Drama humanitario
Al menos 15 migrantes mueren en el Egeo tras ser interceptados por la Guardia Costera de Grecia
La embarcación, en la que viajaban 30 personas, se dirigía a la isla de Chíos, a escasos kilómetros de la costa turca

Ambulancias para transportar a los heridos en el naufragio de una lancha con inmigrantes, este martes por la noche en la isla griega de Chíos. / KOSTAS KOURGIAS / EFE

Al menos 15 personas han muerto esta madrugada mientras intentaban cruzar desde Turquía hacia Grecia en una lancha en la que viajaban 30 migrantes, según la Guardia Costera helena.
Las autoridades griegas aseguran, de hecho, que la lancha impactó contra la embarcación de la policía griega mientras la Guardia Costera intentaba evitar que los migrantes entrasen en aguas territoriales del país mediterráneo, cerca de la isla de Chíos.
Entre los fallecidos, así, hay 11 hombres y cuatro mujeres, a pesar de que la cifra definitiva de fallecidos podría aumentar en las próximas horas, según Atenas. Varios de los migrantes rescatados fueron hospitalizados; algunos de ellos están en estado grave.
A pesar de que Grecia lo niega constantemente, varios informes e investigaciones durante los últimos años, sobre todo a partir de la pandemia, han demostrado que la Guardia Costera sistemáticamente roba, pega y deporta en caliente a barcos y migrantes que intentan cruzar a través de sus fronteras con Turquía, tanto por mar como por tierra.
"Los traficantes maniobraron su lancha para chocar contra la embarcación de la Guardia Costera", ha declarado este miércoles un oficial griego. Las operaciones de búsqueda en la zona aún continúan.
Persecución a la ayuda
La violencia en sus fronteras ha dado resultado. Las cifras de llegadas de migrantes a las costas griegas se han visto reducidas enormemente, sobre todo a partir de 2017, según datos de Naciones Unidas. En 2025, 50.000 personas llegaron a Grecia a través de su frontera marítima con Turquía, muy lejos de los 850.000 de 2015 y los 170.000 de 2016.
En esa época, la mayoría de refugiados con destino a Europa a través de esa ruta eran sirios. Ahora, con la guerra en el país árabe terminada, la mayoría de los que lo hacen son ciudadanos afganos y sudaneses.
Hace 10 años, además, en la región trabajaban un gran número de oenegés y grupos de rescate marítimo, que han sido completamente apartados de la zona a través de intimidación y procesos judiciales por parte del Gobierno heleno del conservador primer ministro, Kyriakos Mitsotakis.
El caso más mediático fue contra la oenegé Emergency Response Centre International (ERCI), varios de cuyos trabajadores fueron detenidos y encarcelados durante varios meses en 2018, acusados de blanqueo de dinero, tráfico de personas, espionaje y pertenecer a una supuesta organización criminal. Organizaciones internacionales como Amnistía Internacional y Human Rights Watch calificaron estos cargos de "criminalización a la ayuda y rescate marítimo".
Hace dos semanas, después de ocho años de espera al juicio, la justicia absolvió de todos los cargos a los acusados. "Su objetivo y acción nunca fue cometer un acto criminal, sino proveer de ayuda humanitaria", declaró el juez del caso, Vasilis Papathanasiu.
"Estoy alucinado con el hecho de que el fiscal necesitase 2.889 días para darse cuenta de que las acusaciones no tenían ningún sentido. Todo el mundo menos él lo sabía", declaró al salir del juzgado Zacharias Keses, abogado de uno de los acusados, entre los que había también cooperadores internacionales de varios países europeos.
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