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Estados Unidos

Sheinbaum descarta la intervención militar de EEUU tras una conversación telefónica con Trump

La presidenta mexicana rechaza las amenazas de Washington, insiste en la cooperación "sin subordinación" y trata de rebajar la tensión tras las últimas declaraciones del presidente estadounidense

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, habla durante una rueda de prensa este lunes, en el Palacio Nacional de la Ciudad de México (México)

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, habla durante una rueda de prensa este lunes, en el Palacio Nacional de la Ciudad de México (México) / Mario Guzmán / EFE

Irene Benedicto

Irene Benedicto

Barcelona

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, descartó de forma tajante cualquier intervención militar estadounidense contra los cárteles en territorio mexicano tras una conversación telefónica con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un momento de creciente tensión retórica sobre la seguridad fronteriza y el tráfico de drogas.

El intercambio, que Sheinbaum calificó de “buena conversación”, sirvió para fijar límites. La mandataria aseguró que rechazó propuestas de acción militar y que México mantendrá la cooperación con Washington solo dentro del marco de su soberanía nacional.

El mensaje busca contener una escalada verbal procedente de la Casa Blanca y reafirmar una línea histórica de la política exterior mexicana: colaboración sí, subordinación no.

Soberanía como línea roja

En su conferencia de prensa diaria, Sheinbaum explicó que dejó claro a Trump que no está sobre la mesa una operación militar de Estados Unidos en México. “Seguimos colaborando dentro del marco de nuestra soberanía. Buscamos coordinación sin subordinación”, afirmó, marcando el tono de la relación bilateral en materia de seguridad.

La presidenta añadió que, si desde Washington se produjeran declaraciones en sentido contrario, solicitaría una nueva llamada para aclarar posiciones. El énfasis no es casual. Trump ha endurecido su discurso en las últimas semanas y ha sugerido públicamente que los cárteles controlan amplias zonas del país, abriendo la puerta a ataques directos contra objetivos en suelo mexicano.

El trasfondo de las amenazas

Las palabras del presidente estadounidense no son aisladas. Forman parte de una serie de advertencias sobre el uso de la fuerza militar para frenar el tráfico de drogas, especialmente de fentanilo, hacia Estados Unidos. Un planteamiento que en México despierta recelos históricos y tiene un fuerte coste político interno.

En paralelo, el secretario de Estado, Marco Rubio, habló el domingo con el canciller mexicano, Juan Ramón de la Fuente, para reclamar una cooperación más intensa contra las redes de narcotráfico y el flujo de armas. El contacto diplomático refleja una presión creciente desde Washington para obtener resultados visibles.

Sheinbaum, sin embargo, defendió la estrategia mexicana. Según dijo, el tráfico de fentanilo desde México hacia Estados Unidos se ha reducido alrededor de un 50% en el último año, un dato con el que busca reforzar la idea de que no es necesaria una intervención externa.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, posando junto a otras mujeres para una fotografía durante un acto este miércoles, en Ciudad de Mexico

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, posando junto a otras mujeres para una fotografía durante un acto este miércoles, en Ciudad de Mexico / EFE

Venezuela, Cuba y los límites constitucionales

Durante la llamada, Trump preguntó también por la posición de México respecto a Venezuela. La respuesta fue coherente con el resto del mensaje: el país, recordó Sheinbaum, se opone a las intervenciones militares, una postura recogida en su Constitución.

La presidenta precisó además que no abordó con Trump la situación de Cuba, después de que el mandatario estadounidense anunciara que la isla dejaría de recibir petróleo y recursos venezolanos tras la captura del presidente Nicolás Maduro por fuerzas de EEUU a comienzos de enero. México, dijo, estaría dispuesto a facilitar canales de comunicación entre La Habana y Washington si se lo solicitan.

El equilibrio que intenta mantener Sheinbaum es delicado: cooperar con Estados Unidos en seguridad y comercio sin cruzar una línea que, en México, sigue siendo políticamente intocable.

En un contexto de retórica dura desde Washington, la presidenta mexicana opta por cerrar filas en torno a la soberanía y marcar los límites de la cooperación bilateral.

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