Talento extremeño
Cuatro alumnos de FP en Zafra idean una alerta contra incendios e inundaciones sin cobertura móvil: "Ha sido una aventura que ha ido creciendo"
El equipo Linkinsat, del IES Suárez de Figueroa, logra el primer premio nacional en las IV Teleco Games con un prototipo pensado para zonas rurales que utiliza nodos, sensores e inteligencia artificial
Cuatro alumnos de FP en Zafra idean una alerta contra incendios e inundaciones sin cobertura móvil / Cedida

El talento tecnológico extremeño vuelve a destacar fuera de la región, esta vez con un proyecto pensado para enviar avisos de incendios o inundaciones en zonas donde no siempre llega la cobertura móvil. Los autores son alumnos del IES Suárez de Figueroa de Zafra, agrupados en el equipo 'Linkinsat', que han llevado su trabajo hasta la final nacional de las IV Teleco Games, una competición organizada por el Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación.
El grupo ha logrado el primer premio nacional en la categoría de Formación Profesional con Linkin Alert, una red de comunicaciones capaz de enviar avisos a larga distancia mediante nodos, que son pequeños dispositivos que transmiten información entre sí. El profesor Juan Enrique Agudo ha dirigido el trabajo que han desarrollado Gorka Pacha, Miguel Macías, Pablo Girol y Víctor González.
"Ellos han creado una red independiente de las redes telefónicas", resume Agudo, que también ha recibido el Premio al Mejor Docente de esta edición. El sistema utiliza tecnología LoRa, una red abierta de largo alcance, y se apoya en Meshtastic, una herramienta que permite comunicar dispositivos entre sí mediante mensajes. "Es parecido a los radioaficionados, pero a través de mensajes", explica el profesor.
Una red propia donde no llega el móvil
El funcionamiento consiste en colocar esos pequeños nodos en puntos estratégicos, por ejemplo en una montaña, una zona de bosque o un área con riesgo de inundación. Los dispositivos pueden funcionar con batería y placa solar, y están pensados para medir distintos parámetros del entorno. En el caso de las inundaciones, controlan la altura del agua. Para los incendios, el sistema combina un sensor de gas, capaz de detectar variaciones en la calidad del aire, y un sensor óptico entrenado con inteligencia artificial para identificar humo.
Cuando el nodo detecta una alteración compatible con una emergencia, envía una alerta a un sistema instalado en el instituto, que actúa como servidor. Desde ahí, el aviso podría trasladarse a quien corresponda, ya sea un responsable del proyecto, un servicio municipal o un dispositivo de emergencias. "Primero nos avisa y, si sigue la alerta, aumenta el nivel y quedaría marcado para avisar a los servicios de emergencia", detalla Agudo.
La principal ventaja del sistema es que no depende de la cobertura móvil. "Hay sitios donde no llega y podemos crear nuestra propia cobertura", señala el docente. Para conseguirlo, basta con situar un nodo repetidor en un punto alto y otros dispositivos en las zonas que se quieren vigilar. De esta forma, la red puede extenderse por áreas rurales, sierras o espacios alejados de los núcleos urbanos.
Un prototipo con pruebas de alcance
El proyecto se encuentra todavía en fase de prototipo. El equipo no ha probado aún los sensores en un incendio o una inundación real, pero sí ha realizado ensayos de comunicación entre nodos en distintos puntos. Según explica el docente, han trabajado con dispositivos colocados en zonas elevadas, como el entorno de Tentudía, y han comprobado que este tipo de red puede alcanzar distancias de cientos de kilómetros si se sitúan repetidores en lugares adecuados.
"La idea comenzó el curso pasado, a partir de otro proyecto vinculado a comunicaciones para un minisatélite", recuerda Agudo. Los alumnos fueron ampliando el sistema poco a poco, primero con pruebas cercanas y después con salidas para instalar nodos y mejorar la cobertura. "Ha sido como una aventura que ha ido creciendo", reconoce.
De la fase regional al premio nacional
La recompensa ha llegado ahora en la final nacional de las IV Teleco Games, celebrada el 3 de julio en la Universidad Autónoma de Madrid. El equipo había ganado antes la fase regional y, tras una evaluación nacional, logró clasificarse entre los cuatro finalistas de su categoría.
Para los alumnos, el premio llega además en un momento especial, porque el ciclo formativo dura dos años y esta era su última oportunidad de presentarse. "El año pasado ya quedaron terceros a nivel nacional y este año era su última oportunidad. Ha sido una sorpresa conseguir el primer premio y estamos súper contentos", afirma el profesor.
El reconocimiento tiene también una lectura para la Formación Profesional extremeña. El proyecto no solo premia una solución tecnológica, sino también la capacidad del alumnado para aplicar lo aprendido a problemas reales del territorio, como los incendios, las inundaciones o la falta de comunicaciones en determinadas zonas rurales.
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