Cuando la temporada pasada el Extremadura de Almendralejo (que en paz descanse) ascendió sin cobrar, el Badajoz (que a punto ha estado de descansar) subió casi sin nóminas y el Mérida (cobrando) no daba más que disgustos, el clamor popular se oía desde todos los Fondos (Norte, Sur y hola Tribuna): «Que vuelva Pepe Fouto». Pepe vuelve todos los partidos, yo lo veo, y su pasado es historia pero entiendo que se referían a su forma de entender el club, la pasión que ponía en vestuarios (y somos la pasión con la que hacemos las cosas) y cómo cuidaba esa materia de la que están los hechos los sueños del aficionado, ese intangible que antes, hace mucho, se llamaba furia y ahora los cursis en vez de coraje dicen motivación, implicación, compromiso y partido a partido. 

El Mérida está donde está pese a sus últimas y nefastas campañas donde la motivación, el compromiso y la implicación de la plantilla ha brillado por la miseria, ausencia e indolencia. De profesionalidad ya no hablo. Dicen que si uno no cree en su propia victoria, empieza ya a no merecerla. Pues esa impresión pululaba por las gradas del Romano (otra vez Pepe Fouto) y es que en el fútbol, esa pasión inútil, más que resultados los aficionados piden actitudes, salir a ganar (aunque se pierda), ir a por el aire de cuero forrado, como alguien llamó al balón y dejarse la pierna sino por los colores por lo menos por quien te paga. Que los partidos más que buenos sean por lo menos interesantes. Bueno, pues ni eso. Y lo triste es que, cuando los partidos vienen así de mal dados, del equipo no se recuerda lo bien o mal que se jugó sino el resultado. Y alguien me dirá que por lo menos estamos adquiriendo temple, pues siguiendo a Bioy Casares la mejor forma de adquirir temple ante la adversidad es ser hincha de un club perdedor. Y tiene narices que esto lo escriba cuando el Extremadura está desapareciendo, al Badajoz lo encontraremos la temporada próxima, y el club está bien gestionado como empresa, pero es que cuarenta años de inútil apasionado te permiten opinar con fundamento de abonado.