Tradicionalmente, los agricultores han mantenido una relación ‘cordial’ con esta rapaz, “porque sus presas favoritas son los animales que destruyen el cereal, como la langosta o los roedores”. Los recelos que “a veces” pueden existir en un inicio por las potenciales molestias que ocasione el nido a la hora de cosechar desaparecen "rápidamente cuando se habla con ellos. No hemos tenido ninguna oposición frontal. Y muchos han sido muy colaboradores”. Además, se les da compensación económica, “aunque sea escasa” (25 euros por nido).

Posteriormente, siempre que es posible, técnicos y voluntarios intentan estar presentes durante los trabajos de cosecha del cereal, para confirmar el respeto de los nidos y responder ante cualquier eventualidad que pudiera producirse.

Cercón metálico

Para mejorar las posibilidades de éxito reproductor, con la autorización de la propiedad, se instala un cercón metálico de protección en torno al nido, que defiende a los aguiluchos de posibles predadores terrestres y, llegado el caso, mejora la localización para los operarios de las cosechadoras. No obstante, eso se intenta hacer una vez que se ha recogido el cereal. “Con huevos no se puede poner cercón porque normalmente la hembra abandona. Es preferible instalarlo cuando hay algún pollo, porque entonces la hembra ya tiene mucho apego a ese nido, mucha querencia, y no lo abandona".

Con esta estructura metálica se frena la depredación de zorros o meloncillos, que es la que llega por tierra, “porque si entra una cigüeña por arriba, eso no se puede evitar”. Cuando los ejemplares comienzan a ser autónomos, a inicios de agosto, llega el momento de retirar esta protección.

El índice de éxito de la campaña se mide contando los pollos que consiguen llegar a volar por cada nido. “Los juveniles tienen otro colorido de plumaje, por lo que se distinguen bien. Aunque no entren en el nido, los estás viendo en el aire”, detalla. Además, "a estos ejemplares los sigues observando bastante tiempo en torno a la colonia, todo el verano hasta el inicio del otoño", puntualiza.

Desde los ochenta

Adenex inició estas campañas de salvamento en los años ochenta. En la actualidad, las promueve la Dirección General de Caza, Pesca, Acuicultura, Tauromaquia y Medio Natural de la Junta de Extremadura, a través del GEA (Grupo Extremeño de Aguiluchos), al que pertenece Adenex. Este año están integradas en el marco del proyecto LIFE SOS Pygargus. En ellas toman parte voluntarios que, de forma desinteresada, ceden “muchas horas” de su tiempo y hacen “muchos kilómetros de pista” para ubicar parejas reproductoras y nidos, afirma Del Viejo.

“El grupo de voluntariado de Adenex para la Campaña Aguiluchos está siempre abierto a nuevas incorporaciones y siempre se necesita ayuda, por pequeña que sea. Las personas interesadas en participar pueden dirigirse a voluntariado@adenex.org”, se incide desde esta entidad ecologista.

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