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Amenazas sobre Groenlandia

Europa y Canadá frenan a Trump en tres días de geopolítica frenética en Davos y Bruselas

El estadounidense retira sus amenazas militares sobre la isla autónoma danesa después de que los líderes europeos le hayan plantado cara con amenazas de represalias económicas y duros discursos

El presidente de EEUU, Donald Trump

El presidente de EEUU, Donald Trump / Europa Press/Contacto/Peng Ziyang

Mario Saavedra

Mario Saavedra

Madrid

Era difícil de prever que el austero primer ministro de Canadá, Mark Carney, fuera a arrebatar la atención del Foro Económico Mundial de Davos a un seductor presidente de Francia, Emmanuel Macron, ataviado con gafas de sol de espejo por un problema ocular. Mucho menos que sería el exbanquero canadiense, un hombre de centro liberal, el que iba a enarbolar la bandera del frente de los que están hartos del volcánico presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Pero así fue.

En poco más de 15 minutos, hizo una descripción certera de la caótica situación geopolítica internacional desde la llegada de la nueva Administración a la Casa Blanca, hace ahora un año. Y propuso como solución al nuevo desorden global que los agraviados se unan para resistir el embate de las grandes potencias agresivas como Estados Unidos, China o Rusia. "Las potencias medias, como Canadá, no son impotentes. Tienen capacidad para construir un nuevo orden que refleje nuestros valores", afirmó. "Acomodarse. Evitar problemas. Esperar que obedecer compre seguridad... No funcionará".

Canadá es un país que sufre el acoso de la nueva Administración estadounidense, en forma de aranceles o de amenazas verbales de anexión como un nuevo Estado de Estados Unidos.

Carney sonó por momentos a "sur global". Esgrimió un inédito mea culpa: Occidente ha estado cómodo con unas reglas globales que le beneficiaban pero que han hecho sufrir mucho a los países del segundo y tercer mundo durante décadas. "Sabíamos que el relato del orden internacional basado en reglas era, en parte, falso", dijo. "En gran medida evitamos señalar las brechas entre la retórica y la realidad. Ese pacto ya no funciona".

Carney recibió una ovación en pie del público presente en Davos y sus palabras se hicieron virales en internet.

20/1/2026- Mark Carney, primer ministro de Canadá, durante su discurso en el Foro Económico de Davosberg

20/1/2026- Mark Carney, primer ministro de Canadá, durante su discurso en el Foro Económico de Davosberg / Krisztian Bocsi / BLOOMBERG

El político canadiense ha sido el máximo exponente de un Davos que ha sonado a funeral del viejo orden creado tras la Segunda Guerra Mundial. El cónclave anual en la localidad suiza solía ser el lugar de reunión del mundo liberal que defendía el comercio internacional y el libre flujo de capitales. En esta 56ª edición, con medio centenar de líderes mundiales invitados, parecía más bien una foto del mundo de ayer.

Carney no fue el único en lanzar duras críticas hacia el presidente Trump, a menudo sin nombrarlo. "Preferimos el respeto a los matones", clamó el francés Macron. "Y preferimos el Estado de derecho a la brutalidad".

El presidente francés, Emmanuel Macron, en el Foro Económico de Davos, 20 de enero de 2026.

El presidente francés, Emmanuel Macron, en el Foro Económico de Davos, 20 de enero de 2026. / Associated Press / LaPresse / LAP

Incluso la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, normalmente comedida en sus declaraciones para evitar enfadar a Estados Unidos, clave en la resistencia ucraniana de la invasión rusa, enseñó los dientes en su discurso en Davos. Muchos han criticado su estrategia de "apaciguamiento" hacia Washington. "Estamos en una encrucijada. Europa prefiere el diálogo y las soluciones, pero estamos plenamente preparados para actuar si es necesario, con unidad, urgencia y determinación", dijo.

La alemana fue la que lideró a los europeos para que aceptaran un acuerdo comercial asimétrico con Estados Unidos, firmado en Escocia el 27 de julio del año pasado. Estados Unidos aplicaría un arancel general del 15% a la mayoría de las importaciones procedentes de la UE, que era la mitad de la tasa más dura con la que había amenazado Trump, a cambio de que se redujeran al 0% los que se aplicaban a ciertos productos estadounidenses, como la langosta.

Pero el presidente americano amenazó con romper el acuerdo e ir subiendo primero un 10% y luego un 25% las tasas de las exportaciones europeas si el Viejo Continente se resistía a su idea de anexionar Groenlandia a Estados Unidos. "La Unión Europea y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo comercial el pasado julio. Y en política, como en los negocios, un acuerdo es un acuerdo", dijo Von der Leyen.

Renovados desprecios de Trump hacia Europa y la ONU

Y mientras clamaban en discursos crudos contra las amenazas de Washington, los europeos se iban preparando para entrar en acción. Este jueves estaba convocada una cumbre de emergencia de los 27. Se planteaban activar el mecanismo anticoerción contra Estados Unidos.

Este llamado "bazuca" incluye subidas de aranceles, trabas a la inversión y otra serie de limitaciones de acceso a la UE. Los índices bursátiles y el dólar cayeron a principios de semana ante la perspectiva de un choque frontal de las dos zonas más ricas del planeta.

No hizo falta. Trump se achantó y retiró en público sus amenazas de tomar Groenlandia por la fuerza y de castigar a los europeos con más aranceles.

Entreveró su discurso, eso sí, con más andanadas antieuropeas. "Me encanta Europa y quiero que a Europa le vaya bien, pero no va en la dirección correcta", arrancó. "Pero ciertos lugares de Europa ya no son reconocibles". Subrayó que lo decía "en un sentido muy negativo" y que a pesar de su "preocupación por Europa", los europeos "se están destruyendo a sí mismos". Estados Unidos ha explicitado en su Estrategia de Seguridad Nacional que pretende apoyar a los partidos "patriotas" de ultraderecha en Europa.

Davos, Suiza. 22 de enero de 2026. El presidente de Estados Unidos, Donald Trumo, estrecha la mano de los miembros fundadores del Consejo de Paz para Gaza.

Davos, Suiza. 22 de enero de 2026. El presidente de Estados Unidos, Donald Trumo, estrecha la mano de los miembros fundadores del Consejo de Paz para Gaza. / Evan Vucci / AP

En Davos han quedado expuestos no solo los límites de los atrevimientos de Trump (los mercados), sino también su creciente aislamiento internacional.

El líder estadounidense había invitado a 60 líderes mundiales a formar parte de la llamada "Junta de Paz". Se trata de una suerte de club que él preside y que dirigen entre otros su yerno, Jared Kushner y su enviado especial para los acuerdos de paz, Steve Witkoff. Esta Junta pretende decidir el destino de Gaza y su reconstrucción tras la destrucción por parte del Ejército israelí. Y, más adelante, ser un embrión de consejo diplomático alternativo a las Naciones Unidas para aquellos que paguen una cuota de entrada de 1.000 millones de dólares.

Ningún líder occidental relevante acudió a su llamada. Lo han rechazado o dejado pasar España, Francia, Reino Unido o Alemania. Canadá dijo en un principio que estaría y luego reculó.

La foto de la inauguración de la Junta mostró a Trump rodeado de líderes de países de escaso poder en la arena internacional (Mongolia, Paraguay, o la República de Kosovo), autócratas (el dictador bielorruso Aleksándr. Lukashenko o el primer ministro de Qatar, Mohammed Abdulrahman Al Thani); el presidente de Argentina, Javier Milei o el primer ministro israelí, Binyamín Netanyahu, sobre el que pesa una orden de detención de la Corte Penal Internacional precisamente por presuntos crímenes de guerra en Gaza, lo que le impidió acudir a la cita.

Un respiro para la OTAN

Este mismo miércoles se supo que Trump y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, habían llegado a un principio de acuerdo secreto sobre Groenlandia, tras reunirse en el Foro de Davos. Lo que se conoce es lo que se ha ido filtrando a medios y han ido confirmando fuentes diplomáticas.

Según Reuters, la idea principal de este texto genérico es la de "reforzar la seguridad en el Ártico" con más implicación de los aliados. Se actualizaría el acuerdo de 1951 entre Estados Unidos y Dinamarca que regula la presencia militar estadounidense en la isla. También se habría planteado que Washington pueda "frenar o vetar inversiones chinas y rusas" en la isla, con riquezas por explotar en el subsuelo.

El problema es que la Alianza Atlántica no tiene capacidad alguna de decisión en cuestiones de soberanía de los países miembros. La isla autónoma sigue estando dentro del Reino de Dinamarca. Y tanto el Gobierno de Nuuk como el de Copenhague han dicho que no está en venta ni hay nada que negociar en ese sentido.

BRUSELAS, 22/01/2026.- El Presidente del Gobierno Pedro Sánchez (d) participa hoy jueves en el Consejo Europeo Informal que se celebra el Bruselas.

BRUSELAS, 22/01/2026.- El Presidente del Gobierno Pedro Sánchez (d) participa hoy jueves en el Consejo Europeo Informal que se celebra el Bruselas. / FREDERIC SIERAKOWSKI / EFE

Trump ha dicho que el acuerdo con Rutte permitirá a Estados Unidos un "acceso total" y sin límites a la isla, lo que incluye las tierras raras y otras riquezas del subsuelo groenlandés, pero esto no ha sido confirmado por ninguna de las partes implicadas.

El plantón de Lagarde

Así, en 72 horas de discursos, amenazas veladas de sanciones económicas y vaivenes de los mercados, los líderes europeos han conseguido frenar, por el momento, el enésimo ataque de la Administración Trump. Entre bambalinas, los ánimos han estado aún más caldeados.

Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, se levantó y abandonó una cena del Foro Económico Mundial en Davos, tras un discurso muy crítico con Europa pronunciado por el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, que recibió "abucheos e interrupciones", según Reuters.

La cena terminó antes del postre. Lo que empezó con el discurso público de un exbanquero canadiense poniendo pie en pared, terminó con otra poderosa banquera dejando plantados a los enviados de Trump.

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