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Guerra en Oriente Medio

EEUU e Irán vuelven a atacarse tras dos días de pausa y evidencian la enorme fragilidad de las negociaciones de paz

Washington y Teherán han roto el alto el fuego, en palabras del propio Trump, y han dejado estancadas las charlas para llegar a un acuerdo, que se ve cada ves más imposible

Manifestación en Teherán en apoyo al gobierno iraní.

Manifestación en Teherán en apoyo al gobierno iraní. / Iranian Supreme Leader'S Office / Iranian Supreme Leader'S Office

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Adrià Rocha Cutiller

Adrià Rocha Cutiller

Estambul

EEUU e Irán, tras dos días de descanso y relativa calma, han vuelto a bombardearse y atacarse este domingo, después de que por enésima vez en las últimas semanas Teherán disparase contra un carguero que intentaba cruzar el estrecho de Ormuz sin permiso de la República Islámica.

En todas las ocasiones —incluido este domingo— EEUU ha respondido a estos ataques iraníes con bombardeos contra posiciones militares y ciudades del sur persa. Cada vez con mayor intensidad.

Irán ha hecho lo mismo: su respuesta a cada ataque ha incluido bombardeos contra más países. Si en primera instancia, Teherán bombardeaba tan solo a Kuwait y Bahréin, después sumó a Qatar y Jordania. Este domingo, en su respuesta, Irán ha atacado también a Emiratos Árabes Unidos y Omán, en una clara señal iraní de que cualquier ataque "será respondido de forma desproporcionada" como anunció la Guardia Revolucionaria iraní en un comunicado hace un par de semanas.

"El comandante iraní de la Guardia Revolucionaria ha dicho que ningún barco puede transitar por Ormuz sin ser identificado, seguido y controlado por las fuerzas iraníes. Falso: Irán no controla Ormuz. El estrecho es una vía internacional. Las fuerzas estadounidenses están posicionadas y preparadas para mantenerlo de esta forma", ha dicho este domingo el Comando Central del Ejército de EEUU en un comunicado.

"Irán accedió a un acuerdo este sábado por la noche. Un gran acuerdo para nosotros. Y en menos de una hora, lanzaron un dron contra un carguero. Están enfermos", ha declarado el presidente estadounidense, Donald Trump, en una entrevista a la televisión NBC.

Un pre-acuerdo... ¿vigente?


Cuando Washington y Teherán firmaron su pre-acuerdo de entendimiento hace tres semanas, los dos países estipularon una hoja de ruta para llegar a un acuerdo definitivo, y sellaron —en principio— el estatus de Ormuz, que debía abrir incondicionalmente para todos los barcos, con el permiso iraní.

Ese es uno de los grandes puntos de discordia: Irán asegura que ese permiso significa control. EEUU, y los demás países del Golfo, lo rechazan. Pero hay muchas más desavenencias. El pre-acuerdo estipulaba que Israel terminaría con su ofensiva e invasión del sur del Líbano. No ha ocurrido.

La Casa Blanca y la República Islámica, así, teniendo todos los puntos anteriores cerrados, se dieron un plazo de 60 días para llegar a un acuerdo definitivo, que incluyese también el programa nuclear iraní.

Pero estas negociaciones nucleares no solo están lejos de concluir, sino que no han ni siquiera empezado, a causa de los enormes problemas, malentendidos, tensiones y bombardeos ocurridos tras la firma del primer pre-acuerdo. Trump, esta semana, ha incluso declarado que en su opinión "el alto el fuego está muerto", y ha ahondado en sus insultos contra los iraníes, a los que ha catalogado de "basura, enfermos y sangrientos".

"Reclamamos que todas las partes ejerzan un poco de autocontrol, y tomen medidas necesarias para respetar sus propios compromisos acordados en el pre-acuerdo de Islamabad. Pakistán sigue plenamente comprometida a proveer todo el apoyo necesario para llegar a una paz y estabilidad duraderas para la región, siempre a través del diálogo y la diplomacia", ha asegurado este domingo el Ministerio de Exteriores pakistaní en un comunicado. Pakistán ha sido, junto con Qatar, la principal mediadora entre EEUU e Irán.

Según anunciaron fuentes anónimas de los mediadores este viernes, tanto Islamabad como Doha esperaban confirmar pronto una tercera ronda de negociaciones técnicas entre Washington y Teherán a finales de la semana que viene, probablemente en Muscate, Omán. Los renovados ataques —y la enorme posibilidad de que se perpetúen en el tiempo— no solo dificulta las charlas, sino que casi las imposibilita. Si no hay acuerdo, Trump lo ha avisado en múltiples ocasiones: la guerra volverá en Oriente Medio.

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Fuente: El Periódico

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