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Especies invasoras

El embalse de Alcollarín arrincona al pez chino tras eliminar el 96% de su población

La Confederación Hidrográfica del Guadiana ha invertido más de un millón de euros en una intervención que ha incluido capturas, barreras metálicas y la introducción de especies autóctonas

Ejemplares de pez chino capturados durante las campañas de control de esta especie invasora.

Ejemplares de pez chino capturados durante las campañas de control de esta especie invasora. / Cedida a El Periódico Extremadura

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Alberto Manzano Cortés

Alberto Manzano Cortés

Mérida

La presencia del pez chino en el embalse de Alcollarín se ha reducido a mínimos después de una intervención desarrollada durante dos años y medio. La Confederación Hidrográfica del Guadiana ha logrado disminuir aproximadamente un 96% la población de esta especie exótica invasora, considerada una de las que mayor impacto provoca sobre los ecosistemas acuáticos europeos.

La actuación ha permitido que la biomasa estimada de Pseudorasbora parva, nombre científico del conocido como pez chino, se sitúe actualmente por debajo de una tonelada. El resultado supone un importante avance para proteger las especies autóctonas y frenar la propagación del invasor hacia otros puntos de la cuenca del Guadiana.

Los trabajos han requerido una inversión de 1.015.891,96 euros y se han prolongado durante 30 meses. El proyecto ha sido financiado por la Unión Europea mediante los fondos NextGenerationEU, dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

La Confederación Hidrográfica del Guadiana da por concluidas las principales actuaciones previstas, aunque reconoce que la erradicación completa del pez chino no resulta técnicamente posible. Por este motivo, la estrategia se ha centrado en reducir su presencia hasta niveles controlables y, sobre todo, impedir que los ejemplares alcancen otras masas de agua.

La intervención no se ha limitado al embalse. Los trabajos también se han desarrollado aguas arriba, en el río Alcollarín y en los arroyos del Peral, Gargantilla y de las Viñas, todos ellos afluentes del pantano. El objetivo ha sido actuar sobre los diferentes puntos en los que la especie podía refugiarse o reproducirse.

Capturas periódicas y pesca eléctrica

Para alcanzar esta reducción se han realizado campañas periódicas de extracción con redes de cerco y pesca eléctrica desde embarcaciones. Estas técnicas permiten capturar un número elevado de ejemplares y actuar en las zonas donde se detectan mayores concentraciones.

Personal técnico realiza sondeos hidroacústicos para evaluar la presencia de pez chino en el embalse de Alcollarín.

Personal técnico realiza sondeos hidroacústicos para evaluar la presencia de pez chino en el embalse de Alcollarín. / Cedida a El Periódico Extremadura

En los cauces próximos también se han vaciado charcones y se ha recurrido posteriormente a la pesca eléctrica para retirar los peces que permanecían aislados. Paralelamente, la Confederación ha realizado sondeos hidroacústicos y campañas de seguimiento con el fin de conocer la evolución de la población y comprobar la efectividad de las medidas.

Una de las operaciones que más ha contribuido al resultado final ha sido el vaciado del embalse efectuado el pasado año. La bajada del nivel del agua facilitó la localización de los ejemplares y permitió aumentar considerablemente la eficacia de las capturas.

Según destaca el organismo de cuenca, el descenso de la biomasa hasta quedar por debajo de una tonelada demuestra la utilidad de la estrategia aplicada. La reducción favorece la recuperación de la fauna piscícola propia de la zona y permite compatibilizar la explotación del embalse con la conservación del buen estado ecológico de las masas de agua.

Tres barreras para evitar su expansión

La intervención también ha buscado impedir que los peces que continúan en el embalse puedan desplazarse hacia otros puntos de la cuenca durante los desembalses.

Para ello se ha instalado un sistema formado por tres líneas de barreras metálicas desmontables en el cauce del río Alcollarín, aguas abajo de la presa. Estas estructuras han funcionado como puntos de control y han bloqueado el paso de ejemplares hacia el resto de la red fluvial.

A las capturas y las barreras físicas se ha sumado una medida de carácter biológico. En colaboración con la Junta de Extremadura, se han introducido especies autóctonas con capacidad depredadora, como el barbo, para favorecer un equilibrio natural que ayude a mantener controlada la población del pez chino a largo plazo.

Trabajos de pesca eléctrica en uno de los cauces conectados con el embalse de Alcollarín.

Trabajos de pesca eléctrica en uno de los cauces conectados con el embalse de Alcollarín. / Cedida a El Periódico Extremadura

La Confederación confía en que la combinación de estas actuaciones permita consolidar los resultados alcanzados. Aunque todavía quedan ejemplares, su presencia es ahora muy inferior a la que existía al inicio del proyecto y el riesgo de expansión se ha reducido considerablemente.

Una amenaza para los ecosistemas europeos

El pez chino es una especie originaria de Asia que se ha extendido por numerosos ecosistemas acuáticos europeos. Su capacidad para reproducirse rápidamente, adaptarse a diferentes condiciones y competir por el alimento y el espacio representa una amenaza para los peces autóctonos.

La especie está incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, aprobado mediante el Real Decreto 630/2013, y también figura en la Lista de Especies Exóticas Invasoras Preocupantes para la Unión Europea.

Su control en Alcollarín se considera especialmente relevante porque permite proteger no solo el propio embalse, sino también los ríos y arroyos conectados con él. Tras dos años y medio de trabajos, la CHG ha conseguido reducir la población hasta una pequeña parte de la existente inicialmente y establecer diferentes mecanismos para evitar que vuelva a expandirse.

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