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Hacer el agosto

Marce Solís, creador cultural extremeño: "Pasear por la Ciudad Monumental de Cáceres vacía es uno de mis mayores placeres"

El artista cacereño confiesa que la playa le atrae más en invierno y reivindica el humor como lectura estival

El cacereño Marce Solís, ligado desde hace años a la gestión y la creación cultural en la ciudad.

El cacereño Marce Solís, ligado desde hace años a la gestión y la creación cultural en la ciudad. / El Periódico

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Gonzalo Lillo

Gonzalo Lillo

Cáceres

El mes de agosto no es para él sinónimo de descanso. El gestor cultural cacereño Marce Solís vive estos meses entre festivales, proyectos y nuevas ideas, aunque encuentra en la Sierra de Gata su refugio frente al calor. Reivindica el teatro también en verano, disfruta de las ciudades vacías y aprovecha estas semanas para avanzar en un libro sobre arte contemporáneo y espacios abandonados.

Pregunta: ¿Qué significa para usted "hacer el agosto": ganar más, trabajar mejor o disfrutar más?

Respuesta: En el mundo cultural en el que yo me muevo, «hacer el agosto» puede significar tener más bolos (representaciones en el caso del teatro o la danza y conciertos en el de la música). En la vida diaria entiendo que es ganar más de lo habitual en una situación excepcional. Si lo aplicamos a la política, la extrema derecha está haciendo el agosto con el tema de la emigración. Me parece repugnante.

P: ¿Qué cambia este mes en su día a día?

R: Cuando era pequeño o estudiante suponía un cambio completo de costumbres y rutinas y, si estaba en el pueblo, estar de fiesta casi todos los días. Ya siendo mayor, y para quienes nos dedicamos a la cultura, significa más trabajo, porque la mayoría de festivales y eventos se celebran en verano.

P: ¿Cuál es su refugio favorito en Extremadura cuando aprieta el calor?

R: La Sierra de Gata, y en especial el triángulo entre Villasbuenas de Gata, Acebo y Hoyos. Tengo muchos amigos allí y es un paraíso de agua, naturaleza y descanso durante todo el año. Las noches de Gata son las mejores para observar el cielo y las estrellas. Es una delicia dormir al aire libre sin contaminación lumínica.

P: ¿Es de río o de montaña, o por el contrario se va a la playa?

R: En verano, de río y montaña. La playa me gusta mucho más en invierno, para pasear junto al mar. También disfruto de las ciudades desiertas, y uno de mis mayores placeres es pasear con mi perro por la Ciudad Monumental de Cáceres cuando no hay nadie.

P: ¿Qué mito del verano le gustaría desmontar?

R: Muchos, pero sobre todo el que sostiene que en agosto la gente no va al teatro en las ciudades pequeñas. No entiendo por qué cierran los teatros. El teatro y la danza se disfrutan igual en verano que en invierno.

P: ¿Desconecta en agosto?

R: No. El calor asfixiante también asfixia las ganas de trabajar y crear. Ahora estoy ultimando un libro que editará la Diputación de Cáceres sobre ‘Contenedores de Arte’, un proyecto que he coordinado durante diez años sobre arte contemporáneo y reutilización cultural de espacios abandonados.

P: ¿Qué libro está leyendo?

R: Para documentarme sobre el libro de ensayo he leído mucho sobre arte, mundo rural y los llamados «no museos». Para distraerme estoy con dos libros de humor: ‘La intriga del funeral inconveniente’, de Eduardo Mendoza, y ‘Less’, de Andrew Sean Greer. Creo que, como las bicicletas, el humor es para el verano: puedes leer un capítulo, dejarlo para darte un baño y luego continuar.

P: ¿Qué canción resume su mejor verano?

R: Cada época y cada edad tienen su canción del verano. En tiempos de fiestas y verbenas, desde Fórmula V con ‘Eva María’ hasta Radio Futura con ‘Escuela de calor’, pasando por Ladilla Rusa con ‘KITT y los coches del pasado’. Después está la música que escuchaba en festivales, como ‘Emborracharme’, de Lori Meyers, o ‘Toro’, de El Columpio Asesino, a los que he visto varias veces en citas como el Contempopránea.

P: ¿Gazpacho o salmorejo, tortilla de patatas con o sin cebolla, cerveza o vino blanco?

R: Gazpacho. Últimamente estoy descubriendo el de remolacha o el de espárragos. La tortilla sin cebolla y, para beber, cerveza o tinto de verano.

P: ¿A quién invitaría a compartir unos días de verano en Extremadura y qué plan le propondría?

R: A dos músicos que me gustan mucho. A Rodrigo Cuevas lo llevaría a pueblos y alquerías de Las Hurdes, donde seguro que, hablando con los lugareños, sacaría material para un disco, y que lo hiciera acompañado de Joseto, de Acetre, que conoce bien la zona. Y, por pedir, invitaría a mi músico favorito, David Byrne, y lo llevaría a Los Barruecos y a Los Pilones, dos obras de arte naturales.

P: Cuando llegue septiembre, ¿qué le gustaría poder decir que ha conseguido este agosto?

R: Terminar el libro en el que estoy trabajando actualmente y llevarlo a la imprenta. Cuenta cómo el arte y la cultura pueden devolver vida a los pueblos reutilizando edificios abandonados y recuperando la memoria y la creatividad de sus vecinos. Muchas de aquellas obras fueron efímeras y ya no existen, así que el libro será, en cierto modo, el único museo permanente de aquella experiencia.

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