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tiene amplia oferta de pinchos entre los que escoger gratuitamente con la consumición

El bar que tira de Alexa para que Mérida elija su música

Rocío Sanz regenta TasKini en Morería, un referente y paso obligado hacia la plaza de España

Rocío Sanz posa con sus aperitvos, en el Bar TasKini, en Mérida.

Rocío Sanz posa con sus aperitvos, en el Bar TasKini, en Mérida. / JORGE ARMESTAR

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Alberto Manzano Cortés

Alberto Manzano Cortés

Mérida

Entre el revuelo de botellines de cervezas frías, vinos, refrescos, aperitivos... está la cordobesa Rocío Sanz. Ella regenta el Bar TasKini, ubicado en la céntrica calle Morería, en Mérida. Su negocio con seis años de vida tiene una de las mayores ofertas de pinchos entre los que escoger gratis para completar la consumición.

El popular local vive de servir deliciosos desayunos que van desde la clásica tostada con jamón, tomate y aceite hasta la de queso curado o vegetal. El pan viene de Alcuéscar. Después de las doce de la mañana, las delicias siguen en forma de tapas (arroz, salchichas, higaditos, croquetas, alitas de pollo, albóndigas, mollejas, ensaladilla rusa, salmorejo...) y rondas largas para una clientela que nunca encuentra el momento de tomar la última. TasKini es parada obligatoria en la senda hacia la plaza de España.

Además de ofrecer desayunos, tapeo y raciones también poseen una Alexa para que los parroquianos puedan poner la música que más les guste. «Aquí siempre suenan carcajadas y coros. Mi único objetivo es conseguir que la gente disfrute de un rato agradable, se divierta y coma rico», explica la responsable del establecimiento. Llegará el día en que a personas como a Rocío le pongan una calle en la ciudad. Son especies en peligro de extinción. «Muchos clientes que vienen al bar (nuevos y veteranos), además de tomar algo, también llegan con la necesidad de contar sus cosas, de ser escuchado», señala a este periódico.

La hora punta

Su hora punta es por las mañanas, cuando vecinos y trabajadores, aprovechan para tomar café. «Desde bien temprano tenemos gente. Es un lugar familiar y un punto de encuentro para grupos de amigos», indica. Los viernes, el Bar TasKini pasa de ser la taberna más acogedora del mundo a un agradable local de copas. Porque si el cliente acude cuando abren, se encuentra con el reconfortante aroma del desayuno. Pero si se deja caer a las ocho de la tarde la cosa cambia por completo. ¿Habrá alguien que haga doblete? «Sí lo hay, sí, a alguno lo tenemos por aquí en varios momentos del día», finaliza Rocío Sanz, siempre con una gran sonrisa en la boca.

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