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EEUU

“Es hora de ir a por ellos”: Trump acusa a Obama de “sedición” y de haber “intentado liderar un golpe de estado”

El presidente de EEUU, asediado por el ‘caso Epstein’, recrudece su campaña de revanchismo y el expresidente le replica con una inusual respuesta

Trump tacha a su homólogo filipino de negociador duro pero ve posible "un gran acuerdo"

Trump tacha a su homólogo filipino de negociador duro pero ve posible "un gran acuerdo"

Idoya Noain

Idoya Noain

Nueva York

La retórica de venganza de Donald Trump ha entrado este martes en una escalada tan explosiva como esperada. En unas declaraciones en la Casa Blanca el presidente de Estados Unidos se ha lanzado con especial saña contra el expresidente Barack Obama, acusándole de “traición”, “sedición” y de haber “intentado liderar un golpe de estado”, alegaciones por las que ha dicho que el demócrata debería sufrir “muy graves consecuencias”.

“Después de lo que me hicieron, esté bien o mal, es hora de ir a por ellos”, ha declarado el republicano, que abre el foco a quienes considera implicados en la inteligencia referida a la supuesta injerencia rusa y colusión de su campaña con el Kremlin en 2016. Aqullo fue el núcleo de la investigación del 'Rusiagate' y Trump a menudo lo ha tildado de "estafa" y "caza de brujas".

La recrudecida cruzada de Trump se ha escenificado en una comparecencia en el Despacho Oval, donde recibía al presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos. Ahí, el mandatario se ha desatado redoblando las teorías de conspiración de que Obama intentó “trucar las elecciones” tanto en 2016, cuando él ganó a Hillary Clinton, como hasta 2020, cuando fue derrotado por Joe Biden, aunque sigue sin aceptar que perdió. 

Inusual respuesta de Obama

Las palabras de Trump han provocado una inusual respuesta desde la oficina de Obama, a través de un comunicado de su portavoz, Patrick Rodenbush.

"Por respeto al cargo de la presidencia normalmente no dignificamos con una respuesta la continua desinformación y sinsentidos que fluyen desde esta Casa Blanca, pero estas alegaciones son lo suficientemente escandalosas para ameritar una", se lee. "Estas acusaciones bizarras son ridículas y un débil intento de distracción".

Asfixiado por el caso Epstein

Este momento era anticipado con nerviosismo por demócratas, politólogos y estudiosos del autoritarismo. Pasado justo el umbral de los seis meses de presidencia, Trump tiene encarrilada su agenda política y un firme control sobre el gobierno. Eso abre la puerta al recrudecimiento de sus políticas más agresivas, como las detenciones y expulsiones de inmigrantes, pero también del revanchismo político, incentivado aún más por el descontento entre sus propias bases por el ‘caso Epstein’.

Trump empezó a pasar al ataque el viernes, después de que su directora nacional de Inteligencia, Tulsi Gabbard, publicara un informe señalando a Obama y a altos cargos de inteligencia de la Administración del demócrata y acusándoles de “inventarse” en 2016 un informe que señalaba a los esfuerzos rusos de injerencia en las elecciones estadounidenses.

Según Gabbard se manipuló información de inteligencia y otra se ocultó a la ciudadanía y la antigua demócrata, que ha dicho que remitirá el caso al Departamento de Justicia, ha sugerido que va a publicar más documentos. Los demócratas le han acusado de actuar por motivaciones políticas y de haber elaborado un informe lleno de errores.

Pese a ello Trump lleva desde el viernes elevando las denuncias de Gabbard y lanzado a un lenguaje cada vez más agresivo. El domingo reprodujo en Truth Social un vídeo de Tik Tok donde se veían imágenes realizadas con inteligencia artificial que retrataban a Obama siendo arrestado en el Despacho Oval mientras él sonreía y luego encarcelado.

Este martes, en sus declaraciones ante la prensa junto a Marcos,, ha lanzado los ataques directos al expresidente demócrata y le ha acusado de haber liderado una “banda” en la que dice que también estuvieron involucrados Biden, Clinton y responsables de inteligencia, incluyendo James Comey, director del FBI al que él despidió en su primer mandato, John Brennan (CIA) y James Clapper (Director Nacional de Inteligencia).

En la respuesta a Trump de la oficina de Obama se asegura que nada en el documento de Gabbard "mina la conclusión ampliamente aceptada de que Rusia trabajó para influir en las elecciones presidenciales de 2016 pero no logró manipular ningún voto". Se recuerda asimismo que esas conclusiones se reafirmaron en un informe del comité de Inteligencia del Senado que en ese momento presidía Marco Rubio, hoy secretario de Estado de Donald Trump.

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