Prescripción extrahospitalaria
El consumo de antibióticos baja más de un 20% en una década, pero Extremadura sigue a la cabeza
En 2025 el uso de estos fármacos disminuyó en Extremadura por segundo año consecutivo después del repunte que se experimentó en el periodo posterior a las medidas por la pandemia

El empleado de una farmacia extrae medicamentos de un sistema de cajones automatizados. / El Periódico
Los antibióticos han sido uno de los avances más importantes de la medicina. Desde su descubrimiento han permitido salvar millones de vidas tratando muchas infecciones causadas por bacterias. Sin embargo, su uso excesivo o incorrecto puede hacer que estos patógenos se vuelvan resistentes a estos fármacos, de forma que infecciones que antes eran fáciles de curar se conviertan en enfermedades mucho más graves.
El reto de las resistencias
Las bacterias multirresistentes causan alrededor de 35.000 muertes al año en Europa y generan un importante gasto sanitario adicional. Para combatir este problema, en España existe desde 2014 el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), cuyo objetivo es reducir la aparición y propagación de bacterias resistentes. El plan trabaja desde una perspectiva One Health (una sola salud): teniendo en cuenta la salud de las personas, los animales y el medioambiente, y desarrolla medidas de vigilancia, prevención, investigación, formación y concienciación.
Para Extremadura, el balance que dejan los últimos datos del PRAN, correspondientes a 2025, es desigual: hay una señal alentadora, pero también otra bastante menos favorable. La primera es que parece que la estrategia está obteniendo resultados. En la última década el consumo per cápita de antibióticos a través de receta oficial del Sistema Nacional de Salud, mutuas o receta privada (es decir, la prescripción extrahospitalaria) ha caído significativamente en la región. Medido en DHD (Dosis Diarias Definidas por cada 1.000 habitantes y día), el dato ha retrocedido más de un 21% desde 2015. Menos positivo, en cambio, es que los extremeños sigan siendo los españoles que en promedio recurren más a estos medicamentos.
Una tendencia a la baja
¿Hay abuso de este tipo de fármacos? "Hace 10 o 15 años, hubiese dicho que sí, pero hemos avanzado muchísimo", responde el presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Cáceres, Juan José Hernández Rincón. "Recuerdo que cuando empecé a trabajar en la farmacia era muy habitual que para cualquier patología, fuera por una bacteria o no, te vinieran pidiendo un antibiótico", añade. Sin embargo, desde entonces, la realidad ha cambiado mucho y España ha sido "uno de los países con una disminución más marcada" en su utilización.
Una evolución a la baja que se ha replicado en Extremadura, por lo que, aunque la región siga a la cabeza en su consumo, "prefiero quedarme con la tendencia positiva", esgrime. Lo importante, insiste el presidente del colegio de farmacéuticos cacereño, es que el consumo está disminuyendo aunque, puntualiza, haya que seguir analizando las causas y trabajando para reducirlo todavía más.
Las particularidades de Extremadura
Por otro lado, que la región ocupe este primer lugar es una situación que, recuerda, "viene de lejos", y que debe valorarse teniendo en cuenta no solo la mayor o menor prescripción de antibióticos que se haga en ella, sino también sus particularidades demográficas y territoriales. "Somos una población muy envejecida, con mucha dispersión geográfica y ruralidad y también con prevalencia de determinadas patologías. Hay muchos factores que inciden", aduce.
El efecto de la pandemia
En esta década no todo han sido, sin embargo, bajadas anuales. La evolución de los últimos años ha estado muy condicionada por la pandemia. Hernández Rincón precisa que durante los confinamientos se produjo "una disminución muy acentuada" de determinadas enfermedades contagiosas, especialmente las respiratorias, y, con ellas, del uso de antibióticos, algo que se tradujo en un notable descenso en las estadísticas entre 2019 y 2020.
Más tarde, al desaparecer las principales medidas profilácticas, la situación se invirtió. "Cuando dejamos de utilizar las protecciones, tuvimos más contacto entre nosotros y fue normal que patologías contagiosas que habían dejado de ser habituales volvieran otra vez con mayor frecuencia", explica. Eso derivó en los crecimientos en 2022 y 2023, para volver a caer los dos años posteriores.
"Creo que ahora estamos recuperando un poco más de normalidad. Se están viendo los resultados de todo el trabajo que se está haciendo en los programas frente a la resistencia a los antibióticos y para la disminución de su consumo", afirma.
El papel de las farmacias
En ese proceso, las farmacias desempeñan, a su juicio, un papel clave. "Somos el establecimiento más accesible para la población y eso nos permite hacer una labor continua de educación sanitaria", arguye. Parte de ese trabajo consiste en explicar algo tan básico como que "un antibiótico no sirve frente a una infección por un virus, pero sí para una bacteriana". También en transmitir al paciente que, si el médico no prescribe uno de estos medicamentos, "realmente es porque lo que tiene no necesita un antibiótico"; o en, cuando sí existe prescripción, ayudar "a que se utilice correctamente, que se siga la pauta que se ha prescrito y que se termine el tratamiento".
No reutilizar los sobrantes
En este punto, Hernández Rincón pide evitar una práctica todavía habitual en algunos hogares: conservar sobrantes para utilizarlos más adelante por iniciativa propia. "A veces, por el motivo que sea, nos ha sobrado parte de un tratamiento y, si lo almacenamos en casa, tenemos muchas veces la tentación de volver a utilizar el mismo antibiótico", sin tener una "garantía" de que es el fármaco adecuado. Por ello, reclama que los restos se lleven a la farmacia para depositarlos en el punto SIGRE y "nunca reutilizarlos".
El presidente de los farmacéuticos cacereños destaca también la mejora conseguida en el ámbito veterinario y ganadero. "Hace diez años sí que había un consumo masivo muchas veces en explotaciones ganaderas", recuerda. Es una disminución que considera relevante porque "el problema de las resistencias a los antibióticos no es solo de humanos": los microorganismos resistentes presentes en animales pueden terminar afectando a las personas ya sea porque saltan al ser humano o porque los animales actúan de reservorio. Por eso, destaca "la unidad" existente en esta cuestión entre los colegios de médicos, veterinarios y farmacéuticos.
Hospitales
En el caso del consumo hospitalario (que se mueve en cifras muy inferiores), Extremadura se mantiene por encima del dato nacional, aunque esta vez hay media docena de regiones que la superan.
En todo el país, el uso de antibióticos registró en 2025 una bajada de un 5,1% con respecto a 2024. "Los datos muestran una prescripción más adecuada y alineada con las recomendaciones de uso prudente de los antibióticos establecidas por la OMS y la UE", se sostiene desde la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), organismo encargado de coordinar el PRAN.
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