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Incendio forestal

La preocupación cambia de frente en Pinofranqueado: el alcalde teme ahora que las lluvias arrastren las cenizas

José Luis Azabal advierte del riesgo de que las precipitaciones arrastren cenizas hacia las zonas de abastecimiento y reclama un cambio en la política forestal tras otro verano marcado por las evacuaciones

José Luis Azabal, alcalde de Pinofranqueado, en el puesto de mando.

José Luis Azabal, alcalde de Pinofranqueado, en el puesto de mando. / Toni Gudiel

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Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Las Hurdes

La evolución favorable del incendio de Las Hurdes permite empezar a mirar más allá de las llamas, pero abre también nuevas preocupaciones para los municipios afectados. El alcalde de Pinofranqueado, José Luis Azabal, ha advertido de que uno de los problemas que pueden aparecer en las próximas semanas llegará precisamente cuando vuelva a llover: el arrastre de cenizas y restos del incendio hacia los cursos de agua y las zonas de captación.

Tras varios días con el fuego como principal amenaza, el regidor pone ahora el foco en las consecuencias que puede dejar tras de sí una superficie forestal quemada. Su temor es que episodios de precipitaciones, especialmente si son intensos, movilicen las cenizas acumuladas sobre el terreno y puedan terminar afectando al abastecimiento de agua.

La inquietud surge cuando las perspectivas sobre el incendio son mucho mejores que durante las primeras jornadas y el operativo trabaja para asegurar el perímetro y avanzar hacia su estabilización. Sin embargo, para Pinofranqueado y el resto de Las Hurdes, el final de la emergencia no significará necesariamente el final de sus efectos.

Azabal ha mostrado además su cansancio ante unos incendios que se han convertido en una amenaza recurrente para la comarca. «Todos los veranos nos pasa lo mismo», ha lamentado el dirigente municipal en declaraciones a Canal Extremadura. El alcalde recuerda que parte de los vecinos que han tenido que abandonar sus viviendas durante este incendio ya sufrieron una evacuación el pasado verano por otro fuego. Una circunstancia que, a su juicio, demuestra que Las Hurdes no puede limitarse a afrontar las emergencias cuando aparecen las llamas, sino que necesita actuar sobre las condiciones que favorecen su propagación.

Las evacuaciones de los últimos días han vuelto a alterar la vida de numerosas alquerías, con familias obligadas a dejar sus casas, animales y explotaciones mientras los equipos de extinción trataban de frenar el avance del incendio.

Un «punto y aparte» en la gestión del monte

Para Azabal, lo ocurrido debe servir también para abrir un debate sobre cómo se gestiona el territorio durante el resto del año.

«Hay que pensar en poner un punto y aparte a la política forestal que tenemos», ha defendido el alcalde de Pinofranqueado, que reclama replantear el modelo actual después de comprobar cómo los grandes incendios vuelven a golpear de forma reiterada a la comarca.

Su preocupación mira así en dos direcciones. La primera continúa siendo cerrar definitivamente un incendio que durante días ha mantenido en vilo a Las Hurdes. La segunda empieza justo después: afrontar las consecuencias sobre un terreno quemado y evitar que las próximas lluvias conviertan las cenizas que ahora cubren el monte en un nuevo problema para los pueblos.

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