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El Periódico Extremadura

Hostelería

Un verano difícil para los bares en Mérida

El intenso calor ha rebajado de forma considerable la afluencia de clientes en las terrazas, que ahora se concentra en la noche y el desayuno. A ello se suma el problema de los precios y las medidas de ahorro energético del Gobierno

‘Tardeo’. Las terrazas de los quioscos de la Plaza de España. EL PERIÓDICO

Basta darse una vuelta por las calles de Mérida para comprobar que el sector de la hostelería no está pasando su mejor verano. Cuando aún no estaban recuperados del todo por la pandemia, los bares se han visto golpeados de lleno por los efectos de la inflación y la subida de los precios, a lo que hay que sumar las altas temperaturas que se están registrado este verano (que incluso obligaron al ayuntamiento a ampliar el horario de terrazas a las 2.00 horas). Y en los últimos días, también las medidas de ahorro energético del Gobierno. 

Jaime Martín Pajuelo, camarero del restaurante ‘Umami, el quinto sabor’, lo confirma. «Tras la pandemia nos estábamos recuperando, pero ahora con la subida de precios y demás parece que una cosa ha sopesado a otra». Jaime reconoce que «hay algo de mejora» respecto a lo que han vivido con el covid-19, pero «se nota que la gente con el tema de subida de precios tiene más respeto a la hora de salir y gastar». Afirma que la gente ya no consume lo que antes consumía, y pone el ejemplo de una familia de cuatro miembros: «antes pedían de todo y se gastaban entre 70 u 80 euros sin ningún tipo de problema, pero ahora piden menús para compartir».

Manuel Oliva Ramírez, uno de los camareros del restaurante ‘Olimpo’, también en la zona del Teatro Romano, considera sin embargo que la subida de precios a quien ha afectado más es a los hosteleros. Entre su clientela, que también ha mermado este año «bastante», no ha notado reducción del gasto, pero tampoco han subido los precios de la carta. «Realmente a los que nos repercute la subida de precios es a los propios hosteleros: nos suben los precios de las bebidas y los alimentos, pero nosotros no podemos subirlo demasiado al cliente», afirma. 

"Las terrazas por lo general no funcionan bien, tenemos unas temperaturas extremas"

Manuel Oliva - Camarero en el restaurante Olimpo

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La subida de los precios preocupa, pero en estos momentos no más que los efectos del calor. «La clientela ha bajado muchísimo. La subida de precios es algo que ha afectado bastante, pero yo diría que el calor es el principal causante de la poca afluencia que tenemos», dice María del Mar, camarera del bar ‘Sibarit’, en el Arco de Trajano. En la misma línea, Jaime Martín Pajuelo, de Umami, afirma que este año «las terrazas no funcionan» porque «el calor está afectando mucho». Y es que ahora el tiempo de salir es cuando anochece, lo que hace que las mediodías «estén muy flojas», dice María del Mar. «Por el día no hay mucho volumen de gente», confirma Fernando Guerola, uno de los dueños de ‘Barocco’. Pero «cuando dan las ocho o nueve de la noche, la gente se echa a la calle y sí hay más movimiento». 

Miguel Ángel Valiente, del bar Arcade, en la plaza de España, comparte su preocupación por el calor. «Las terrazas por lo general están vacías, se nota bastante respecto a otros años que hay muchos menos clientes», dice. No obstante, Valiente destaca el «buen ambiente en las terrazas de la plaza de España». Abre el bar todas las mañanas para servir desayunos y «siempre está a tope». Después de 75 años, Miguel Ángel se mantiene fiel a los precios de su bar, «no hemos subido los precios y tampoco nos planteamos subirlos», «nos va bien así», dice. «Mientras que tenga a gente lo mejor es no subirlo», afirma.

"No hemos subido los precios, los mantenemos y tampoco nos planteamos subirlos"

Miguel Ángel Valiente - Camarero en el bar Arcade

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Ahorro energético 

Mientras capean el temporal, el Gobierno acaba de anunciar un plan de ahorro energético que obligará a mantener el aire acondicionado a 27 grados, y que en Extremadura ha recibido las críticas del sector a nivel autonómico precisamente por no tener en cuenta esas temperaturas extremas que se están registrando este verano en la región.  

A pesar de la justificación del Gobierno, los profesionales insisten en diferenciar por zonas de España la aplicación de esta medida. «Yo en mi casa el aire acondicionado lo tengo a 26 grados y se mantiene fría, pero no es lo mismo un bar y más en Mérida», aclara Jaime desde Umami. 

Para quienes están al pie del cañón en bares y restaurantes, lo ideal es una temperatura entre 18 o 22 grados para que «el sitio esté fresco», dicen en el restaurante Olimpo. Además, se debería regular en función de la afluencia. Según Manuel Oliva, «la temperatura no puede estar a 27 grados con un local lleno de gente, porque no se está a gusto». Sólo cuando hay menos gente, «puede mantenerse a unos 26 grados como mucho»

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