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INICIATIVA DE CARA A LOS DÍAS GRANDES DE LA PATRONA DE MÉRIDA

El campanero José María Benítez: «La basílica de Santa Eulalia se merecía recuperar el toque manual de campanas»

Tras varias décadas sin que un campanero subiera a la torre del templo eulaliense, José María Benítez y José María Sánchez han retomado la tradición

José María Benítez y José María Sánchez, en el campanario de la basílica de Santa Eulalia. EL PERIÓDICO

Tras varias décadas sin que un campanero subiera a su torre, la basílica de Santa Eulalia de Mérida, considerada el primer templo del Cristianismo Hispano, ha recuperado el tañer manual de sus campanas. A las siete de la tarde del pasado 3 de diciembre, el campanero José María Benítez, natural de Alange, junto al aprendiz de campanero José María Sánchez, vecino de Montijo, tuvieron el privilegio de hacer danzar de nuevo sus campanas. «Tocar en la basílica ha sido muy importante para mí, ya que es un lugar emblemático para el Cristianismo y merecía que se recuperase el toque manual de campanas. Fue un momento que no se me olvidará nunca», recuerda Benítez, quien aprendió a tocar las campanas en la ermita alangeña de San Bartolomé, cuando apenas tenía ocho años. «De imitar otros toques acabé haciendo un repique personal de fiesta que es el que intento reproducir en todos los pueblos a los que voy», apunta.

Este maestro de profesión explica que las campanas de la basílica eulaliense no se tocaban manualmente desde que se electrificaron la mayoría de los campanarios del país, hace ya más de 20 años, sin embargo, seis de las siete que tiene sí se pueden tocar de esta manera. Sostiene que el párroco de este histórico templo, Juan Cascos, fue muy amable al permitirle acceder a la torre para que tocase ese día junto a su compañero. El interés del sacerdote es que hoy y mañana, con motivo de las festividades de la mártir Santa Eulalia, patrona de la ciudad, vuelvan a repicar las campanas con el singular sonido que produce el toque manual. «Como me comentó el párroco, lo ideal sería que la gente empezara a animarse a continuar con este toque para los días grandes, como los de la mártir, porque yo este año sí que tengo disponibilidad, pero otro quizás no pueda estar en Mérida», advierte.

El pasado 30 de noviembre, la Unesco declaró el toque manual de campanas español Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, un objetivo por el que llevaban tiempo luchando desde la región tanto Benítez como el resto del gremio de campaneros extremeños. «En Extremadura, lo que se ha conservado fundamentalmente ha sido la transmisión oral de los toques, porque esto ya no es una profesión, sino una afición. Hay pueblos donde hay grupos de personas que tienen la tradición de tocar las campanas manualmente. La declaración de la Unesco y la difusión en los medios de comunicación ha hecho que ahora me estén contactando personas anónimas que hacían esa función y nunca le habían dado el valor que se merece», destaca.

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