Análisis
Feijóo aplica al respaldar la intervención de EEUU en Venezuela la 'doctrina Aznar' de apoyo al golpe de Estado fallido contra Chávez en 2002
Veinticuatro años después de respaldar el golpe de Estado del 11 de abril de 2002 y la acción que secuestró al presidente Hugo Chávez, el Partido Popular ha apoyado la intervención armada de Estados Unidos y el secuestro -llamado eufemísticamente al estilo orweliano "captura"- de Maduro del 3 de enero de 2026

Feijóo y Aznar en el Campus FAES.
El respaldo de Alberto Núñez Feijóo a la intervención política y militar de Estados Unidos en Venezuela ¿es el reflejo, según sostienen analistas, con su mejor intención, de la ausencia de una visión de política exterior del líder del PP? Vamos, ¿sería el resultado de un agujero programático del PP?
La política exterior de Feijóo ha consistido en respaldar al Gobierno de Javier Milei en Argentina, desde su triunfo, un presidente que ha logrado sobrevivir en las últimas elecciones legislativas de octubre de 2024 gracias a la campaña de Trump, que prometió una ayuda financiera de 20.000 millones de dólares si la gente le votaba. Trump lo consiguió y Milei sigue en la Casa Rosada.
Y ahora, también en América Latina, Feijóo ha respaldado la "liberación" de Venezuela como resultado de la intervención política y militar de la Administración Trump. Una intervención que ha supuesto, por lo menos hasta el momento inaugurar con el nombramiento como presidenta de Delcy Rodríguez un Madurismo sin Maduro.
Por supuesto, no es lo que esperaban Feijóo, José María Aznar y el PP, a saber, que la premio Nobel Marina Corina Machado entrase triunfal en uno de los 150 helicópteros que en la madrugada del sábado 3 de enero sobrevolaron diferentes ciudades de Venezuela.
Pero Trump, pragmático, ya había pactado la sucesión de Maduro para después del secuestro: Delcy Rodríguez.
Feijóo se creía a punto de rentabilizar la propaganda política a favor de Machado cuando nada menos que Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, le arrebataron el trofeo. Y descalificaron a Machado por carecer de respeto y respaldo político.
Hay un punto en común entre lo que le pasó al entonces presidente Aznar y al Gobierno del PP, en abril de 2002, y lo que le ha pasado a Feijóo y al PP en la oposición en 2026.
Aznar, ansioso por apuntarse a la aparente victoria del golpe contra Chávez estuvo en la primera línea de apoyo del presidente George W. Bush al respaldo exterior al golpe de Estado interno en Venezuela del 11 de abril de 2002. El 23 de noviembre de 2004, Miguel Ángel Cortés, entonces secretario de Estado de Cooperación con Iberoamérica del Gobierno de Aznar, me explicó: "El embajador Manuel Viturro siguió las instrucciones que le transmitimos desde Madrid y junto con el embajador de Estados Unidos en Caracas acudió a reunirse con el flamante presidente provisional Carlos Carmona el 13 de abril de 2002. Ambos expresaron el deseo de que la situación se resolviera con una normalización democrática y hubiera un cese de la violencia".
Cortés resultó muy transparente en aquella conversación: "Yo mismo mantuve cinco o seis conversaciones el mismo 12 de abril con el subsecretario para el Hemisferio Occidental en el Departamento de Estado, Otto Reich, en las cuales elaboramos una declaración conjunta Estados Unidos-España sobre la situación", recordó Cortés. Según esa declaración "los gobiernos de Estados Unidos y España, en el marco del diálogo político reforzado, siguen los acontecimientos que se desarrollan en Venezuela con gran interés y preocupación, y en contacto continuo". "Los dos gobiernos expresan su deseo de que la excepcional situación que experimenta Venezuela conduzca en el plazo más breve a la normalización democrática plena y sirva para lograr un consenso nacional y la garantía de los derechos y libertades fundamentales; urgen a la OEA a ayudar a Venezuela en consolidar sus instituciones democráticas".
El diagnóstico que hicieron Otto Reich, en Washington, y Miguel Ángel Cortés, en Madrid, "en constante contacto continuo", según dice el texto, partió del hecho de que el golpe de Estado estaba consumado. Por tanto, ambos evitaron cualquier condena de la asonada, dando por hecha la apertura de una nueva situación. El presidente Chávez fue secuestrado primero en la base de Fuerte Tiuna y más tarde "retenido" en la isla de la Orchila, a 160 kilómetros de Caracas.
Ni Exteriores en Madrid ni la embajada en Caracas condenaron el golpe de Estado y enfatizaron, en cambio, la presión democrática sobre el nuevo presidente, emergente del golpe. Pero, es más, el 12 de abril de 2002, el Gobierno español, al que correspondía la presidencia rotatoria de la Unión Europea, emitió un comunicado según el cual, la UE confía que el "Gobierno provisional" -hasta ese momento era la "junta cívico-militar"- "respetará los valores e instituciones democráticas con el objetivo de superar la actual crisis en un marco de concordia nacional y respetando plenamente los derechos y libertades fundamentales".
Y, en la tarde del 12 de abril, Aznar habló por teléfono con el presidente golpista Carmona. El político venezolano Eduardo Fernández, con quien hablé el 1 de diciembre de 2004, me explicó cómo se produjo la comunicación: "Yo hablaba desde un teléfono móvil. La comunicación se cortó varias veces. La secretaria de Aznar me hizo llamar al teléfono. Y después, Aznar habló con Carmona".
Fernández era presidente de la Fundación Popular Iberoamericana, vinculada a FAES - la fundación del Partido Popular-, desde 1993, y más tarde vicepresidente de la Democracia Cristiana. Fernández me narró que, tras conocer la noche del 11 de abril de 2002 que el presidente Chávez había renunciado, se dirigió al palacio de Miraflores, sede de la presidencia. Allí, al conocer más detalles sobre la crisis, decidió llamar a José María Aznar, de quien se considera amigo, y quien propuso su designación como presidente de la Fundación Popular Iberoamericana. "Consideré que debía hablar con Aznar, y le informé de la situación. Eso ocurrió sobre las nueve o diez de la mañana del 12 de abril. Llamé al palacio de la Moncloa. Me atendió la secretaria del señor Aznar y poco después se puso él al teléfono. Le expliqué que Chávez había presentado su renuncia. Él me dijo que la crisis debía resolverse con métodos democráticos", dijo Fernández.
El testimonio de Fernández permite deducir que en aquellas horas del 12 de abril de 2002, Carmona ni siquiera era una "autoridad de hecho". Era la cabeza civil del golpe militar cuya aspiración, como luego ocurrió, era hacerse con el poder y jurar como "presidente provisional" de una junta cívico-militar.
Este enero de 2026, Feijóo se apuntó a la intervención de EEUU en Venezuela con la esperanza de que al compás de la caída de Maduro, la suerte de Pedro Sánchez y de José Luis Rodríguez Zapatero estaba echada.
Y falló. Estrepitosamente.
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