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Fuego extremo

"El monstruo tiene hambre": así se alimenta el incendio de Las Hurdes hasta crear sus propias nubes

El experto forestal Paco Castañares alerta del comportamiento extremo del fuego de Pinofranqueado, impulsado por los profundos valles hurdanos y las enormes cargas de combustible | El incendio ha generado pirocúmulos, gigantescas columnas convectivas capaces de alterar las condiciones alrededor de las llamas

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Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Pinofranqueado

"El monstruo tiene hambre". La frase de Paco Castañares resume en apenas cuatro palabras lo que está ocurriendo en Las Hurdes. El incendio declarado en el término municipal de Pinofranqueado no se ha limitado a avanzar entre la vegetación. Ha encontrado combustible suficiente para ganar energía, crecer en vertical y generar una enorme columna convectiva sobre las llamas.

"Y el pyro crece y crece, a base de quemar energía en el suelo, por las enormes cargas de combustible que hay en toda la comarca de Las Hurdes", ha advertido Castañares, experto forestal y presidente de la Asociación Extremeña de Empresas Forestales y del Medio Ambiente (Aeefor).

La imagen resulta tan espectacular como peligrosa. Sobre el incendio se ha levantado una gigantesca nube originada por el propio calor del fuego. Es lo que se conoce como pirocúmulo, aunque cuando el fenómeno alcanza un desarrollo mucho mayor puede evolucionar hacia un pirocumulonimbo, una auténtica nube de tormenta nacida de un incendio.

Y eso es precisamente lo que se ha observado durante el episodio de Las Hurdes. La Agencia Estatal de Meteorología ha detectado en la zona pirocumulonimbos cuyos topes han llegado hasta unos 12 kilómetros de altura, alcanzando la tropopausa, y que incluso han producido descargas eléctricas, según la información difundida sobre el análisis de Aemet.

El incendio crea su propia atmósfera

Un pirocúmulo comienza a formarse cuando el calor extremadamente intenso de un incendio calienta el aire situado sobre las llamas. Ese aire, mucho más caliente que el de su entorno, asciende con enorme rapidez y arrastra consigo vapor de agua, ceniza, partículas y gases.

Es un mecanismo parecido al que forma una nube de desarrollo vertical durante una tarde de tormenta, pero aquí el motor que empuja el aire hacia arriba es el propio incendio.

Si existe suficiente inestabilidad atmosférica, esa columna continúa creciendo y puede alcanzar varios kilómetros de altura. Cuando el desarrollo es extraordinario puede transformarse en un pirocumulonimbo, con dinámicas propias de una tormenta: fuertes corrientes ascendentes y descendentes, turbulencias, cambios bruscos de viento e incluso rayos.

Ese comportamiento convierte el incendio en un fenómeno mucho más complejo. Ya no depende únicamente del viento general existente sobre la comarca. La enorme cantidad de energía liberada por el fuego empieza a modificar el aire que tiene encima y alrededor.

Los valles de Las Hurdes

Castañares pone el foco en dos elementos que explican la violencia alcanzada por las llamas: la orografía y la acumulación de vegetación susceptible de arder.

"Los valles profundos de Las Hurdes y unas enormes cargas de combustible han hecho que el incendio de Pinofranqueado haya tenido un comportamiento extremo durante toda la tarde", señala.

Los profundos barrancos y pendientes que caracterizan esta comarca cacereña pueden favorecer determinados movimientos del fuego y dificultan además los trabajos de extinción. A ello se suma, según el experto, la cantidad de combustible existente sobre el terreno.

El resultado es una especie de círculo de realimentación: más vegetación quemándose significa más energía liberada; más energía favorece una convección más potente; y una columna convectiva más desarrollada puede hacer todavía más imprevisible el comportamiento del incendio.

"El incendio ha aprovechado las condiciones atmosféricas, que propiciaban una convección profunda, para propagarse a gran velocidad", explica Castañares.

Un fuego que crece hacia el cielo

La comparación con un monstruo que necesita alimentarse cobra así un significado casi literal. El combustible está en el suelo, pero buena parte de la energía termina proyectándose kilómetros hacia la atmósfera.

El pirocúmulo aparece cuando el aire calentado violentamente asciende y se condensa en altura. Pero alcanzar la categoría de pirocumulonimbo supone dar un paso más: la columna adquiere un desarrollo tan profundo que el incendio puede acabar provocando fenómenos meteorológicos que no existirían de esa manera sin el propio fuego.

El de Pinofranqueado es un incendio convectivo con la formación de pirocúmulos durante sus reactivaciones. A última hora de este miércoles, el fuego afectaba ya a unas 2.200 hectáreas, mantenía numerosos núcleos desalojados y había obligado a movilizar un amplio dispositivo terrestre y aéreo.

La violencia del incendio ya había forzado anteriormente el desalojo de alrededor de 700 personas de distintas alquerías de Las Hurdes, mientras el operativo de emergencia continuaba trabajando sobre un fuego condicionado por las elevadas temperaturas, la baja humedad y la complicada orografía.

Pero la imagen que explica mejor lo ocurrido está sobre las propias llamas: una columna que crece, se ensancha y asciende kilómetros sobre Las Hurdes mientras abajo el incendio continúa consumiendo combustible.

Como lo ha resumido Castañares: "El monstruo tiene hambre".

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