La alcaldesa en funciones, Carmen Yáñez, y la delegada de Diversidad Funcional e Inclusión, Susana Fajardo, entregaron ayer las llaves de un local de casi 250 metros cuadrados a la asociación Emeritea, tras su aprobación en Junta de Gobierno, por un periodo de 15 años. Se trata de un local propiedad de la Junta de Extremadura que, a su vez, lo ha cedido al ayuntamiento para que pudiera ser utilizado por esta asociación para la realización de terapias con personas con trastorno del espectro autista, así como las propias actividades de la asociación.

Yáñez celebró esta cesión y destacó que con este local las familias ya no tendrán que desplazarse a Badajoz o a otras localidades, evitando así el «cansancio físico y psíquico» y los gastos que esto conlleva, según apuntó el consistorio en nota de prensa. Yáñez señaló que en el presupuesto municipal «que está a punto de entrar en vigor van a tener una subvención nominativa de 3.000 euros». 

«Da gusto ver cómo unas madres y unos padres se vuelcan para que sus mejores recursos», manifestó el director general del Servicio Extremeño de Promoción de la Autonomía y Atención a la Dependencia (Sepad), José Vicente Granado, que felicitó a la entidad. 

La presidenta de Emeritea, Laly Parra, mostró su alegría «en el día más importante» de su vida, porque llevan «muchos años en la lucha para que esto se pudiera llevar a cabo gracias a la Junta de Extremadura y al ayuntamiento». La asociación cuenta con 18 familias, pero tienen un censo de la comarca de Mérida más amplio a las que se ofrecerá el servicio. En Mérida reciben terapia 50 personas, aunque «hay muchas más que a partir de ahora podremos atender».