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Avance científico

Una investigación extremeña reduce la capacidad de las proteínas de la leche y el huevo para provocar alergia

El equipo de la UEx emplea compuestos naturales extraídos de las cáscaras de limón y naranja y abre una vía hacia inmunoterapias orales personalizadas, aunque el hallazgo sigue en fase experimental

Un investigador en un laboratorio.

Un investigador en un laboratorio. / EFE

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Rocío Muñoz

Rocío Muñoz

Cáceres

Un equipo liderado por la Universidad de Extremadura ha reducido en laboratorio la capacidad de proteínas de la leche y el huevo para provocar reacciones alérgicas al modificarlas con sustancias naturales extraídas de cáscaras de limón y naranja.

La investigación, dirigida por la profesora de la UEx y coordinadora del Grupo Quorex María Victoria Gil Álvarez, abre una posible vía para desarrollar tratamientos más seguros y adaptados a cada paciente frente a dos de las alergias alimentarias más frecuentes. El equipo ha comprobado que determinadas sustancias naturales presentes en las cáscaras de los cítricos pueden modificar las proteínas responsables de las reacciones y hacer que sean reconocidas con menor intensidad por el sistema inmunitario.

Los resultados han sido publicados en revistas científicas como Food Chemistry y ACS Food Science & Technology, aunque todavía no se han trasladado a un tratamiento disponible para los pacientes y deben entenderse como una prueba inicial de laboratorio.

El trabajo se ha centrado principalmente en las caseínas y la beta-lactoglobulina, dos proteínas relacionadas con la alergia a la leche de vaca. Los investigadores las trataron con polifenoles, unas sustancias naturales extraídas de cáscaras de limón y naranja, y observaron después cómo reaccionaban los anticuerpos presentes en muestras de pacientes alérgicos.

Esos anticuerpos, conocidos como IgE, son los que identifican erróneamente ciertas proteínas de los alimentos como una amenaza y ponen en marcha la reacción alérgica. En los ensayos, su unión a las proteínas modificadas disminuyó de forma notable, aunque el resultado varió entre pacientes, una diferencia que respalda la posibilidad de diseñar en el futuro tratamientos personalizados. Los análisis informáticos realizados por el equipo indican que los compuestos de los cítricos cambian o cubren algunas de las zonas de las proteínas que reconoce el sistema inmunitario.

Una posible ayuda para la inmunoterapia

La utilidad futura de este hallazgo estaría vinculada principalmente a la inmunoterapia oral, un tratamiento que consiste en administrar al paciente cantidades pequeñas y progresivas del alimento que le causa alergia para aumentar su tolerancia. Este procedimiento debe realizarse bajo control médico porque puede producir reacciones durante el proceso. La propuesta de la UEx busca que las proteínas utilizadas sean menos agresivas para el sistema inmunitario, lo que podría ayudar a reducir los riesgos y permitir que el tratamiento se ajuste mejor a las características de cada persona. Las guías europeas contemplan actualmente la inmunoterapia oral para determinados casos de alergia a la leche y al huevo, especialmente en niños y adolescentes, pero siempre dentro de unidades especializadas y con planes de actuación ante posibles reacciones.

Los investigadores advierten de que esta estrategia se encuentra todavía en una fase inicial y que no puede considerarse una cura ni una alternativa inmediata a los tratamientos actuales. Tampoco significa que consumir cáscaras de naranja o limón reduzca una alergia, ya que los compuestos se extraen, seleccionan y aplican sobre las proteínas mediante procedimientos controlados de laboratorio.

Más de 850 familias

Para avanzar hacia su uso clínico será necesario determinar su seguridad, comprobar cómo se comportan las proteínas modificadas durante la digestión y realizar posteriormente ensayos autorizados con pacientes. El grupo también ha trabajado con la lisozima y la ovoalbúmina, dos proteínas del huevo, y sostiene que el mismo procedimiento podría utilizarse para disminuir la capacidad alergénica de otros alimentos.

La investigadora de la UEx María Victoria Gil

La investigadora de la UEx María Victoria Gil / UEX

El trabajo forma parte de un proyecto financiado por el Plan Estatal de Investigación Científica, Técnica y de Innovación y cuenta con la participación del profesor Pedro Cintas Moreno, del Grupo Quorex; del investigador del Instituto Tecnológico Agroalimentario de Extremadura Jonathan Delgado Adame; del equipo dirigido por el profesor Pastor Vargas, de la Universidad Complutense de Madrid y la Fundación Jiménez Díaz, y de investigadores de la Universidad de Salamanca.

Los estudios se integran en la tesis doctoral de Nuria Fernández Rivera y continúan una línea científica estrechamente relacionada con las familias afectadas: María Victoria Gil fundó en 2010 la Asociación Extremeña de Alérgicos a Alimentos, que, según la UEx, reúne actualmente a más de 850 familias de la región.

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