Se llama rhynchophorus ferrugineus y se conoce como picudo rojo (por la forma de su cabeza y sus tonalidades) y no pasaría de ser un escarabajo de nombre impronunciable si no fuera porque se trata de una peligrosa amenaza para las palmeras que ya se extiende por más de un centenar de términos municipales de Extremadura. El último en sumarse a la lista es Cáceres, donde hace poco más de una semana se ha detectado el primer foco, según han confirmado fuentes del ayuntamiento de la localidad. Es el único caso hallado por el momento, pero no quiere decir que sea el único existente. De hecho se da por seguro que hay más que aún no han manifestado síntomas (tardan meses en aparecer y mientras tanto se va propagando el parásito ) y también que en los próximos años se asistirá a una proliferación de la infección, tal y como ha sucedido ya en otros núcleos como Badajoz, donde más experiencia tienen en el tratamiento del picudo en Extremadura.

No hay una estimación ni un censo oficial de palmeras afectadas. La razón es que cada particular o institución es responsable de la vigilancia, detección y tratamiento de los ejemplares infectados y, si bien las instituciones sí están actuando frente a la expansión de la plaga, en el caso de los particulares hay muchos que no comunican la aparición de casos (y no actúan) ya sea porque desconocen la enfermedad o porque no quieren hacerse cargo del elevado coste del tratamiento (unos 400 euros al año para toda la vida de la planta). Optan por dejarla morir y eso contribuye a extender la plaga: cuando el árbol muere es cuando el picudo abandona ya la planta para colonizar otra.

«Estamos ante una plaga establecida ya en Extremadura, que ahora hay que controlar y erradicar. Pero no es fácil y el problema es que no hay control en las palmeras privadas; y no lo va a haber hasta que la Junta obligue a los particulares a que apliquen tratamientos. La normativa dice que todos están obligados a tratar las palmeras afectadas, los propietarios particulares no lo cumplen», valora José Luis Pérez Bote, experto en Zoología de la Uex y uno de los investigadores ha analizado la expansión del bicho.

madrigal de la vera, 2013/ Ecologistas en Acción cifra en 3.500 las palmeras afectadas en la región a causa de la plaga del picudo rojo y lo cierto es que la propagación del escarabajo ha sido exponencial en los cinco años que lleva en la región. La primera alerta saltó en Madrigal de la Vera y fue precisamente un particular quien comunicó al servicio de Sanidad Vegetal de la Junta de Extremadura la presencia del insecto en unas palmeras centenarias de su propiedad. A este caso se unieron otros dos en Madrigal ese año y dos más en Badajoz un año después. En 2015 ya eran 11 las localidades colonizadas por el insecto, en 2016 se elevaron a 59 y el año pasado había 93 términos municipales con palmeras afectadas. El último balance de la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente cifra en 105 los términos municipales afectados por el picudo rojo (no se incluye aún el caso de Cáceres) y eleva a 822 palmeras las detectas con síntomas, aunque se estima que la cifra de afectadas es «muchísimo mayor»

«Prácticamente la totalidad de las palmeras canariensis y datilíferas han tenido que ser tratadas de forma periódica en todos estos municipios para controlar la plaga, porque de acuerdo con nuestra experiencia, los ejemplares no tratados han acabado siendo colonizados por el picudo rojo y mueren», señalan desde el área de Sanidad Vegetal de la Junta. A través de este departamento se va monitorizando además la propagación y se han realizado 1.167 controles desde 2013.

Solo en 2017 se llevaron a cabo 408 inspecciones y en 267 casos se detectó al menos un ejemplar afectado: en total 435. En todo caso, todos estos espacios analizados tenían en total unas 9.000 palmeras de las que se da por seguro que «un gran número» también estaban afectadas aunque no mostraran síntomas aún. Se trataron y se pudo controlar la plaga. Aún así, en estos cinco años se han talado al menos 270 ejemplares que no podían ser recuperados.

El picudo rojo es originario de las regiones tropicales del sureste Asiático y Polinesia y actualmente está presente en toda la costa sur de Europa, desde Portugal a Grecia. En España, el primer foco se detectó en 1995 en Granada, desde donde se expandió en los siguientes años a La Comunidad Valenciana (2004), Murcia y Cataluña (2005) y llegó también a Canarias (2006).

En todas estas regiones se han destinado cientos de miles de euros al año a frenar la expansión de la plaga que ha afectado a miles de ejemplares. Solo el municipio de Elche (en Alicante), que cuenta con el mayor palmeral de Europa, declarado Patrimonio de la Humanidad, tiene un presupuesto de 150.000 euros anuales para abordar el problema. Allí se han invertido además muchos esfuerzos para hallar tratamientos eficaces. El último, un hongo que activa el sistema inmunitario de la palmera y le permite atacar de forma más eficaz al escarabajo hasta matarlo.

En Extremadura, la provincia de Badajoz es la más afectada (hay 79 focos) y la capital pacense, donde la estampa de palmeras desmochadas es ya habitual, la que más esfuerzos (y presupuesto) ha tenido que destinar a erradicar la plaga: el año pasado 12.300 euros. Se han probado distintos tratamientos y se han instalado también trampas que reflejan el avance del bicho: si en 2015 se detectaban 2 a la semana el año pasado no eran menos de 25 o 30. Un equipo del área de parques y jardines de la ciudad está destinado a vigilar y tratar el avance de la plaga y en este tiempo se han tratado decenas de palmeras y al menos una veintena han tenido que ser eliminadas.

ya está en CÁCERES/ En Cáceres, se acaba de detectar el primer caso (hay 26 focos en el resto de la provincia), pero desde hace tiempo se daba por hecho que la plaga acabaría por llegar. Se estaba vigilando y se habían estudiado síntomas aparecidos en varias palmeras, aunque siempre habían sido falsas alarmas.

El ejemplar afectado está en la isleta de acceso a la avenida de Antonio Hurtado desde la plaza de América (Cruz de los Caídos). Se trata de una palmera canaria macho (la favorita del insecto), de unos 50 años y ya ha sido tratada. También se ha aplicado el tratamiento preventivo a otra palmera que hay a escasos metros, en la avenida de Portugal, y la próxima semana se actuará en uno de los espacios más emblemáticos y transitados de la ciudad, el Paseo de Cánovas. Ahí hay 18 palmeras y por la proximidad del primer foco se ha optado por actuar para evitar la propagación. La intervención puede interferir en el tránsito de personas por la zona, porque hay que rociar todo el árbol desde la copa con un producto tóxico que podría gotear, por lo que habrá que acotar las zonas por tratar. Por la experiencia en otras ciudades, se da por hecho que el problema con el picudo rojo en Cáceres «no ha hecho más que empezar».