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Un negocio con mucha solera

La barra de 70 años que hace historia en Mérida

Javier Baeza y Maira Gutiérrez son los autores del éxito del bar el Barrilito que arrasa en la calle Muza. El secreto está en mantener la mejor relación calidad-precio y buena atención

Javier Baeza, propietario del Barrilito en Mérida, tirando una caña en la histórica barra.

Javier Baeza, propietario del Barrilito en Mérida, tirando una caña en la histórica barra. / JORGE ARMESTAR

Alberto Manzano Cortés

Alberto Manzano Cortés

Mérida

En Mérida hay bares de todo tipo, pero ninguno tan peculiar como el Barrilito (calle Muza, número 7). El conocido establecimiento posee ADN propio a base de sus cervezas bien tiradas, unos cuantos aperitivos sencillos entre los que escoger y, por supuesto, un establecimiento con toques sevillanos que reúne la regla de las tres ‘B’: bueno, bonito y barato. Dentro del local se conserva una barra de madera que tiene más de siete décadas de historia (procede del bar La Peña) y por ella circulan a diario contundentes desayunos, las cañas, los vinos, los pinchos, además de la generosa oferta en raciones y no falta El Periódico Extremadura.

Un local sin complicaciones, tradicional y de barrio. Siempre está hasta la bandera y eso sólo puede significar una cosa. Se come bien. Carta sencilla pero suficiente. Al frente del negocio están Javier Baeza y Maira Gutiérrez que cada día cocinan diferentes tapas para sorprender los estómagos de su fiel clientela. El don de gentes de Javi y el buen hacer de Maira han contribuido para ganarse durante ocho años el corazón de unos parroquianos asiduos. También su política de precios populares. «El trato es muy cercano con la gente. En este bar la mayoría de clientes son amigos. Tienes que tratarlos lo mejor posible. Algunos a veces te vienen con disgustos. Les puedes dar una recomendación, tratar de apoyarlos anímicamente o contarles un chiste para que se rían un rato», manifiesta Baeza.

Baeza sirviendo un par de cafés a unos clientes.

Baeza sirviendo un par de cafés a unos clientes. / JORGE ARMESTAR

El Barrilito es un claro ejemplo de cómo dar valor a un bar de barrio, como apostar por lo cercano y sacar sonrisas, sin perder su esencia, sin dejar de poner en la pantalla de su televisor el fútbol (se cantan bien los goles), Fórmula 1... Un sitio ideal para disfrutar de la cultura del tapeo que tanto gusta en Mérida.

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