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Guerra comercial

Lula defiende la soberanía de Brasil tras la embestida de Trump y los empresarios entran en pánico

El Gobierno sostiene que los aranceles son un castigo político detrás del cual está el clan Bolsonaro

Lula: "Es inaceptable la interferencia del Gobierno de EE.UU. en la Justicia brasileña"

Lula: "Es inaceptable la interferencia del Gobierno de EE.UU. en la Justicia brasileña"

Abel Gilbert

Abel Gilbert

Buenos Aires

"La soberanía es la autoridad que un pueblo tiene sobre su propio destino". El presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva eligió X para ofrecer una respuesta personal a la decisión de Donald Trump de imponer aranceles del 50% a las exportaciones del gigante sudamericano. "La soberanía es, para nosotros, el derecho a construir una sociedad libre, justa y solidaria". Y la Casa Blanca, sugiere Lula, atenta contra ese propósito. La cuestión no es económica. "Brasil ha acumulado en las últimas décadas un importante déficit comercial en bienes y servicios con Estados Unidos. La motivación política de las medidas contra Brasil atenta contra la propia relación histórica entre ambos países". En la noche del miércoles, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) calificó a su vez de inaceptable la sanción contra el juez del Supremo Tribunal Federal (STF), Alexandre de Moraes, la "bestia negra" de la ultraderecha por su papel en el juicio que se lleva a cabo para determinar la responsabilidad de Jair Bolsonaro y otros militares y civiles en el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2023. Lula remarcó que la medida adoptada por Washington ha sido "motivada por la actuación de políticos brasileños que traicionan a nuestra patria y a nuestro pueblo en defensa de sus propios intereses".

La figura del "traidor"tiene por estas horas, nombre y apellido: Eduardo Bolsonaro, quien en marzo abandonó su curul en el Congreso y se instaló en Estados Unidos con una única motivación:  "aquí podré buscar los castigos justos para Alexandre de Moraes y su Gestapo". Padre e hijo son investigados por diversos delitos. Eduardo es la expresión más locuaz del clan que integran también el senador Flavio y los concejales Carlos y Renan. También el Bolsonaro que aceitó las relaciones más estrechas con el trumpismo.

Bolsonaro Jr, dijo el diario paulista ´Folha` en su editorial "se ha convertido en enemigo de Brasil" y como parte de sus "delirios"  hace todo lo posible "por defender a su propia familia sin importarle mandar al traste los intereses nacionales". Eduardo "no muestra pudor alguno en esta tarea. Como un bufón a los pies del trono extranjero, adula al presidente Donald Trump y, ajeno a los abusos cometidos contra su propia patria, celebró la subida del 50 % de los aranceles que el estadounidense prometió imponer a Brasil si el Supremo no archivaba el juicio contra Bolsonaro".

Defensa de la autonomía

El Gobierno evalúa recurrir a la justicia estadounidense en defensa de De Moraes. Se estudia contratar a un bufete de abogados en Estados Unidos para que represente al juez. El STF también ha salido en defensa de uno de sus miembros, con el recordatorio añadido de que la embestida norteamericana no frenara el proceso penal contra Bolsonaro, a quien se le ha colocado una tobillera electrónica, y su entorno de conspiradores. "El Tribunal Supremo Federal no se apartará de su función de cumplir la Constitución y las leyes del país, que garantizan a todos los implicados el debido proceso legal y un juicio justo". Trump ha remarcado el carácter arbitrario de la causa y habló de "persecución" del expresidente. El STF respondió, sin nombrar expresamente al multimillonario republicano: "en el marco de la investigación, se encontraron indicios graves de la comisión de los delitos mencionados, incluido un plan que preveía el asesinato de autoridades públicas". Por último, subrayó que "el enjuiciamiento de delitos que implican un grave atentado contra la democracia brasileña es competencia exclusiva de la Justicia del país".

Temor a más represalias

"Como en una escalada militar clásica, la guerra entre Donald Trump y la familia Bolsonaro contra Brasil tiene un nuevo capítulo", señaló Igor Gielow, columnista de ´Folha`. "Esto crea un ciclo difícil de seguir para Brasil. El arsenal brasileño en la lucha es limitado". A su criterio "la disposición belicista del estadounidense se vio reforzada por el éxito que tuvo en la negociación con la Unión Europea, que para horror de los franceses prefirió entregar los anillos antes que perder los dedos, como había hecho antes Japón". En esta controversia, Gielow ve a Lula como "un peso pluma" en el ring y sostuvo que "no se pueden descartar medidas punitivas arbitrarias, incluso embargos de productos militares". El diario carioca ´O Globo` tuvo un mismo razonamiento: "la imprevisibilidad de Trump es de temer".

El aumento total de los aranceles afecta a 9500 empresas envían productos a los Estados Unidos y 30 sectores destinan al menos una cuarta parte de sus exportaciones a ese país. En 2024 vendieron por 20.300 millones de dólares. El gobernador de San Pablo, la principal región económica y electoral, Tarcísio de Freitas, nada menos que un aliado del expresidente, reconoció que se pueden perder 44. 000 y 120.000 puestos de trabajo. Su bolsonarismo ha encontrado un límite y el señalamiento de un empresariado que ha entrado en pánico.

Los empresarios piden al Gobierno lo que por ahora no está en sus manos: negociar. La administración Trump excluyó del aumento de gravámenes a la celulosa, el petróleo y el gas, los fertilizantes, la alúmina, el ferro hueso, las aeronaves y los metales. Pero un 60% de las otras ventas son objeto de los gravámenes más altos que ha impuesto la Casa Blanca. Las industrias cárnica, cafetera, frutícola y pesquera, entre las más perjudicadas, le han reclamado a las autoridades un plan de emergencia. Un 34% del café que se produce en ese país se destina a los consumidores norteamericanos.

El efecto interno de las medidas

El 7 de agosto se inicia una nueva etapa de relaciones bilaterales que históricamente fueron preferenciales. De acuerdo con Lauro Jardim, columnista de ´O Globo`, "Lula no tiene intención de enrarecer el ambiente con EE. UU., pero apostará por respuestas directas a Donald Trump y por contraatacar con críticas a la postura estadounidense". El presidente, se ha dejado "convencer" por el vicepresidente Geraldo Alckmin y el ministro de Economía, Fernando Haddad, de que, al menos a corto plazo, la subida de tarifas "puede reportarle beneficios". No solo por el hecho de tener un enemigo poderoso al que oponerse, "sino por lo que quizá sea su mayor talón de Aquiles: la inflación de los alimentos, que desde el año pasado está haciendo bajar su aprobación en las encuestas". Se prevé que varios productos que ya no se exportarán con el arancel del 50 %, como el café, por ejemplo, bajarán de precio en los próximos meses, ya que las empresas tendrán que deshacerse de sus existencias aquí en Brasil. "Sin embargo, no es una estrategia sin riesgos. Al fin y al cabo, al otro lado del ring está Trump".

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