El mercadillo se convocó ayer en el ferial, como cada martes en horario de 10.00 a 14.00 horas. Funcionó con total normalidad, puestos de frutas y verduras, encurtidos, flores, secciones de moda, calzado, bisutería y cosmética, además el recinto estaba controlado en presencia de la policía local, con sus previas señalizaciones marcadas en el suelo y las personas hacían uso correcto de la mascarilla, incluso la rotonda del recinto ferial se mantenía cortada para la agilizar el paso de coches y evitar así las posibles aglomeraciones que pudieran suceder.

Nadie preveía la aparición del coronavirus, pero tras su llegada, toda la sociedad se ha tenido que adaptar a estos tiempos de pandemia y son en este caso muchos los comercios, tanto grandes como pequeños, los que están sufriendo grandes consecuencias en su día a día. Los comerciantes del mercadillo de Mérida, han percibido notablemente la presencia de covid-19. A pesar de ser un lugar abierto y ambientado «en el mercadillo estamos pasando la situación como en todos los negocios, nuestra clientela suele ser gente mayor y el miedo lo tiene muy presente», afirmaba el vendedor Rubén Vargas. La situación del coronavirus avanza cada día pero todavía no está muy claro cuál será el final de todo este proceso de pandemia. Esto explica la incertidumbre de algunos vendedores «no sé si aguantaremos este año, esto es un chaparrón, porque si al final piensas que te cuesta dinero el estar aquí trabajando, pues piensas que tendrás que cerrar, la verdad no sé si podremos aguantar».

Son muchas las esperanzas que hay puestas en la vacuna contra el covid-19, «creemos que la vacuna es una solución para esto, inmunizar a la sociedad para que se vuelva a entrar en la vida normalizada», comentaba el tendero Justo Montañés. Es posible que si se alcanza un ritmo bueno de vacunación diaria, la situación mejoraría toda la población, «al principio lo hemos pasado bastante mal, pero parece ser que como todo esto, te tienes que acostumbrar al nuevo hábito de vida», concluía el comerciante.