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Avifauna en la red

La innovación extremeña que protege a las aves y blinda las subestaciones eléctricas frente a incidencias

Técnicos de Cáceres y Plasencia han diseñado unas piezas que se prueban en Jaraicejo para mantener ramas y otros materiales lejos de los elementos eléctricos y dificultar que los depredadores alcancen los nidos

Video | Iberdrola protege la avifauna en las subestaciones eléctricas

Iberdrola

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Lola Luceño Barrantes

Lola Luceño Barrantes

Cáceres

Las subestaciones eléctricas también pueden convertirse en un lugar para criar. Entre estructuras y huecos, algunas aves encuentran espacio para instalar sus nidos, acumulan ramas, palos y otros materiales y, en algunos casos, esos refugios quedan además al alcance de depredadores. El problema aparece cuando esa convivencia entra en contacto con los elementos eléctricos: una rama en el lugar equivocado puede provocar una incidencia e incluso una breve interrupción del suministro.

En Extremadura han buscado una solución para las dos circunstancias: proteger los nidos sin comprometer el funcionamiento de la subestación. La propuesta ha nacido en el equipo de Cáceres-Plasencia de i-DE, la distribuidora del grupo Iberdrola, y ya ha pasado del diseño a una instalación real. La Subestación Transformadora de Reparto (STR) de Jaraicejo, en la provincia de Cáceres, acoge la prueba piloto de un dispositivo ideado para mantener separados los materiales utilizados por las aves y los componentes eléctricos.

El sistema es aparentemente sencillo: unas piezas de plástico recortables y adaptables a determinados huecos de la instalación crean una barrera que evita que ramas y otros elementos empleados para construir los nidos alcancen las zonas sensibles de la subestación. Al mismo tiempo, esa protección dificulta el acceso de posibles depredadores a los nidos. Jaraicejo será ahora el lugar donde se compruebe si esta solución nacida en Extremadura puede extenderse después a otras instalaciones.

Personal de Iberdrola coloca las piezas en la subestación de Jaraicejo.

Personal de Iberdrola coloca las piezas en la subestación de Jaraicejo. / Cedida

Un nido en el lugar equivocado

El proyecto parte de una situación muy concreta. Las aves pueden aprovechar determinados espacios de las subestaciones para instalar sus nidos y los materiales que transportan hasta ellos no siempre permanecen donde deberían. Palos, ramas y otros restos pueden terminar entrando en contacto con elementos de la instalación eléctrica, provocando incidencias, pequeñas interrupciones del servicio y nuevas necesidades de mantenimiento.

La solución diseñada en Cáceres y Plasencia actúa precisamente sobre esos puntos. Las piezas se recortan para ajustarse a los huecos existentes en el enlace de barras de las subestaciones y reducir así la posibilidad de que los materiales alcancen la infraestructura eléctrica. Pero su función no termina ahí. La propia disposición de las piezas pone también una barrera adicional a los depredadores que puedan intentar acceder a los nidos, de manera que la protección opera en dos direcciones.

La idea no consiste, por tanto, en impedir la presencia de las aves, sino en hacer compatible la nidificación con la seguridad de la instalación y la continuidad del suministro.

Lrenzo Sánchez Rosado, responsable de las subestaciones de I-DE Extremadura, con la solución en sus manos.

Lrenzo Sánchez Rosado, responsable de las subestaciones de I-DE Extremadura, con la solución en sus manos. / Cedida

Una solución nacida entre Cáceres y Plasencia

El dispositivo ha sido desarrollado por la Unidad Territorial de Subestaciones Cáceres-Plasencia de i-DE y ha sido reconocido con el Premio i-DEas en la categoría de Medio Ambiente, dentro del programa interno de innovación de la compañía. Después de diseñar la solución, el equipo ha trabajado en su estandarización para facilitar la fabricación y el suministro. El siguiente paso ha sido llevarla sobre el terreno.

La subestación de Jaraicejo se ha convertido así en el escenario de la prueba piloto, que permitirá estudiar cómo responde el sistema en condiciones reales y qué efectos tiene sobre la avifauna, el mantenimiento de la infraestructura y la calidad del suministro. "Esta solución nos permite poner en práctica nuestra propuesta y tener un impacto medioambiental muy positivo", han señalado los integrantes del equipo galardonado.

La pieza, colocada en el lugar adecuado para evitar inciencias.

La pieza, ubicada en el lugar adecuado para evitar inciencias. / Cedida

Proteger los nidos y reducir incidencias

La vertiente ambiental es solo una parte del proyecto. El dispositivo busca además atajar uno de los problemas que puede generar la presencia de nidos en determinados puntos de las subestaciones. Si ramas y otros materiales dejan de alcanzar los elementos eléctricos, disminuye la probabilidad de incidencias asociadas a la nidificación. Esto puede traducirse en menos interrupciones puntuales del servicio y también en una reducción de las actuaciones de mantenimiento.

La compañía señala que esa menor frecuencia de incidencias puede repercutir además en una mejora de la calidad del suministro y una reducción de los costes asociados a las labores de conservación de la red.

65 subestaciones en Extremadura

El recorrido potencial de la solución es amplio. i-DE gestiona en Extremadura 65 subestaciones eléctricas y 3.467 centros de transformación en servicio, según los datos facilitados por la compañía. Su red regional suma además más de 10.600 kilómetros de líneas eléctricas de baja y media tensión y otros 2.000 kilómetros de líneas de alta y muy alta tensión.

La distribuidora encuadra la experiencia de Jaraicejo dentro de sus actuaciones para compatibilizar el mantenimiento y la digitalización de las redes con una menor afección sobre el entorno. Iberdrola mantiene además como objetivo alcanzar en 2030 un impacto neto positivo sobre la biodiversidad, mediante actuaciones dirigidas a la protección de especies y ecosistemas.

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