Comercio ambulante
El clima, el efecto 'Shein' y las tasas cercan a los mercadillos extremeños: "No levantamos cabeza"
El sector cifra en un 60% la caída de las ventas en seis meses por el comercio electrónico, el encarecimiento del gasóleo y el coste de instalar los puestos.
En este contexto, valora el decreto de la Junta que amplía los permisos y facilita el relevo familiar, pero sitúa ahora el foco en rebajar las tasas municipales

Carlos Gil

«Antes estaba toda la familia en el puesto; ahora la mujer trabaja en un hotel, un hijo se ha ido al campo y el otro está repartiendo paquetes con una furgoneta». Julián Cruz, presidente de la Asociación de Comerciantes Autónomos de Extremadura (ACAEX), describe cómo se ha resquebrajado el modelo familiar que durante generaciones ha sostenido la venta ambulante. Los puestos continúan abriendo cada semana, pero ya no proporcionan ingresos suficientes para todos.
El sector cifra en un 60% la caída de las ventas durante el primer semestre. Las lluvias han impedido jornadas completas, las olas de calor han vaciado el público de los tenderetes desde media mañana y el encarecimiento del gasóleo ha reducido los desplazamientos de comerciantes y compradores. A todo ello se ha añadido el efecto ‘Shein’: prendas a precios mínimos, compras desde el teléfono y entregas rápidas frente a las que los vendedores apenas pueden competir.
«No levantamos cabeza. La situación es más que alarmante», advierte Julián Cruz. ACAEX calcula que en Extremadura trabajan alrededor de 3.000 ambulantes, aunque cada vez más integrantes de estas familias buscan empleo en la hostelería, el campo, la construcción o el reparto de paquetería.
El calvario del tiempo
La meteorología ha trastocado el calendario comercial durante los dos últimos años. El pasado ejercicio, el frío apenas apareció hasta noviembre y, cuando los vendedores sacaron las prendas de invierno, diciembre y las rebajas estaban ya encima. A principios de año, las lluvias y los temporales han complicado el invierno, con semana tras semana sin poner un solo puesto, antes de que el sector pudiera recuperarse.
«El calor se ha comido la primavera y el verano se nos ha echado encima», resume Julián Cruz. Desde mayo, explica, muchas jornadas se ponen difíciles desde media mañana. Además, aunque los 40 grados se alcancen por la tarde, «el anuncio de esas temperaturas basta para que parte de la clientela descarte acudir». Y claro, «el mercadillo no es una gran superficie donde tienes aire acondicionado, música y todas las comodidades».
En Badajoz, los vendedores han pedido estructuras cubiertas para el mercadillo de los domingos, donde después de las 12.00 resulta especialmente complicado mantener la actividad en verano. También han percibido una reducción de los compradores que llegan desde otros municipios y desde Portugal.
Vestidos a tres euros
La pérdida de público ha obligado a reducir los precios hasta dejar márgenes mínimos. «Estamos vendiendo vestidos a tres euros», revela Cruz. Según sus cálculos, una jornada puede generar al menos 100 euros de gastos entre gasóleo, cuota de autónomos, seguros y otros costes. «Si vendes 200 euros, ganas 100 y te has gastado otros 100, ¿dónde está el beneficio?».
La expansión de plataformas como ‘Shein’ y ‘Temu’ agrava las circunstancias. «Resulta imposible competir en esas condiciones. Pides una camisa y puede llegarte el mismo día». Para ACAEX, estas compañías no afrontan exigencias equiparables a las del pequeño comercio, que antes de vender una prenda ya ha pagado la mercancía, el vehículo, el combustible, las cotizaciones, los seguros y la ocupación del puesto.
Las tasas municipales son ahora la principal reivindicación del colectivo. Los importes varían notablemente entre localidades y, según ACAEX, no siempre se corresponden con la ubicación, la llegada de clientes o los servicios prestados.

Santi García
Mil euros por ocupar seis metros de suelo
En Cáceres, Cruz ha cifrado en unos 1.000 euros anuales el coste de un puesto de seis metros en el mercado franco de Vegas del Mocho. «Estamos abandonados en un lugar al que prácticamente solo van las personas que acuden a limpiar. Trabajamos unas cinco horas a la semana y pagamos 1.000 euros. Son tasas desorbitadas».
El presidente de ACAEX considera que el precio del suelo debe ajustarse a cada emplazamiento. «No puede costar lo mismo ocupar suelo en Cánovas que en El Mocho. Yo prefiero tener tres metros en Cánovas que quince en El Mocho, porque allí te ve mucha más gente». Los comerciantes valoran el futuro mercado proyectado en La Mejostilla, aunque mantienen una pregunta abierta: «¿Cuándo empieza?».
En Badajoz, según los datos ofrecidos por Cruz, se pagan alrededor de 500 euros por el mercadillo de los martes y otros 500 por el de los domingos. En Zafra el importe ronda los 800 euros anuales y en Montijo se aproxima a los 400, mientras que Mérida se sitúa por debajo de los 300 euros tras la reducción aplicada por el ayuntamiento.
«Nosotros no queremos ayudas. No pedimos dinero, sino una rebaja de las tasas», ha insistido. ACAEX propone reducirlas al menos un 50% o fijarlas según la población, la ubicación del recinto y los servicios realmente prestados. Cruz ha destacado como ejemplo la decisión del Ayuntamiento de Montijo de descontar ocho jornadas en las que la lluvia impidió celebrar el mercadillo.
Un cambio que da estabilidad
En medio de esta situación, los ambulantes han recibido favorablemente el nuevo decreto-ley de la Junta. La norma acaba de ampliar las autorizaciones municipales de 7 a 15 años, con una única prórroga por otro periodo idéntico, y facilita la transmisión familiar y la incorporación de suplentes.
Para ACAEX, el cambio permitirá amortizar mejor las inversiones, acercarse a la jubilación con mayor seguridad y favorecer la continuidad de los puestos dentro de las familias. «Llevábamos siete años peleando por esto. Ha costado mucho esfuerzo, sudor y lágrimas», valora Julián Cruz.
La figura del suplente permitirá además alternar la presencia en diferentes mercados. Cruz ha puesto como ejemplo las citas de los martes en Badajoz, Mérida y Plasencia: cuando un comerciante acude siempre al mismo lugar, termina ofreciendo las mismas prendas a los mismos clientes. Ahora podrán intercambiarse entre ellos.

Pablo Barba
El siguiente frente
El decreto ha despejado parte de la incertidumbre, pero los vendedores recuerdan que una autorización más larga no garantiza la continuidad si las ventas no cubren los gastos. Por ello, ACAEX pide ahora que la Junta impulse un diálogo con los ayuntamientos para revisar las tasas y avanzar hacia criterios más homogéneos». Julián Cruz ya se ha reunido esta semana con la consejera de Hacienda, Elena Manzano, «que estudiará distintas posibilidades con los alcaldes», señala
«Trabajamos a la intemperie y hemos dado actividad a los pueblos durante toda la vida. El mercadillo presta un servicio muy importante, especialmente en las zonas rurales. Ahora no pueden dejarnos a la deriva», defiende Cruz.
Los ambulantes recuerdan que se desplazan por sus medios, asumen todos los costes y además pagan por instalarse. «Un mercadillo dinamiza el pueblo o la ciudad un día a la semana y beneficia a los comercios, los bares y los demás autónomos», recuerda Julián Cruz.
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