Radiografía del sistema de protección social
Los trabajadores extremeños, los que menos bajas cogen, pero con la mayor duración
La comunidad es la que registra un menor volumen de procesos de incapacidad temporal iniciados en relación al número de afiliaciones, pero se prolongan cerca de noventa días de media

Trabajadores en una empresa de logística. / El Periódico
Las declaraciones de Alberto Núñez Feijóo este martes en un acto con empresarios sobre el impacto de las bajas laborales en la economía han reactivado un debate en el que sindicatos y patronal mantienen posiciones claramente contrapuestas. El líder del PP calificó el absentismo de «cáncer» y argumentó que supone un coste superior a 30.000 millones de euros. También cuestionó que los convenios permitan mantener el salario durante una baja y afirmó que el sistema no es sostenible si se conceden prestaciones sin suficiente justificación. Sus palabras suscitaron de inmediato las críticas del Gobierno y sindicatos, que, entre otras, cuestiones, rechazaron equiparar el absentismo injustificado con bajas médicas, permisos o licencias.
La incapacidad temporal (IT), una de las principales prestaciones del sistema de bienestar español, constituye el segundo mayor componente del gasto de la Seguridad Social, con un montante de 16.500 millones de euros en 2024, solo superado por las pensiones. Una partida que ha ido aumentando en los últimos años y cuya gestión presenta en España «una deficiencia estructural», advierte en un informe publicado este mismo año la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF).
Una deficiencia que se ve agravada por el «deterioro de los principales indicadores de la incapacidad temporal». Por un lado, el estudio cita un aumento en la incidencia de las bajas por contingencias comunes de cerca de un 60% en España entre 2017 y 2024; por otro, apunta la extensión de la duración media de los procesos, de forma significativa en las patologías que conllevan un mayor gasto público, en particular los trastornos mentales y las enfermedades musculoesqueléticas. Todo ello en un contexto marcado por un segundo «deterioro», el de las listas de espera del Sistema Nacional de Salud (SNS).
Las cifras de la región
En este estudio, Extremadura aparece a la cola de uno de los principales indicadores que se consideran, el de incidencia; y a la cabeza en otro, el de duración. Es decir, el extremeño es el territorio donde menos procesos por contingencias comunes (las no vinculadas a la actividad profesional, que son la mayoría) se inician en relación con su número de ocupados, pero donde más se prolongan.
De esta forma, el número de episodios de incapacidad por cada 1.000 afiliados se sitúa en Extremadura en 18,7 (en el año 2024), frente al 33,9 que promedia todo el país. Galicia (24,4) y Principado de Asturias (25,5) son las comunidades que más se aproximan al dato extremeño, mientras que la Comunidad Foral de Navarra, Cataluña y el País Vasco, con 52,2, 49,1 y 42,6 casos por cada 1.000 afiliaciones, respectivamente, son las que más se alejan.
Duración
En cambio, al analizar el número de días que el trabajador permanece de baja, Extremadura pasa al lugar opuesto y encabeza el listado con 88,6 días, frente a la media de todo el país, que es de 45,9. Es la cifra más elevada y también la que más ha crecido entre 2017 y 2024 (un 36%, por un 14,8% en España). Desde UGT Extremadura se vincula directamente este mal dato con la situación del sistema público de salud. «El aumento de las listas de espera, la saturación de la atención especializada y las demoras diagnósticas y terapéuticas retrasan la recuperación de la salud y prolongan innecesariamente las bajas laborales», aduce en una nota remitida este viernes.
«No es un problema de absentismo, sino un síntoma del deterioro de la salud de las personas trabajadoras y de las dificultades del sistema sanitario para responder a tiempo», añade. Una muestra de ello es, afirma, que en traumatología, «una especialidad clave por su relación con las patologías musculoesqueléticas», que son «una de las principales causas de bajas laborales de media y larga duración», la lista de espera en Extremadura alcanza los 242 días «el peor dato autonómico».
La información recopilada por la AIReF permite además cruzar las cifras de bajas laborales con los tramos de edad. El que presenta una mayor incidencia es el de los trabajadores más jóvenes, el que oscila entre los 25 y los 35 años (20,9), y el que menos, el de los 45 a los 55 (16,9). Entre medias quedan el de los 35 a los 45 (18,4) y el de los 55 a los 65 (19,5). En la duración de los procesos por contingencia común es donde sí se refleja la relación directa entre mayor edad e impacto de enfermedades. La extensión media aumenta conforme se va saltando de segmento de edad, de manera que se empieza en los 58,3 días y se finaliza en los 121,2 de media.
Por otro lado, la conjunción de esta elevada duración de los procesos de incapacidad temporal y de un número relativamente bajo de expedientes iniciados hace que la región ocupe un lugar más próximo a la media en bajas laborales medidas en términos de prevalencia, que es el indicador que utiliza el Ministerio de Trabajo y en el que inciden ambos factores. Revela los casos totales, ya sean nuevos o antiguos, que están activos al final del periodo. En 2025 fue la séptima región con una mayor prevalencia por cada mil trabajadores protegidos, con 62,1, por una media nacional del 55,2.
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