Radiografía nacional
Extremadura recibe el nuevo récord turístico de España sin protestas por masificación
La región se mantiene al margen de la contestación social generada en otras comunidades, aunque crece la preocupación por el impacto de los apartamentos turísticos sobre la vivienda

Apartamento turístico en la plaza Cervantes de Badajoz. / Santi García
Extremadura afronta el crecimiento sostenido del turismo sin la contestación social que se registra en los principales destinos españoles. Mientras comunidades como Baleares, Canarias o Cataluña han vivido movilizaciones contra la masificación, en la región extremeña el rechazo es todavía residual y se concentra principalmente en el posible impacto de los apartamentos turísticos sobre el acceso a la vivienda.
El fenómeno turístico español apunta a nuevos récords históricos, pero despierta sensibilidades muy diferentes según el territorio. La presión es especialmente intensa en aquellos destinos en los que la proliferación de viviendas turísticas agrava la crisis habitacional y dificulta que los residentes, sobre todo los jóvenes y las familias con menos recursos, puedan comprar o alquilar una casa.
Extremadura se encuentra, por ahora, lejos de ese escenario. La comunidad aparece junto a Asturias, Murcia, Galicia, Aragón, Navarra y la Comunidad Valenciana entre los territorios donde la respuesta ciudadana contra el turismo es mínima, según un análisis realizado por EFE.

Javier Cintas
La ausencia de grandes protestas no significa, sin embargo, que el crecimiento de los alojamientos turísticos esté completamente al margen del debate. La principal preocupación se sitúa en los centros históricos y en aquellas zonas donde este tipo de establecimientos puede competir con el alquiler residencial.
El vicepresidente ejecutivo de Exceltur, Óscar Perelli, sostiene que la contestación suele reducirse en los territorios donde disminuye el número de viviendas turísticas. El encarecimiento de la vivienda y las dificultades para acceder a ella han colocado precisamente la regulación de estos alojamientos entre las prioridades de las administraciones.
Los focos de las protestas
La situación extremeña contrasta con la de Baleares, donde la plataforma 'Menos turismo, más vida' ha convocado movilizaciones contra la masificación y ha situado los pisos turísticos en el centro de sus críticas. Palma acoge este domingo una nueva manifestación.
También se han celebrado protestas en Barcelona, San Sebastián, Málaga o Sevilla. Canarias, después de varios años encadenando récords de visitantes y gasto, ha registrado concentraciones contra los efectos del turismo sobre la calidad de vida de sus habitantes.
En Andalucía, las quejas se concentran en los cascos históricos de Málaga, Sevilla, Granada, Córdoba y Cádiz, además de varios municipios costeros. En otros territorios, como Castilla-La Mancha, Asturias, Navarra o Castilla y León, ciudades como Toledo, Gijón, Pamplona y Segovia han vivido movilizaciones puntuales contra la proliferación de pisos turísticos.
El presidente de la Mesa del Turismo de España, Carlos Garrido, considera que estas campañas son impulsadas por grupos reducidos y que sus efectos sobre el sector son "muy escasos", pese a su repercusión mediática.

Apartamento turístico / El Periódico
Más regulación
Las administraciones han comenzado a endurecer las normas. El Gobierno central ha reformado la Ley de Propiedad Horizontal para que las comunidades de propietarios puedan decidir si permiten la apertura de pisos turísticos en sus edificios.
A partir de ahí, cada territorio aplica sus propias medidas. Canarias ha limitado el acceso a algunos espacios naturales y ha aprobado una regulación más restrictiva de los alquileres turísticos. Barcelona prevé eliminar estos apartamentos en 2028 y ha incrementado la tasa turística, mientras Madrid impide conceder licencias dispersas en edificios residenciales del centro.
En Baleares, los ayuntamientos no pueden autorizar nuevas viviendas turísticas y las existentes necesitan una licencia específica. La comunidad aplica, además, un impuesto de turismo sostenible.
Frente a estos destinos saturados, Extremadura encara el aumento de visitantes desde una posición diferente: busca consolidar el turismo como motor económico sin que su expansión deteriore la convivencia o reduzca la oferta residencial. El reto pasa por anticiparse a esos efectos antes de que la presión alcance los niveles de otras comunidades.
España recibió durante el último año 96,8 millones de turistas, que generaron un gasto de 134.712 millones de euros, según el Instituto Nacional de Estadística. El sector cerró además el ejercicio con 2,75 millones de afiliados a la Seguridad Social.
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