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Nueva normativa

Los adolescentes extremeños, los que más vapean en España: 6 de cada 10 lo han hecho alguna vez

El Gobierno aprueba el proyecto de ley que equipara cigarrillos electrónicos y vapeadores al tabaco convencional y prohíbe su consumo a los menores

Un joven fuma mediante un dispositivo electrónico.

Un joven fuma mediante un dispositivo electrónico. / Ricardo Rubio / Europa Press

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Cáceres

El Consejo de Ministros ha aprobado este martes en segunda vuelta el proyecto de ley del tabaco, que será remitido a las Cortes Generales. Entre otras cuestiones, la reforma equipara la regulación del tabaco tradicional, los cigarrillos electrónicos y el resto de productos relacionados, prohíbe expresamente su consumo por parte de menores de 18 años (no solo su venta o suministro, como hasta ahora) y extiende la prohibición de fumar a las terrazas de bares y restaurantes.

Prevalencia de cigarrillos electrónicos entre los estudiantes de Enseñanzas Secundarias de 14 a 18 años por regiones (Tabla)

La ministra de Sanidad, Mónica García, ha señalado que la reforma pretende "dar el siguiente paso para ampliar el derecho a respirar aire limpio", además de "responder a los nuevos productos y especialmente proteger a las nuevas generaciones". España siempre ha estado "a la vanguardia" en la lucha contra el tabaquismo, ha subrayado, informa Europa Press.

Protección de los menores

La norma busca proteger especialmente a la infancia y la adolescencia y adaptar la legislación a los cambios en los patrones de consumo, sobre todo entre la población joven. Afectará a productos como los cigarrillos electrónicos con o sin nicotina, las ‘shishas’, las bolsas de nicotina y otros dispositivos que imitan o se asocian al acto de fumar.

Edad media de inicio en el consumo diario de tabaco (Mapa coroplético)

La prohibición de fumar se extenderá también a piscinas de uso colectivo, playas, instalaciones deportivas, parques nacionales, vehículos de trabajo —salvo durante su utilización exclusivamente personal— y recintos donde se celebren espectáculos públicos, incluidos teatros, cines, conciertos y eventos al aire libre.

Entornos de protección

Además, se crean entornos de protección reforzada con un radio mínimo de 15 metros alrededor de los accesos a edificios públicos, centros sanitarios, educativos, universitarios, sociales, culturales y deportivos, así como museos, bibliotecas, centros de investigación y zonas infantiles. Los espacios afectados tendrán dos meses para adaptar su señalización.

Más restricciones a la publicidad

El proyecto endurece las restricciones sobre la publicidad, la promoción y el patrocinio del tabaco y de los productos relacionados. Su venta y suministro quedarán limitados a establecimientos especializados, que no podrán colocar anuncios, carteles o promociones visibles desde el exterior.

La reforma recupera el Observatorio para la Prevención del Tabaquismo, eliminado en 2014. Este organismo propondrá iniciativas y programas, fijará objetivos de reducción del consumo y elaborará informes periódicos sobre la aplicación de la ley.

Extremadura, entre las regiones con peores datos

ESTUDES 2025, la encuesta sobre uso de drogas en enseñanzas secundarias (entre personas de 14 a 18 años) en España, coloca a Extremadura entre las regiones con peores datos en lo relativo al consumo de tabaco entre este colectivo. También en la edad de inicio en el hábito o en la prevalencia del cigarrillo electrónico. De hecho, en varios de estos indicadores ofrece los resultados más preocupantes.

Prevalencia de consumo de tabaco entre los estudiantes de Enseñanzas Secundarias de 14 a 18 años por comunidad (Tabla)

Manuel Barragán, médico especialista en conductas adictivas del Área de Salud Don Benito-Villanueva, considera más que necesaria esta nueva ley antitabaco, aunque hace dos puntualizaciones: una, que cree que la regulación llega con varios años de retraso; la otra, que tendrá que enfrentarse aún tanto a la falta de apoyos políticos como a los intereses de la industria tabaquera.

El médico valora positivamente que la nueva normativa limite la publicidad y equipare los vapeadores y los cigarrillos electrónicos al tabaco convencional. Según la citada ESTUDES, Extremadura es la comunidad donde más estudiantes de secundaria reconocen haber utilizado uno de estos dispositivos alguna vez en su vida y la segunda si se pregunta por el último año. En el primer caso, con un porcentaje del 59,8% (casi seis de cada diez), más de diez puntos por encima de la media española (49,5%). Si se cuestiona por los 12 meses anteriores, la proporción extremeña es casi de la mitad (49,9%), segundo mayor, si bien apenas una décima por debajo de Andalucía. De nuevo, ambas superan en alrededor de diez puntos porcentuales el promedio estatal.

Una realidad más grave

Con todo, el especialista sostiene que el consumo de cigarrillos electrónicos entre los menores constituye una realidad "mucho más grave" de lo que reflejan los números, algo que "se ve yendo a los institutos y hablando con los alumnos". Esto se debe, aduce, sobre todo a la escasa percepción del riesgo que se tiene sobre estos productos, que los adolescentes "ven como inocuos". A esta sensación de falta de peligrosidad se suma, agrega, la facilidad para acceder a estos artículos —"cualquier niño tiene un teléfono móvil y eso ya es un punto de venta", esgrime— y la existencia de numerosos espacios en los que pueden utilizarse.

Barragán lamenta que, a diferencia del otro territorio más afectado, Andalucía, en Extremadura "no hay un plan de prevención" y, cuando se carece de una estrategia de este tipo, "tampoco se sabe con claridad qué hay que prevenir ni cómo hacerlo", señala. Se trata de una situación que atribuye al peso que tiene el cultivo del tabaco en la comunidad autónoma.

En el tabaco convencional, la región es igualmente la que registra el mayor porcentaje de alumnos que han fumado alguna vez en su vida, con un 31,6%, si bien baja posiciones cuando se estrecha el tramo temporal y se pone el foco en los 30 días previos o en el año anterior. Asimismo, el extremeño es el territorio con una edad media de inicio en el consumo de tabaco diario más baja (14,1 años, frente a 14,4 en España).

Sanciones y educación

La nueva normativa también actualiza el régimen sancionador. Las infracciones leves podrán castigarse con multas de entre 300 y 600 euros. En el caso de los menores, los padres o tutores podrán asumir responsabilidad subsidiaria y sustituir la sanción económica por trabajos en beneficio de la comunidad. "Multar nunca es el camino adecuado", admite este facultativo. Sin embargo, entiende que las sanciones pueden convertirse en una herramienta para aumentar la supervisión familiar dentro de una situación que ya se encuentra muy "descontrolada". "Hay niños de doce o trece años que tienen acceso libre a estos productos. Poner freno a esa realidad exige, en ocasiones, medidas que no son agradables", afirma.

No obstante, considera que, a largo plazo, "la única forma" de ponerle solución a este problema es "mediante la educación". Si se trata de los dispositivos electrónicos, insiste en "enseñar desde la enseñanza infantil que estos productos son tan o más graves" que el tabaco convencional, por mucho que "intenten engañar a nuestro cerebro" mediante saborizantes o aromatizantes. "Los pulmones no están preparados para recibir esas sustancias. Por eso mi recomendación es educación, educación y educación", concluye.

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