Cuando Portugal presumía de estar a la cabeza de Europa en la lucha contra la pandemia, un nuevo revés obliga a cercar desde hoy Lisboa y su área metropolitana, donde se registra el grueso de los contagios, para proteger al resto del país. No obstante, la medida no afectará a los turistas.

La medida, en vigor entre viernes y lunes, ha sorprendido a los portugueses, que veían ya la luz al final de un túnel que les llevó a dos severos confinamientos -el ultimo en el primer trimestre de este año- y que ha dejado más de 17.000 muertos en un país de 10 millones de habitantes.

Aunque Lisboa y el Valle del Tajo -la zona más poblada del país- siempre han estado, junto al Norte, a la cabeza en cuanto a contagios, las cifras se han disparado en las últimas semanas, con una incidencia que se acerca en la capital a los 300 casos por cada 100.000 habitantes.

Los vecinos de Lisboa pueden moverse entre los 18 distritos de la capital y su área metropolitana, pero no cruzar sus límites. Tampoco desde otras ciudades se puede entrar, aunque hay un amplio abanico de excepciones, desde los desplazamientos por trabajo, por enfermedad o por causa de fuerza mayor hasta los viajes internacionales de turismo ya programados.

La medida, que afectará a 2,9 millones de personas, alrededor del 30 % de la población del país, se aplicará durante los fines de semana hasta que bajen las cifras.