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Salud

El calor extremo y las noches tropicales de Extremadura pueden agravar la migraña

La deshidratación, la exposición a la luz intensa y la dificultad para dormir favorecen ataques más frecuentes e intensos. Los profesionales ofrecen consejos

La migraña es ya la segunda causa de incapacidad.

La migraña es ya la segunda causa de incapacidad. / Adobe Stock

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Lola Luceño Barrantes

Lola Luceño Barrantes

Cáceres

El calor no causa migraña en personas sin predisposición genética, pero puede hacer que las crisis sean más frecuentes e intensas entre quienes ya padecen esta enfermedad. Así lo explica Julio Pascual, presidente del Comité Científico y de Publicaciones de la Fundación Española de Cefaleas (FECEF) y miembro del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología.

La advertencia cobra especial importancia en Extremadura, una de las regiones españolas más castigadas por las altas temperaturas y donde el calor nocturno podría extenderse notablemente durante las próximas décadas.

Según un estudio de Accumin Intelligence, el 97% de la población extremeña podría vivir a mediados de siglo en zonas con más de 25 noches tropicales al año, aquellas en las que la temperatura no baja de los 20 grados. La región se situaría así entre las comunidades con mayor exposición al calor durante la madrugada, al nivel de Andalucía y solo por detrás de Baleares.

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Estas temperaturas dificultan el descanso, uno de los factores que pueden favorecer la aparición de crisis de migraña. Pascual señala que el calor excesivo se combina durante el verano con distintos cambios en los hábitos cotidianos que pueden actuar como desencadenantes.

Entre ellos se encuentran la deshidratación, la exposición prolongada a una luz intensa, las alteraciones del sueño, los viajes, los cambios de horario, el ejercicio en las horas centrales del día, las comidas copiosas y el consumo excesivo de alcohol.

Junio marcó récord

La advertencia llega después de que Extremadura haya vivido un mes de junio extremadamente cálido. La temperatura media regional alcanzó los 26,6 grados, 3,5 grados por encima del valor habitual, mientras que las máximas promediaron 34,5 grados.

Durante la segunda mitad del mes se sucedieron jornadas por encima de los 40 grados y noches tropicales en numerosos municipios. El calor se ha prolongado durante julio, con varias localidades extremeñas entre las que han registrado las temperaturas más elevadas del país incluso de madrugada.

Cáceres también ha soportado noches especialmente calurosas, una circunstancia que dificulta que el organismo se recupere tras las altas temperaturas del día y que puede impedir un sueño reparador.

Dormir mal favorece las crisis

La falta de descanso es uno de los factores que pueden favorecer la aparición del dolor de cabeza. Según explica Pascual en una entrevista con Europa Press, dormir peor afecta al funcionamiento del sistema encargado de eliminar durante la noche determinadas sustancias acumuladas en el cerebro.

Cuando el sueño no es reparador, algunas moléculas pueden permanecer en el organismo y contribuir a la aparición de cefaleas. Este problema cobra especial importancia durante las noches tropicales y tórridas, cuando los termómetros no bajan de los 20 o incluso de los 25 grados.

La capacidad de las viviendas para proteger a sus ocupantes también resulta determinante. Cerca del 40% del parque residencial español presenta deficiencias de aislamiento frente al calor, según el estudio de Accumin Intelligence. Estas casas acumulan temperatura durante el día y la liberan durante la madrugada, lo que dificulta todavía más el descanso.

La deshidratación constituye otro de los desencadenantes más conocidos de las crisis. Durante las olas de calor, el organismo pierde más líquidos a través del sudor y aumenta el riesgo de sufrir síntomas si el agua no se repone adecuadamente.

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Javier Cintas

A ello se suma la exposición a la luz solar intensa, que puede agravar la fotofobia, uno de los síntomas habituales de la migraña. El calor provoca además una dilatación de los vasos sanguíneos y de las arterias que recubren el cráneo, relacionada con el dolor pulsátil característico de esta enfermedad.

Agua, descanso y horarios regulares

Para reducir el riesgo de ataques, la FECEF recomienda beber agua con frecuencia, limitar la exposición directa al sol y utilizar gafas solares cuando sea necesario.

También aconseja evitar el ejercicio intenso durante las horas de más calor, realizar comidas menos copiosas, moderar el consumo de alcohol y tratar de mantener unos horarios regulares durante las vacaciones.

El descanso debe realizarse, siempre que sea posible, en una habitación fresca y respetando las horas habituales de sueño. En caso de viajes largos o cambios de horario, los especialistas recomiendan planificar periodos de reposo para reducir su impacto.

Estas medidas no eliminan la migraña, pero pueden ayudar a limitar la aparición de crisis durante un verano especialmente exigente en Extremadura, donde las temperaturas extremas y el avance del calor nocturno aumentan las dificultades para descansar.

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