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Comicios en Sajonia-Anhalt

Ulrich Siegmund, el ultra que busca "hacer historia" en Alemania

La AfD se propone conquistar su primer 'land' y romper el cordón sanitario alemán con un líder regional vinculado a grupos identitarios neonazis

El candidato de la AfD en las elecciones al estado de Sajonia-Anhalt, Ulrich Siegmund, durante un debate televisivo el pasado 12 de agosto.

El candidato de la AfD en las elecciones al estado de Sajonia-Anhalt, Ulrich Siegmund, durante un debate televisivo el pasado 12 de agosto. / RONNY HARTMANN / AFP

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Gemma Casadevall

Gemma Casadevall

Halle (Alemania)

Un líder ultraderechista de un land con apenas 2,1 millones de habitantes, vinculado a los identitarios austríacos o alemanes y al cónclave conspirativo de Potsdam, la cita a las puertas de Berlín de la que en 2023 saltó un plan para expulsar a millones de extranjeros de Alemania: el perfil de Ulrich Siegmund, de 35 años y candidato de Alternativa para Alemania (AfD) en Sajonia-Anhalt, parece el de un político marginal o condenado a jugar en la liga regional. Sin embargo, es el rostro de una campaña imparable, bajo el lema "Lass uns Geschichte schreiben" ("Escribamos la historia"). Es la frase omnipresente en las camisetas de un compacto cordón de seguridad formado por jóvenes que parecen hombres-anuncio de un centro de fitness, en los carteles electorales o en las fotos sobre las que estampa su autógrafo.

El clamor de "Ulrich, Ulrich!" recorre ciudades grandes o pequeñas de Sajonia-Anhalt. Cuida su imagen de líder cercano, pero necesitado de protección frente a las consignas hostiles de "Nazis raus" ("Fuera nazis") que resuenan en cuanto aparece en un mitin, a menudo compartiendo plaza con otros actos políticos, aunque separados por un cordón policial.

Más que mítines, lo suyo son actos "presenciales". Apenas habla y ni pronuncia discursos. Sus seguidores reparten fotos de Siegmund sonriendo en múltiples variantes, una de ellas sobre una Simson Schwalbe KR 51/1, la motocicleta de la extinta República Democrática Alemana (RDA), de cuyo territorio formó parte Sajonia-Anhalt. Para cuando nació Siegmund, la Alemania comunista ya no existía. Pero el líder de la AfD no escatima eventuales factores de identificación con potenciales votantes.

Lo suyo es comparecer en cuanto su equipo ha armado la carpa móvil de 2x2 metros, con el anagrama de la AfD. Para entonces hay ya colas de hasta centenares de ciudadanos esperándole. Emerge entre un pasillo de guardaespaldas con los brazos en alto, se deja agasajar, hace él mismo un par de selfies con su móvil a los presentes y se coloca bajo la carpa para repartir sonrisas, autógrafos y propaganda.

"Ven, Nancy, dejad pasar a Nancy" o "Claro que sí, amigo, pásame al niño para la foto", son algunas de las instrucciones que da, sea para que su equipo deje colar a una mujer en silla de ruedas o al vecino que le tiende a su hijo para que lo tome en brazos. De Siegmund no se esperan consignas programáticas, sino gestos de triunfo. Su propósito es "hacer historia" desde su land de escaso peso económico o demográfico, aunque con repercusiones sobre una Alemania con 84 millones de habitantes, donde uno de cada cinco personas tienen orígenes extranjeros pero donde gana terreno el discurso antiinmigración o la xenofobia sin paliativos.

Ulrich Siegmund conversa con un asistente como público a un debate televisivo, el pasado 12 de agosto.

Ulrich Siegmund conversa con un asistente como público a un debate televisivo, el pasado 12 de agosto. / RONNY HARTMANN / AFP

Los sondeos le avalan. Entre un 40% y un 42% de los votos le pronostican a la AfD en los comicios regionales de ese land, el próximo 6 de septiembre. No solo está en juego el Brandmauer o cortafuegos alemán que hasta ahora ha mantenido aislada a la AfD. Se baraja incluso la posibilidad de que suba al poder sin necesidad de aliados. Todo dependerá de su porcentaje y de cuántos partidos accedan a la Cámara. Por lo pronto, la izquierda radical y prorrusa de Sahra Wagenknecht ya ha avanzado su disposición a apoyar un ascenso de Siegmund.

A la estela de la radicalizada Turingia

Los gestos y aspecto de Siegmund remiten a Björn Höcke, el cabecilla del ala más radical de la AfD y líder de la vecina Turingia. Hace dos años, Höcke marcó su propio hito, al alcanzar la AfD su por entonces resultado récord del 32,8%. El cordón sanitario resistió en Turingia gracias a una coalición de amplio espectro comandada por el conservador Mario Voigt. Dos años después, a la AfD los sondeos la sitúan como primera fuerza en intención de voto en todo el país.

Las semejanzas entre Höcke y Siegmund van de lo físico a lo ideológico. El líder de Sajonia-Anhalt estuvo entre los oradores de la reunión de neonazis de Potsdam de 2023, que salió a la luz por revelaciones periodísticas y a la que siguieron movilizaciones masivas exigiendo la prohibición de la AfD. Militó con 18 años en la Unión Cristianodemócrata (CDU), por entonces liderada por Angela Merkel. Ingresó en la AfD en 2014, un año después de la fundación de ese partido, por entonces euroescéptico y extraparlamentario. Su entorno político lo forman, según el semanario Der Spiegel, destacados miembros de un grupúsculo llamado Juventudes Fieles a la Patria (HDJ), prohibido en 2009, que pretendía adiestrar a menores como "combatientes del nacionalsocialismo", con uniformes y simbología hitleriana.

¿Tormenta perfecta sobre Merz?

La sacudida al tablero político de Siegmund tendrá, de producirse, algo más que efectos secundarios en el Gobierno de Friedrich Merz. La coalición entre conservadores y socialdemócratas del canciller alemán sufre bajo el signo de la debilidad. Está en caída libre en los sondeos y tiene en septiembre otras dos pruebas en las urnas: los comicios regionales en otro land del este donde la AfD puja por el primer puesto, Mecklenburgo-Antepomerania, y las de la capital y ciudad-estado de Berlín, donde los sondeos apuntan a La Izquierda como ganadora.

Los medios barajan distintos escenarios para un fin prematuro de Merz como canciller. El menos traumático, por organizado, sería la opción de un relevo a favor de Hendrik Wüst, el barón renano de la CDU. Se da por hecho que si Siegmund logra "hacer historia" a favor de la AfD, a Merz no le bastará con un par de remiendos para seguir al frente de su coalición.

Son muchas las cábalas que se manejan en la capital alemana. A Siegmund, por el momento, le basta con sonreír y multiplicarse en selfies entre Halle, la segunda ciudad de su land tras Magdeburgo, o las barbacoas de salchichas fritas por otras localidades menores. Cada día tiene varias citas con sus electores, a menudo compartiendo plaza con los gritos de "Nazis raus" que, en lugar de intimidarle, parecen alimentar su ego.

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