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Cita con las urnas

La izquierda francesa, ante el dilema de pactar o permitir el avance de la extrema derecha en la segunda vuelta de las elecciones municipales

La primera vuelta fuerza a los partidos a pactar a toda prisa antes del domingo, aun con la negativa del Partido Socialista a acercarse a La Francia Insumisa

El líder de La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, durante un mitin de la reciente campaña.

El líder de La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, durante un mitin de la reciente campaña. / KENZO TRIBOUILLARD / AFP

Leticia Fuentes

Leticia Fuentes

París

El avance de los extremos y la resistencia del socialismo en las grandes ciudades definieron el balance de la primera vuelta de las elecciones municipales en Francia. Los resultados, sin embargo, no son definitivos; aquellos que no han logrado la mayoría en la primera vuelta deberán enfrentarse a sus rivales en una segunda vuelta, que se celebrará el próximo domingo 22 de marzo. Siete días decisivos en los que los partidos tratarán de tejer pactos, alianzas y nuevas estrategias capaces de inclinar la balanza. 

El presidente de Agrupación Nacional (RN, en sus siglas en francés), Jordan Bardella, fue de los primeros en iniciar esta carrera y no tardó en tender la mano "a las listas de derecha sinceras" la misma noche electoral. Lo mismo hizo La Francia Insumisa, que llamó a constituir "un frente antifascista" contra la derecha y extrema derecha, al que se sumaría el apoyo de los ecologistas. 

El Partido Socialista, sin embargo, optó por cerrar la puerta a una alianza con los extremos: "No habrá acuerdo nacional entre el Partido Socialista y La Francia Insumisa", sentenció el líder de esta formación, Olivier Faure. A su juicio, frente al hundimiento del macronismo y la complicidad de la derecha moderada, "solo la izquierda (moderada) está en condiciones de detener a la extrema derecha" que "sigue progresando" camino hacia el Palacio del Elíseo en las próximas presidenciales de 2027. Ante esta rigidez, la pregunta es inevitable: ¿Francia volverá a tener un Nuevo Frente Popular capaz de frenar el avance de la extrema derecha?

Alianzas locales pese a la distancia nacional

Las izquierdas se enfrentan a un dilema: a pesar de la falta de una alianza nacional y de la negativa de Faure a alcanzar acuerdos, en la práctica y a pequeña escala empiezan a emerger algunos acuerdos. En Toulouse, la cuarta ciudad más grande del país, los candidatos de La Francia Insumisa y del Partido Socialista-Verde anunciaron este lunes una "lista conjunta". También en Lyon, la lista encabezada por el alcalde ecologista Grégory Doucet se sumará a los insumisos en la segunda vuelta de estas municipales para combatir al expresidente del Olympique Lyonnais (OL), Jean-Michel Aulas, quien calificó este posible escenario de una "alianza vergonzosa".

En Lille y Nantes no se quedan atrás en el juego de las alianzas. La alcaldesa de Nantes, Johanna Rolland, siempre ha defendido su postura anti-LFI, pero la necesidad de establecer un cordón sanitario contra Los Republicanos, ha hecho que este lunes reconsidere su postura y se siente en la mesa de negociaciones con el partido de Jean-Luc Mélenchon

París y Marsella no ceden a la presión

En el caso de las grandes ciudades, la situación es muy distinta. En París, el candidato socialista, Emmanuel Grégoire, superó ampliamente a su rival, la conservadora Rachida Dati, pese a los pronósticos electorales. 

Su postura es más cercana a la de la dirección del partido. Grégoire está dispuesto a tender la mano a las izquierdas, excluyendo a La Francia Insumisa. "He dicho una y otra vez que no deseo formar una alianza con LFI. No le pido nada a Sophia Chikirou; ella hará lo que quiera", declaró a la prensa durante la noche electoral.

Lo mismo sucede en Burdeos y Marsella, donde el alcalde en funciones de esta última, Benoît Payan, ha cerrado la puerta a cualquier negociación con La Francia Insumisa, a pesar de que la extrema derecha le pisa los talones en las urnas. Una decisión que no ha sentado nada bien a los de Mélenchon, quienes calificaron esta postura de "irresponsable", afirmando que esta "es la mejor manera de asegurar una victoria para la extrema derecha".

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