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Las nuevas formas de inversión

Los extremeños declaran 6.400 operaciones con criptomonedas y una ganancia de 1,5 millones de euros

La cifra de transacciones con monedas virtuales se ha multiplicado por más de cinco en tres años, desde que la Agencia Tributaria comenzó a contabilizar de forma diferenciada los beneficios por estos activos

Representaciones físicas del Bitcoin, la criptomoneda más extendida y reconocida.

Representaciones físicas del Bitcoin, la criptomoneda más extendida y reconocida. / Fernando Gutiérrez-Juárez / Europa Press

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Cáceres

En el IRPF de 2021, la Agencia Tributaria comenzó a identificar de forma diferenciada las ganancias obtenidas con criptomonedas. El volumen de estas operaciones era cada vez mayor y Hacienda empezaba a reforzar el control fiscal sobre estas inversiones. En los pocos años que han pasado desde entonces, las operaciones consignadas por los contribuyentes extremeños han pasado de ser menos de 1.200 a las 6.416 registradas en el último ejercicio fiscal con datos (2024, el de la campaña desarrollada en 2025). En él también se marcó el máximo de ganancia patrimonial neta, con más de 1,5 millones de euros reconocidos.

Operaciones con monedas virtuales en Extremadura (Líneas)

Una tendencia claramente al alza

El montante permanece muy lejos aún de lo que se declara en este tributo por otros productos financieros como fondos y acciones, pero la tendencia es claramente al alza. El número de transacciones de 2024 duplicó con creces al del año anterior (en 2023 fueron 2.762, con apenas 33.299 euros de ganancia). Asimismo, multiplicó por cinco tanto las de 2022 (1.322 con unas pérdidas netas de 208.597 euros) como las de 2021 (1.182 con un balance positivo de 1,2 millones de euros).

Ganancias patrimoniales por monedas virtuales (Líneas)

Un perfil "muy variopinto"

El tipo de inversor que se acerca a esta clase de productos en Extremadura «es muy variopinto», resume Carlos Gutiérrez Arroyo, director provincial en Cáceres de Renta 4 Banco, entidad especializada en servicios de inversión. En él se incluyen, aclara, «desde nativos digitales y perfiles jóvenes con alta familiaridad tecnológica que se informan a través de canales digitales, hasta inversores más veteranos en los mercados financieros que buscan destinar una pequeña parte de su ahorro a la diversificación».

Todos ellos tienen, eso sí, un denominador común: «La búsqueda de la alta rentabilidad que puede proporcionar este mercado, apoyada en su fuerte dinamismo».

Ganancias y pérdidas

Del total de operaciones declaradas, 3.749 supusieron un aumento del patrimonio del contribuyente. Estas ganancias sumaron cerca de tres millones de euros (2.950.377, un promedio de 787 euros por cada transacción). Sin embargo, del lado contrario, también hubo bastantes compraventas a pérdidas. En total fueron 2.397, que se saldaron con una merma patrimonial de 1,4 millones de euros, casi seiscientos de media.

Volatilidad y sesgos emocionales

Las razones que están detrás de este elevado volumen de operaciones con saldo negativo, detalla Carlos Gutiérrez, son fundamentalmente dos. Por un lado, el comportamiento altamente volátil de estos activos, lo que les puede llevar a experimentar fluctuaciones de precio muy aceleradas en plazos de tiempo muy cortos, tanto al alza como a la baja.

Asustarse con rapidez

Por otro, menciona «los sesgos emocionales» de cada tipo de cliente. De inicio, detalla, por lo general la tendencia natural del inversor minorista que realiza este tipo de operaciones se encuentra «muy marcada por el corto o el muy corto plazo», frente a «un enfoque patrimonialista» que se plantea ventanas temporales más amplias.

En este contexto, «si hablamos de un inversor con escasa experiencia, que dedica poco tiempo al análisis y opera sin asesoramiento, suele verse afectado por el pánico ante las correcciones severas del mercado», explica. Esto le lleva a «asustarse con rapidez y a vender consolidando pérdidas de forma inmediata».

Estos inversores más noveles acuden en ocasiones «motivados por las publicaciones en redes sociales, con el convencimiento de que es factible conseguir plusvalías elevadas de manera muy rápida», afirma.

En cambio, los más experimentados «conocen exactamente el riesgo que están asumiendo y entienden el funcionamiento de estos activos». Por eso, «no cierran su posición ante el primer evento negativo que se produzca en el mercado», añade.

Riesgo de mercado aparte, apostilla, también hay que ser conscientes de otras clases de peligros que pueden conllevar las monedas virtuales: los tecnológicos y de custodia cuando se opera en plataformas no reguladas. En el peor de los casos, eso puede traducirse en «la pérdida de claves o en la falta de liquidez en determinados activos menores».

Seguridad institucional

En este sentido, destaca la «seguridad institucional» que aporta operar en estos mercados de forma completamente regulada. Renta 4 Banco lo hace con autorización oficial de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y bajo el reglamento europeo MiCA. Un tipo de acreditación que ve «fundamental» a la hora de entablar una relación con el inversor, y que es «especialmente» importante en una región como Extremadura, donde el perfil inversor «suele ser más conservador» que en otras regiones españolas, lo que puede hacerlo más reticente a productos todavía poco conocidos.

Tributación de los criptoactivos

Las operaciones con criptomonedas hay que declararlas en el IRPF cuando no se han realizado en el marco de una actividad económica. Partiendo de ahí, son varios los supuestos incluidos: el cambio de monedas virtuales por una de curso legal (fiduciaria); el intercambio de una moneda virtual por otra diferente; o, en el caso de pérdidas patrimoniales, la no devolución de las monedas depositadas o por quiebra de la plataforma de compraventa de estos activos.

«Debemos ser muy conscientes de que cualquier tipo de operación financiera realizada por un inversor particular está gravado en el IRPF, y la inversión en criptoactivos no es una excepción», recuerda Gutiérrez Arroyo. Y si bien considera que el cliente habitualmente sabe que tiene que tributar, lo que «sucede al ser un activo más novedoso es que suelen surgir dudas respecto al cómo».

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