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Sanidad animal

Confirman dos focos de brucelosis en Extremadura, los primeros en España desde 2022

En los términos municipales de Alburquerque y Badajoz. En ganado bovino no se detectaba ninguno desde 2020. La Junta asegura que la situación "está completamente controlada" y que "mantiene un seguimiento permanente sobre las explotaciones afectadas"

Vacas en una explotación ganadera extremeña.

Vacas en una explotación ganadera extremeña. / EL PERIÓDICO

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Cáceres

La Red de Alerta Sanitaria Veterinaria (RASVE) del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha registrado dos focos de brucelosis bovina por Brucella abortus en la provincia de Badajoz. El primero, de carácter primario, fue confirmado en una explotación de Alburquerque el pasado 5 de agosto, mientras que el segundo, clasificado como secundario, corresponde al término municipal de Badajoz (limítrofe con el alburquerqueño) y se confirmó dos días después, el 7 de agosto. Los datos facilitados contabilizan en conjunto dos ejemplares afectados (en el primer foco) y 467 sensibles (323 y 144, respectivamente).

España, libre desde 2022

España estaba oficialmente libre de brucelosis bovina en todo su territorio desde el 18 de febrero de 2022. Ese día, la Comisión Europea reconoció como libre a la provincia de Cáceres, que era la única que quedaba pendiente, y con ello extendió el reconocimiento a todo el país. El último de los focos confirmados de esta enfermedad en España se detectó en el municipio gallego de O Carballiño (Ourense), pero fue en ovinos. En ganado bovino data de 2020, en Asturias.

Situación bajo control

"No existe motivo para generar alarma, ya que la situación está completamente controlada por parte de la Junta y se mantiene un seguimiento permanente sobre las explotaciones afectadas, aplicándose de forma estricta todas las medidas sanitarias previstas en los protocolos oficiales", aseguran fuentes de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Medio Natural extremeña. Desde este departamento no se informa de si hay más explotaciones sospechosas de poder albergar la enfermedad.

La brucelosis es una zoonosis bacteriana causada por bacterias del género Brucella. Se trata además de una enfermedad sometida a vigilancia y notificación sanitaria, tanto en España y la Unión Europea como ante la Organización Mundial de Sanidad Animal. En las explotaciones ganaderas, la enfermedad provoca importantes pérdidas reproductivas. Entre sus consecuencias se encuentran los abortos, especialmente en fases avanzadas de la gestación, la infertilidad, la retención de placenta, el nacimiento de animales muertos o de crías débiles y otros trastornos reproductivos.

Chequeos en las explotaciones

"Se están chequeando todas las explotaciones en un radio de diez kilómetros y todas están saliendo negativas. Quiero ser optimista, se están haciendo todas las cosas que hay que hacer y se están siguiendo los protocolos que marca el Ministerio", apunta el presidente del Colegio Oficial de Veterinarios de Badajoz, José Marín Sánchez Murillo, quien confía en que la enfermedad puede ser controlada mediante la eliminación de los animales afectados y la vigilancia intensiva del entorno de estos primeros focos. "Hay que chequear y adelantarnos cuanto antes a la enfermedad", incide este especialista en Medicina y Sanidad Animal, que resalta que pese a que España permanecía libre de ella, los controles nunca han dejado de realizarse. Ahora el objetivo es evitar que la eventual extensión de la brucelosis haga perder nuevamente el estatus sanitario conseguido, lo que conllevaría someterse a medidas mucho más estrictas.

Riesgo para las personas

La importancia sanitaria de esta patología va más allá del ganado porque puede transmitirse al ser humano. En este punto, Marín recalca que la situación actual no supone un riesgo para la población general y llama a la tranquilidad. "En eso sí que no existe preocupación de ningún tipo", asevera. Los animales afectados no entrarán en la cadena alimentaria y los productos lácteos destinados al consumo se someten a los correspondientes tratamientos térmicos. "La transmisión sería a través, por ejemplo, de productos lácteos que no están tratados. En el caso de la leche, se pasteuriza, se esteriliza toda", recuerda. El posible peligro se concentra fundamentalmente en las personas que trabajan directamente con los animales. "El único riesgo en este caso sería para ganaderos o veterinarios que hayan podido estar en contacto con estos fómites, placentas o abortos".

Limitación de movimientos

Además de los chequeos sanitarios, una de las principales consecuencias de la aparición de los focos es la limitación de los movimientos de ganado en un radio de diez kilómetros. Para Marín, esta es precisamente una de las repercusiones más importantes. "Para mí eso es lo peor, porque se paralizan el movimiento de animales y las transacciones económicas de todas las explotaciones que están en ese radio de diez kilómetros". Una situación que, añade, "desde el punto de vista económico" tiene una relevancia considerable.

El posible origen

Sobre el posible origen de la reaparición de la enfermedad, el presidente de los veterinarios pacenses considera que deberá ser la investigación epidemiológica la que determine qué ha sucedido, si bien, alega, "las cosas no surgen por casualidad". En este punto, añade, uno de los elementos que se tendrá en cuenta es la proximidad de las explotaciones afectadas a la frontera portuguesa. Portugal no ha tenido en estos años el mismo estatus sanitario que España frente a la enfermedad, de manera "que ha habido focos puntuales y en alguna ocasión brotes importantes". "A eso podemos unir el hecho de la fauna silvestre, jabalíes u otro tipo de animales. Incluso los insectos que pueden actuar en esta época como vectores, no biológicos, pero sí mecánicos que transportan el germen".

Propagación de la brucelosis

La brucelosis puede propagarse con facilidad entre los animales, especialmente cuando se producen abortos, una de sus principales manifestaciones en el ganado. "Los animales que no son adultos no van a mostrar sintomatología. En machos alguna vez se podría producir alguna orquitis o epididimitis, pero básicamente la alarma cuando salta es porque abortan los animales". Es precisamente en esos episodios cuando aumenta considerablemente la capacidad de transmisión. En los animales positivos no se opta por un tratamiento farmacológico, sino por su sacrificio y el vaciado sanitario de la explotación, ya que el tratamiento, además de su coste, no garantiza la eliminación completa de la bacteria.

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