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Paloma García: «Queremos que quien entre en Las Tres Campanas sienta que vuelve a casa»

Responsable de eventos del hotel Las Tres Campanas

Paloma García Huertes, responsable de eventos de Las Tres Campanas.

Paloma García Huertes, responsable de eventos de Las Tres Campanas. / Santi García

Claudia Goyeneche

Claudia Goyeneche

Con casi dos años de vida y ubicado en uno de los edificios más emblemáticos de Badajoz, Las Tres Campanas ha devuelto luz y actividad al Casco Antiguo. Quienes acudieron a la gran mítica juguetería viajan ahora en el recuerdo a través del espacio, la decoración y la gastronomía. Una propuesta que combina tradición, toques de vanguardia y una fuerte carga mágica y emocional.

  • Para comenzar, ¿cómo describiría la propuesta gastronómica de Las Tres Campanas?

Es una cocina que parte de lo tradicional y apuesta por el producto local, pero con un toque de vanguardia. No buscamos la fusión extrema, sino pequeñas pinceladas que aportan personalidad sin perder la esencia.

  • ¿Cómo influye la historia del edificio en la manera en la que se conciben los platos?

Muchísimo. El atractivo principal es el propio edificio y la memoria que guarda. Intentamos que algunos platos transmitan esa “magia”, respetando el entorno y la identidad del lugar.

  • Usted habla de magia: ¿cómo se refleja esa idea en la cocina?

Probando, mezclando culturas y dejando que el equipo cree. Nuestro jefe de cocina introduce toques orientales, cítricos o frescos que sorprenden. Un buen ejemplo es el ceviche, uno de nuestros platos más pedidos, aunque parezca alejado del edificio. Otro es el codillo, que conecta directamente con lo tradicional.

  • ¿El equipo participa de forma activa en esa creatividad?

Sí. Aunque el jefe de cocina lidere, el equipo aporta ideas constantemente. Hace poco crearon un pan brioche con manita de cerdo: producto local, pero con un guiño diferente. Ese contraste funciona muy bien.

Lomo de lubina con sopa licuada de carabineros.

Lomo de lubina con sopa licuada de carabineros. / Santi García

  • ¿Qué aporta Las Tres Campanas al Casco Antiguo de Badajoz?

Luz. El Casco Antiguo está más apagado y nosotros hemos devuelto vida, movimiento y emoción. La gente entra y se emociona, recuerda su infancia o etapas del edificio. Ese vínculo con la memoria es algo que no existe en cualquier restaurante.

  • ¿Y qué cree que aporta a la ciudad en su conjunto?

Un espacio icónico renovado. Este edificio ha sido de todo: fábrica, grandes almacenes, juguetería… y ahora restauración y hotel. Su historia forma parte de Badajoz y queremos mantenerla viva.

  • ¿Cómo ha sido la acogida desde la apertura?

Abrumadora. La gente quería entrar solo para verlo y conocer su transformación. El edificio despierta mucha nostalgia y eso nos ha ayudado a conectar desde el principio.

  • ¿Qué buscaban que sintiera el cliente al entrar?

Casa. Esa era la intención desde el primer momento. Que cualquiera, de cualquier edad, se sienta acogido. Paco y Gloria, los propietarios, conciben Las Tres Campanas como una casa generosa y abierta. El edificio tiene múltiples espacios: gastrobar, restaurante, salón de eventos, sala de copas, terraza…

  • ¿Cómo gestionan esa complejidad?

Con mucha coordinación. Cada planta tiene ritmos distintos y los fines de semana el volumen aumenta. La organización del equipo y la paciencia mutua —de clientes y trabajadores— es clave para que todo fluya.

  • ¿Qué diría que diferencia a Las Tres Campanas de otros espacios del centro?

La mezcla entre memoria y actualidad. Aquí el cliente encuentra buena gastronomía, pero también emoción, recuerdo y una experiencia casi escénica. Es entrar y sentir algo que otros sitios no pueden ofrecer.

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