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Nuestro pasado

Cuando la Falange tomó la ermita de Cáceres

La ciudad proyectaba su nuevo cementerio en la carretera de Monroy, mientras que la Plaza Mayor acogía la inauguración oficial de la capilla de la Falange

Ermita de Cáceres.

Ermita de Cáceres. / Archivo histórico municipal de Cáceres

Esteban Valero Vizcano

Esteban Valero Vizcano

Cáceres

En mayo de 1941 el ayuntamiento de Cáceres acuerda la construcción de un nuevo cementerio en la carretera de Monroy, se dice entonces, que a unos tres kilómetros de la ciudad. En la plaza de Mola (plaza Mayor) se inaugura el 31 de mayo y de forma oficial, la capilla de la Falange, con la bendición de la imagen de la Virgen del Carmen de la ermita de la Paz.

Ermita de la paz

En pleno centro histórico de Cáceres, adosada a la imponente torre de Bujaco y a escasos metros del lienzo occidental de la muralla, se alza la ermita de la Paz, un templo del siglo XVIII que forma parte del singular conjunto monumental de la ciudad. Construida en 1750 sobre los restos de una antigua capilla renacentista dedicada a San Benito, esta pequeña ermita fue el resultado de una iniciativa popular. En 1720, la cofradía de Nuestra Señora de la Paz solicitó al obispo permiso para reconstruir el templo y celebrar misa en su interior, ante la creciente dificultad de hacerlo en los abarrotados soportales de la Plaza Mayor.

La costumbre de acudir a misa diaria y la necesidad de no interrumpirla ni siquiera durante la celebración de los mercados motivaron esta petición, que acabó dando lugar al edificio actual. La fachada de la ermita está compuesta por tres arcos de medio punto sostenidos por sólidos pilares de piedra, todo ello enmarcado por una elegante reja forjada por el maestro Juan de Acedo. En el interior, una bóveda decorada con motivos pictóricos de estilo mudéjar envuelve al visitante. Presidiendo el altar, un retablo acoge una delicada imagen de la Virgen con el Niño, obra del escultor Pedro Correa.

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