Industria alimentaria
16 millones de bocadillos de jamón para aeropuertos y mercados internacionales: la proeza de un pueblo extremeño
Lonchiber ha convertido Higuera la Real en el punto de partida de una producción que llega a los aeropuertos de España y Portugal y a países como Brasil, Canadá, México o Japón

Operarios de Lonchiber trabajar en el interior de la planta de Higuera la Real. / Juntaex
L. L.
En Higuera la Real, un pueblo de poco más de 2.000 habitantes, se producen cada año hasta 16 millones de bocadillos de jamón. Detrás de esa cifra está Lonchiber, una empresa que comenzó trabajando para otras industrias cárnicas y que hoy deshuesa, prensa, lonchea y envasa a gran escala. Sus productos están presentes en los aeropuertos de España y Portugal y la compañía ha abierto mercado en países como Brasil, Canadá, México y Japón, después de dos décadas de crecimiento desde el mismo municipio pacense.
Una actividad callada que este miércoles ha cogido protagonismo por la visita de Abel Bautista, vicepresidente del Gobierno regional, quien ha hablado de "orgullo extremeño" al conocer de cerca una actividad que abarca el deshuesado, prensado, loncheado y envasado. La compañía ronda el medio centenar de trabajadores y ha ampliado instalaciones en los últimos años, una de ellas con cerca de un millón de euros de apoyo de la Junta de Extremadura. Pero para entender cómo una empresa de Higuera la Real ha terminado colocando millones de bocadillos fuera de Extremadura hay que retroceder bastante más.

Impresiona la rapidez con la que los trabajadores cortan las piezas. / Juntaex
De los cuchillos a la industria
Lonchiber no nació con grandes líneas de producción. Sus primeros pasos estuvieron ligados al deshuese de jamones y paletas para otras industrias cárnicas. Sus responsables se desplazaban hasta las fábricas que contrataban el servicio y realizaban allí un trabajo que entonces dependía en buena medida de la experiencia y de las manos de quien manejaba cada pieza.
A medida que avanzaba el mercado del ibérico apareció una oportunidad. Crecía la demanda de productos ya preparados, cortados y listos para consumir, y la empresa empezó a incorporar maquinaria y a desarrollar procesos propios. Del deshuesado pasó al prensado, del prensado al loncheado y después al envasado, hasta concentrar en Higuera la Real una actividad mucho más completa.
Uno de los movimientos que terminaría marcando su trayectoria fue adaptar el jamón a un formato muy concreto: el bocadillo. Hacerlo a escala industrial obligaba a resolver cuestiones multiplicadas por millones: el grosor de una loncha, el peso de cada ración, el aprovechamiento de la pieza o las mermas pueden marcar la diferencia entre un proceso rentable y otro que no lo es. La empresa fue afinando ese sistema hasta alcanzar la dimensión actual.
Santiago García Villegas
El escaparate de los aeropuertos
Parte de esos productos termina en uno de los canales más exigentes para una industria alimentaria. Lonchiber está presente en los aeropuertos de España y Portugal, donde la restauración necesita grandes volúmenes, regularidad en el suministro y controles constantes sobre aquello que se sirve al viajero.
La empresa ha conseguido además cruzar fronteras. Brasil, Canadá, México y Japón están entre los mercados internacionales. El salto obliga a competir con empresas de mayor tamaño y, al mismo tiempo, a superar una desventaja evidente: cada producto comienza su viaje en Higuera la Real. Pero la distancia de autovías, estaciones ferroviarias o grandes centros de distribución no ha impedido que la fábrica crezca. ¿Cómo? actualizando las propias instalaciones: más especialización, procesos ajustados y capacidad para ofrecer productos diferentes a grandes clientes.
Ese crecimiento exige también un control minucioso. Lonchiber dispone de laboratorio propio y trabaja con la certificación BRC, uno de los estándares internacionales de seguridad alimentaria utilizados por el sector.
Casi medio centenar de empleos
Alrededor de 44 personas trabajan en Lonchiber, una plantilla considerable para una población de poco más de 2.000 habitantes. Precisamente, la escasez de mano de obra en entornos rurales supone una dificultad para empresas que necesitan perfiles capaces de incorporarse a una actividad cada vez más especializada. Lonchiber ha seguido ampliando capacidad sin salir de Higuera la Real. La maquinaria ha permitido automatizar determinadas tareas y aumentar el volumen, pero la fábrica continúa necesitando trabajadores para sostener una producción que hace dos décadas habría resultado difícil imaginar en el municipio.
El próximo salto mira al mercado 'halal'
La empresa prepara ahora otra vía de negocio. Lonchiber está ultimando una línea destinada a productos con certificación 'halal', con la que pretende acceder a un mercado completamente distinto del que ha sustentado buena parte de su crecimiento. El proyecto requiere separar esa producción de cualquier proceso vinculado al cerdo. Maquinaria, manipulación y controles deben funcionar de manera independiente para cumplir los requisitos de la certificación. Las instalaciones están preparadas y quedan por completar las auditorías y acuerdos comerciales necesarios para poner la línea en marcha.

X @Suganim11
La apuesta tiene especial sentido en una compañía que ya trabaja en aeropuertos, donde el perfil internacional de los viajeros amplía la demanda de alimentos adaptados a distintos hábitos y requisitos.
"Se pueden hacer cosas muy grandes"
Abel Bautista ha puesto precisamente el acento en ese contraste entre el tamaño de Higuera la Real y el alcance que ha conseguido la compañía. "Tenemos que sentirnos muy orgullosos como extremeños de lo que Juan Luis y todos los trabajadores de la empresa están siendo capaces de hacer y de exportar", ha señalado. El vicepresidente ha destacado especialmente la cifra de producción: "16 millones de bocadillos de venta anual es una cifra absolutamente abrumadora".
Desde un pueblo muy pequeño de nuestra comunidad autónoma, se pueden hacer cosas muy grandes para el resto del mundo
Para Bautista, la trayectoria de la fábrica demuestra las posibilidades empresariales que también existen lejos de los grandes núcleos urbanos: "Desde Higuera la Real, desde un pueblo muy pequeño de nuestra comunidad autónoma, se pueden hacer cosas muy grandes para el resto del mundo". Por ello, ha subrayado que la Junta seguirá respaldando iniciativas empresariales que generen actividad y puestos de trabajo.
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