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Protestas en Irán

La oposición al régimen iraní: un mosaico de grupos rivales poco organizados y sin apenas presencia en el país

A causa de la enorme represión y persecución de la República Islámica, la mayor parte de la disidencia vive acorralada en el exilio, con facciones enfrentadas entre sí

Una imagen del príncipe heredero de Irán, Reza Pahlaví, durante protestas a favor del laicismo en Irán

Una imagen del príncipe heredero de Irán, Reza Pahlaví, durante protestas a favor del laicismo en Irán / Europa Press/Contacto/Michael Kuenne

Adrià Rocha Cutiller

Adrià Rocha Cutiller

Estambul

La historia siempre ha sido la misma: durante las últimas décadas, ya desde el inicio de la República Islámica en 1979, Irán ha vivido asiduamente periodos de disturbios y protestas. Las más grandes ocurrieron en 1999, 2009, 2017, 2022 y, por supuesto, en la actualidad, en el que representa probablemente el reto interno más grande —y difícil— del régimen iraní durante sus más de cuatro décadas de historia. 

Pero todos estos movimientos de protesta han adolecido siempre de un mismo inconveniente: la falta de liderazgo y organización. Muchos expertos, de hecho, achacan el fracaso de los constantes y casi anuales exabruptos de protestas a la falta de una dirección y propuestas concretas, y a una oposición que, sobre todo exiliada en el exterior, convive enfrentada entre sí, tras décadas de represión gubernamental tanto interna como en el exilio. ¿Quién es quién, por lo tanto, dentro del movimiento opositor en Irán?

Reza Pahlaví y los monárquicos

Si alguien, hasta el momento, ha conseguido erigirse como una especie de director y alentador de esta última ola de protestas —aunque se haya sumado a ellas a posteriori— este es sin duda Reza Pahlaví, hijo del úlitmo shah de Persia y una controvertida figura dentro del movimiento opositor iraní. 

Él y sus seguidores monárquicos, sobre todo ultraderechistas iraníes en el exilio, se han caracterizado en las últimas décadas por ser un grupo intransigente y con poca coherencia política, críticos con toda oposición que no se adscriba a línea y líder, que en ocasiones ha defendido un retorno a la monarquía en Irán y, en otras, una democracia parlamentaria. 

Pahlaví no gozaba de apenas seguidores hace dos semanas en su propio país, lugar que abandonó en 1978, cuando tenía 17 años. Ahora, sin embargo, ante la enorme debilidad del régimen de la República Islámica, el hombre ha conseguido una renovada popularidad, sobre todo por ser una de las pocas caras visibles de la oposición y tener, además, a Israel y EEUU detrás.

La castigada disidencia interna

Este grupo es el único de toda la oposición que, castigado, magullado, perseguido, detenido y encarcelado, ha mantenido su oposición dentro de las fronteras de Irán, con todas las consecuencias que esto conlleva. Sus caras más visibles son, probablemente, la premio Nobel de la Paz Narges Mohammadi, o el director de cine Jafar Panahi, entre otros. 

Todos ellos son vigilados, encerrados y excarcelados rutinariamente por la República Islámica, que constantemente abre contra estos activistas procesos judiciales para retirarles el pasaporte y, así, prohibirles su salida del país. Pero Mohammadi y Panahi son solo algunos de los nombres más conocidos en el extranjero: decenas de activistas dentro de Irán, y mujeres de todo el país, sobre todo tras la ola de protestas de 2022 de 'Mujer, vida y Libertad', llevan años enfrentándose al brutal régimen del Ayatolá, Alí Jameneí.

Activistas en el exilio

Gran parte de la oposición iraní, sin embargo, ha conseguido salir del país, como una parte enorme de la población persa. Muchos de ellos son activistas, abogados de derechos humanos, periodistas, historiadores y politólogos, tanto liberales como de izquierdas y, algunos, monárquicos. 

Entre ellos destacan la abogada Shirin Ebadi, premio Nobel de la Paz en 2003, el exfutbolista profesional Alí Karimí y la activista feminista Masih Alinejad, residente en EEUU y amenazada de muerte por parte de la República Islámica, que incluso intentó directamente secuestrarla y asesinarla en territorio estadounidense.

Las minorías en Irán

Irán es un país de mayoría chií y con un 60% de población persa. El 40% restante está conformado, sobre todo, por azeríes —también chiíes— y kurdos y baluchíes. Estos dos últimos grupos, históricamente, han sido siempre un foco de resistencia y protesta contra la República Islámica. 

Durante las anteriores olas de protesta —sobre todo en la 2022 en las regiones kurdas—, Irán siempre ha reprimido mucho más duramente a estas minorías que en las grandes ciudades del país. Mahsa Aminí, la joven cuyo asesinato desencadenó las manifestaciones de hace tres años, era de hecho de origen kurdo.

Los Muyahidines del Pueblo

Los Muhahidines del Pueblo (MEK, en persa) son una histórica guerrilla supuestamente izquierdista que nació en la década de los 70 y ganó prominencia con ataques bomba contra las fuerzas del último shah, Mohammed Reza Pahlaví, y su policía secreta, la temida SAVAK

Cuando la revolución islámica triunfó en 1979, el grupo declaró la guerra contra el nuevo Gobierno, y de hecho estuvo del lado de Irak y Saddam Huséin en la guerra entre los dos países entre 1980 y 1988, algo que no perdonan incluso los máximos detractores y oponentes del régimen de los ayatolás.

En la actualidad, el MEK se parece más a un culto a la personalidad de su líder, Maryam Rajaví, que a una organización realmente izquierdista, y el grupo es conocido en Occidente por haber pagado a políticos europeos y estadounidenses por publicidad. En España, de hecho, el MEK financió el 80% de la campaña de Vox para las elecciones europeas de 2014, y convirtió al por aquel entonces jefe de lista del partido ultra en el Parlamento Europeo, Alejo Vidal-Quadras, en "su hombre en Bruselas". 

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