octubre

La defensa de lo propio

Movilización en Salvatierra.

Movilización en Salvatierra. / Santi García

José Luis Bermejo

José Luis Bermejo

Jorge se levantó esa mañana esperando un día normal. Trabajo, familia y los quehaceres cotidianos y domésticos en su pueblo: Salvatierra de los Barros. Era miércoles, un 5 de octubre que iba a ser una jornada rutinaria. Pero antes de la hora de comer todo cambió. Era un runrún que se escuchaba en la calle y al que no daba crédito. Pero un documento oficial otorgaba credibilidad a lo que hasta ese momento era solo un mal presagio. Ese día el Diario Oficial de Extremadura anunciaba que se sometía a información pública una solicitud de autorización ambiental para la instalación de un macrovertedero para el tratamiento de residuos industriales en Salvatierra. Primero se sintió confuso, no comprendía qué era eso de una instalación para almacenar, tratar y eliminar residuos industriales con su depósito en un vertedero que iba a estar en su pueblo. Después se preguntó por qué allí y desde cuándo se conocía esto en su ayuntamiento porque no era una industria ‘normal’. Se trataba, en definitiva, de ‘mierda’ por mucho que la tratasen y presentaran el proyecto dentro de un bonito envoltorio de empleo y promesas de desarrollo. Esa ‘mierda’ la iban a dejar al lado de su casa. Por un momento quiso ver el lado positivo: una oportunidad para aquellos que tienen que dejar el pueblo porque no tienen una salida laboral. Pero luego pensó a qué precio. Mantuvo una pequeña duda durante los días siguientes. Pero escuchar a gente de fuera decir que la industria era buena para todos hizo que al final se decidiese por oponerse al vertedero. Pensó que era muy fácil para el que no vive allí aplaudir el proyecto y que su opinión sería distinta si esa industria la pusiesen en el jardín de su casa. Reflexionó que se tiene que ser de un lugar para entender por qué te opones a proyectos que arrasan tu memoria y que dejan un destrozo como herencia a tus descendientes. Desde entonces participa en los actos que se organizan en contra del macrovertedero: manifestaciones, charlas, conferencias... y hasta en la redacción de las alegaciones para que el proyecto no prospere. Esta noche, la última del año, dormirá con la esperanza de que el siguiente 5 de octubre, el de 2023 que empieza, el macrovertedero haya sido solo una mala pesadilla. 

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