El octavo capítulo de la tercera temporada del videopodcast de Endesa viaja al Vall d’Aran para conocer un rebaño municipal que pasta bajo líneas eléctricas, ayuda a prevenir incendios y abre nuevas oportunidades para trabajar en el campo
El relevo generacional en el pastoreo pasa también por cambiar la imagen de un oficio que apenas deja tiempo para la vida personal. Así lo plantea Toni Dalmau, investigador del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA), en ‘Conexión a Tierra’, el videopodcast de Endesa, al explicar cómo las nuevas herramientas y una mejor organización del trabajo pueden facilitar el día a día de quienes cuidan los rebaños. A partir de una experiencia que ya está funcionando en Vilamòs, el reto es demostrar que el pastoreo es una opción viable, con ingresos y tiempo para vivir, capaz de atraer tanto a quienes ya viven en el entorno rural como a quienes se plantean incorporarse a él.
En el octavo capítulo de la tercera temporada, Pilar Pascual, Agripilar, conoce sobre el terreno cómo se está desarrollando este proyecto con ovejas y cabras que contribuyen a conservar el ecosistema y su biodiversidad, mientras mantienen despejadas las franjas bajo las líneas eléctricas y ayudan a prevenir incendios. El programa, que Pilar presenta junto a Elisardo Pardos, Eli, combina las visitas, las conversaciones con sus protagonistas y el humor habitual de sus presentadores, para acercar campo y ciudad y explicar cómo la energía y la actividad rural pueden compartir espacio y generar beneficios para el entorno.
Pilar recorre junto a Oriol Sala, alcalde de Vilamòs, un entorno de montaña bajo un clima atlántico a pesar de estar junto al mediterráneo. El alcalde habla de parajes “magníficos y chulos”, que también se pueden disfrutar en las imágenes del videopodcast, mientras explica por qué conservarlos está ligado a mantener viva la actividad ganadera.
En las fotografías antiguas del municipio aparecen espacios abiertos y pastos donde hoy el bosque llega prácticamente hasta las casas. “En los últimos años estamos perdiendo esa ganadería y esa población rural”, advierte Dalmau al explicar cómo la intervención humana y los rebaños han contribuido a dar forma al Pirineo que conocemos. El retroceso de la actividad favorece la expansión del sotobosque y aumenta la acumulación de vegetación combustible.
De esa necesidad nació un rebaño de titularidad municipal cuya principal función es cuidar el territorio. Entre sus animales hay ovejas de raza aranesa, en peligro de extinción, y durante la visita también conocemos a Joan, el pastor que, junto al alcalde, explica cómo esta actividad ayuda a conservar el monte y genera economía para el pueblo.
Con la incorporación de Endesa a Ovihuec.sost, el pastoreo se integra en la gestión de las franjas bajo las líneas eléctricas, como complemento a las tareas de poda y desbroce. Al alimentarse en esas zonas, los animales contribuyen a mantenerlas despejadas de forma continuada y refuerzan su función preventiva frente al fuego.
Dalmau ve además una oportunidad para que esos espacios funcionen como “corredores naturales” y recuerda lo que “se hacía antaño con las cañadas reales: grandes caminos que comunicaban la biodiversidad de una punta a otra del territorio”. La combinación de pastos, arbustos y zonas arboladas permite recuperar paisajes en mosaico que favorecen la presencia de distintas especies.
A la experiencia de los pastores se suman ahora collares inteligentes, geolocalización y vallados virtuales con los que seguir la ubicación del ganado y delimitar las áreas de pastoreo. En Vilamòs se prueban dispositivos de tres proveedores para evaluar su funcionamiento en alta montaña, y el episodio se detiene en una cuestión tan curiosa como necesaria para utilizarlos: cómo aprenden las ovejas y las cabras a moverse con estos sistemas.
Estas herramientas facilitan el manejo del rebaño dentro de un proyecto liderado científicamente por el IRTA, que coordina su seguimiento y la evaluación de los resultados. Se estudian el comportamiento y el bienestar de los animales, así como los efectos del pastoreo sobre el suelo, la vegetación y la biodiversidad: “Si los animales están sanos, el territorio está sano y el humano estará sano”, afirma Dalmau.
En la protección de los bosques, Endesa combina este pastoreo con equipos humanos especializados e inspecciones apoyadas en tecnologías como los drones, sumando distintas herramientas para atender las necesidades de cada terreno.
“Queremos demostrar que este modelo es así y es sostenible”, explica Dalmau. Detrás de esa demostración están también las condiciones de quien trabaja con los animales: poder organizar su jornada, tener vacaciones y disponer de tiempo de ocio. Las nuevas herramientas y la organización del trabajo buscan facilitar el cuidado diario del rebaño y hacerlo compatible con una vida personal, algo decisivo para que más personas se planteen dedicarse al pastoreo y vivir de él.
El modelo contempla que el pastor obtenga ingresos tanto de la venta de productos como de los servicios ambientales del rebaño. Al reconocer el valor económico de mantener el monte y reducir riesgos, se amplían las vías para sostener la actividad, al tiempo que la formación y las nuevas herramientas ayudan a abrirla a otros profesionales.
Dalmau observa cada vez “más gente involucrada” y apunta al siguiente paso: “Hay que conseguir proyectos de éxito replicables”. Vilamòs quiere convertirse también en un espacio de formación junto a la Escuela de Pastores y Pastoras de Cataluña, donde futuros profesionales aprendan a utilizar estas tecnologías y a trabajar con una ganadería que presta servicios al territorio.
Eli incluso bromea con hacerse pastor y Pilar le abre las puertas de su finca. La complicidad de ambos acompaña un capítulo que invita a conocer el oficio desde dentro, junto a quienes ya cuidan aquellos paisajes y trabajan para que otros también puedan encontrar su futuro en ellos.